8 de febrero 2005 - 00:00

Los estímulos para recuperar mercados

El cierre de 2004 ha dejado señales de que la Argentina anduvo por el buen camino, luego de una de las peores crisis de su historia. Con un crecimiento mínimo del PBI de 8% para el año, con la creación de 850 mil empleos, el aumento de 10% en la actividad industrial y el incremento de las exportaciones y del comercio local, podríamos afirmar que la economía argentina manifiesta una fuerte recuperación. Pero necesitamos tomar distancia frente a la coyuntura y observar que todavía persiste una importante falencia: la Argentina carece de un mercado de capitales sólido y consistente, y si no logramos construir uno, todos estos índices favorables no podrán sostenerse en el tiempo.

La limitada demanda de créditos hacia los bancos, la decisión de la mayoría de las empresas de invertir con fondos propios y la escasez de fuentes de financiamiento demuestran que en este frente todavía no ha habido recuperación. Esta situación aparece como un tope para el crecimiento económico de los próximos años, especialmente en los sectores productivos, que en gran medida proyectan inversiones para 2005 y, en consecuencia, demandarán financiamiento.

• Medidas

Las necesidades están planteadas, y el momento para atenderlas es ahora. Y es el Estado el único actor capaz de impulsar el despegue de un mercado de capitales en el corto plazo, especialmente a través de estímulos en las cargas tributarias. Algunas de las medidas viables para impulsar el desarrollo del mercado de capitales son la reducción en la alícuota del Impuesto a las Ganancias para empresas que cotizan en Bolsa, con el requisito de aplicar los fondos captados en inversiones productivas; la desgravación del Impuesto a las Ganancias para los inversores, aplicado a los montos invertidos en acciones o bonos de empresas que cotizan en Bolsa, siempre que la inversión se mantenga por un período determinado; e igual tratamiento para las inversiones en títulos o certificados de fideicomisos financieros, con la condición de que el administrador de los fondos ( fiduciante) utilice los capitales en actividades productivas.

Una reacción obvia frentea estas propuestas es el reclamo por las pérdidas que esto podría ocasionar al fisco. Pero el planteo se resuelve simplemente al considerar los efectos positivos que implicarían tales medidas: a cambio de lo que se deja de recaudar, se generan mayores inversiones, crecimiento de la productividad, creación de empleo, aumento de las ventas y del consumo y, en consecuencia, mayores ingresos fiscales provenientes de la actividad económica.

• Recaudación

Además, las cifras que maneja el fisco ayudan a justificar aún más la viabilidad de este tipo de medidas. Por ejemplo, la recaudación estimada para 2004 es de 100.000 millones de pesos, y los beneficios tributarios y los regímenes de promoción implican, según cifras de 2003, costos por sólo 10.800 millones (sin computar los estímulos tributarios para inversiones en bienes de capital e infraestructura). Es evidente, entonces, que actualmente el Estado tiene en sus manos la posibilidad de comenzar a impulsar un mercado de capitales con medidas fiscales que estimulen la inversión. Incluso podemos ampliar la propuesta y establecer medidas de desgravación y exención en relación con otras cargas impositivas adicionales a las antes mencionadas:

• Eliminación del impuesto a los débitos y créditos para inversiones en determinados instrumentos financieros que se quieran estimular (fideicomisos, fondos de inversión, etcétera).

• No aplicación del impuesto de sellos sobre los contratos que formalizan las emisiones de títulos valores de empresas en Bolsa y de instrumentos financieros, y sobre la negociación de éstos.

• No aplicación del Impuesto sobre los Ingresos Brutos sobre los rendimientos y venta de obligaciones negociables de empresas listadas en Bolsas; tampoco, los rendimientos y venta de títulos valores de fideicomisos financieros colocados por oferta pública.

• No aplicación de impuestos patrimoniales por las inversiones en los títulos valores mencionados anteriormente.

Todas estas medidas serían de gran ayuda para complementar el todavía escaso apoyo que brinda hoy el Estado con los regímenes especiales para el mercado de capitales. El ejemplo más reciente de promover mediante estímulos fiscales la realización de inversiones se puede observar con la Ley de Promoción de inversiones en bienes de capital y obras de infraestructura (25.924). Esta ley dispone para quienes realicen tales inversiones su amortización acelerada a los fines del Impuesto a las Ganancias, o la devolución anticipada del IVA crédito fiscal por tales inversiones, previéndose para el caso de exportadores la aplicación conjunta de tales beneficios.

Como prueba de la efectividad de la aplicación de esta promoción en la reciente licitación para el otorgamiento de los cupos de beneficios fiscales, se presentaron 44 proyectos que en los próximos 3 años comprometieron inversiones por $ 6.000 millones aproximadamente, con la consecuencia directa de creación de 13.800 nuevos puestos de trabajo en 11 provincias del país. Por otro lado, como ejemplo de medidas fiscales para incentivar determinadas inversiones está la desgravación fiscal por inversiones en el capital de riesgo de las sociedades de garantía recíproca, siempre que se cumplan determinados requisitos en cuanto al plazo de mantenimiento de la inversión y al monto del capital afectado al otorgamiento de garantías.

• Fideicomisos

Aunque hemos hecho evidente hasta aquí que el mercado de capitales no ha logrado desarrollarse, no podemos dejar de mencionar el importante papel que han desempeñado los fideicomisos financieros como herramienta de inversión durante 2004. Según la Fundación Capital, durante este año, se emitieron 1.071 millones de pesos en fideicomisos financieros colocados por oferta pública. Pero alrededor de 80% de estos fue destinado a financiar créditos de consumo, mientras que el restante 20% se aplicó en distintas áreas del sector productivo como, por ejemplo, el fortalecimiento del capital de trabajo de economías regionales. La economía argentina necesita seguir en recuperación y lograr un buen nivel de desarrollo sostenido. Y para ello, también requiere inversiones y, en consecuencia, créditos e instrumentos financieros que permitan la vehiculización de los capitales.

El Estado, entonces, debe evaluar la importancia de estimular al sector financiero, especialmente ante la falta de crédito internacional y la escasez de crédito bancario local. Las condiciones para que comencemos a construir un mercado de capitales a partir de incentivos fiscales existen, contando con iniciativas concretas y suficientes razones para aplicarlas.

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