3 de agosto 2005 - 00:00

Los mercados no tardan en absorber los atentados en las cotizaciones

(El experto en mercados internacionales, personificado como Gordon Gekko de la película «Wall Street», está muy optimista no sólo con las perspectivas de la economía estadounidense, sino también con la situación económica internacional. Señales como una Europa más vigorosa, un dólar titubeante y la debilidad de los bonos del Tesoro de EE.UU. Considera, además, que los mercados casi ya no tardan en absorber los atentados en las cotizaciones como ocurrió con las Torres Gemelas. Este fue el diálogo que mantuvo el analista con este diario.)

Los mercados no tardan en absorber los atentados en las cotizaciones
PERIODISTA:

Las buenas noticias, se dice, no son noticia. Pero no es común que se presenten así -todas juntas y en oleada-, como viene ocurriendo en los últimos tiempos...

Gordon Gekko: La economía norteamericana está lanzada a gran velocidad. En pleno vuelo. Las estadísticas no mienten. Y todo sugiere que, en esta segunda mitad del año, concretará una faena excelente.


P.:
Pese a la tozudez del petróleo, cuyo precio sube sin conceder respiro...

G.G.: No le ha hecho mella. No me malinterprete -el encarecimiento de la energía tiene que haberle rebanado un punto completo a la tasa de crecimiento-, pero no resulta suficiente para detener los ímpetus renovados de una demanda muy briosa.


P.:
Y tampoco la tasa de inflación se ha dado por enterada.

G.G.: El indicador favoritode la Fed para mensurar la inflación -el deflactor subyacente del gasto de consumo trepó a una velocidad de 2,4% en los primeros tres meses del año, y su ritmo se desaceleró a 1,8% en el segundo trimestre. O sea, el deflactor nos cuenta la misma historia tranquilizadora que ya antes nos habían transmitido los registros de precios al consumidor y mayoristas.


P.:
¿Es el mejor de los mundos?

G.G.: Podría pensar en algún escenario preferible. Digamos un mundo con una mayor elasticidad en la oferta de energía. Pero no está mal.


P.:
El riesgo geopolítico tampoco parece contar. La amenaza de nuevos atentados llena las páginas de la información general, pero no perturba para nada a la sección mercados.

G.G.: No se olvide de que el rally accionario de Wall Street comenzó el mismo día en que ocurrió, por la mañana, el primer atentado en Londres.


P.:
¿No es llamativo?

G.G.: Cuando las Torres Gemelas fueron destruidas, los mercados necesitaron un mes y medio para retornar a los valores previos al ataque. Y no bastó con la acción de la «mano invisible». La Fed se apresuró a bajar las tasas de interés, la Comisión de Valores relajó las regulaciones para alentar la compra de acciones y se acordó un «pacto de caballeros» para disuadir las ventas en descubierto... Cuando el blanco fue Madrid, en marzo de 2004, alcanzó con menos de un mes.Y no hubo necesidad de adoptar medidas excepcionales.


P.:
Los tiempos se acortaron aún más...

G.G.: Ahora que los terroristas sacudieron Londres, Wall Street no cayó y los papeles ingleses demoraron dos ruedas en absorber las pérdidas y pasar al frente... Como ve, el proceso de cicatrización, la digestión de un ataque terrorista convencional, se ha perfeccionado en forma asombrosa. Lo cual, dicho sea de paso, es una noticia excelente, ya que disminuye la magnitud de la perturbación, y por ende, del rédito que obtiene su ejecutor.


P.:
Una economía vibrante y que amaga con acelerar el paso, pero que, a la par, exhibe un comportamiento muy prolijo en el frente de la inflación. ¿Cómo debería reaccionar la Fed? Falta menos de una semana para la próxima reunión...

G.G.: Greenspan ha sido muy claro. Y Janet Yellen, la titular de la Fed de San Francisco, este fin de semana, confirmó el mensaje. La Fed insistirá con su remanido libreto.


P.:
Vamos rumbo a la décima suba de la tasa de fed founds...

G.G.: Usted lo ha dicho. Sin prisa, pero sin pausa...


P.:
En algún momento se pensó que una tasa de 3,50% podría proporcionar una plataforma ideal para que la Fed se tome un descanso. Por lo menos, por una reunión...

G.G.: Creo que la propia robustez de la economía ha desechado esa posibilidad. Me parece que la Fed ahora estima que podrá llegar a 4% sin necesidad de intercalar ninguna parada técnica.


P.:
¿Cree que los mercados han incorporado este escenario extendido de suba de tasas?

G.G.: Lo han hecho a lo largo del último mes. Hoy por hoy, las dudas aparecen recién en la reunión de diciembre. Allí sí se advierte que las opiniones están divididas. Mitad piensa que las tasas volverán a trepar un cuarto de punto y mitad que no.


P.:
¿Cómo es la situación económica fuera de los EE.UU.?

G.G.: Yo diría que bastante promisoria. El vigor que se detecta en la producción industrial es un fenómeno global. Hay un repunte en nuevas órdenes de fabricación y una posición de inventarios demasiado estrecha. Julio fue positivo, en este plano, en 15 de 18 países relevados. Y, por primera vez en mucho tiempo, Europa da señales de vida. Considere esta relativa debilidad que muestran los bonos de largo plazo en EE.UU. -junto con un dólar titubeante-como un temprano acuso de recibo de que también afuera soplan mejores vientos...

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