"Los parches ya no funcionarán más para la Argentina"
-
Cómo fue el plan agropecuario de la dictadura y qué impacto tuvo
-
El "efecto embudo": por qué más deuda multilateral complica la baja del riesgo país
Para el economista chileno Sebastián Edwards, el crecimiento
fuerte que viene experimentando la Argentina puede
durar un año más.
S.E.: Los acuerdos sociales sólo son exitosos si van acompañados de un pacto político. La pregunta entonces es si la administración de la señora K estará dispuesta a negociar con la oposición. Creo que sería muy bueno para la Argentina si ello sucede.
P.: ¿Cómo afecta el nuevo recorte de la tasa de la Reserva Federal a América latina y, en particular, a la Argentina?
S.E.: La crisis crediticia se inició como una de confianza, y las medidas de la Reserva Federal fueron fundamentales para hacer que ésta retorne. Ahora estamos enfrentando problemas «reales» relacionados con el sector de la construcción y las pérdidas de algunos bancos. La Fed está muy alerta y actuará en forma agresiva para evitar que la crisis se haga mayor. Ello naturalmente ayuda a todos los países. Hay que agregar, sin embargo, que muchos de los problemas de la Argentina son propios. Ello se refleja en el hecho de que el riesgo-país subió mucho más que el del resto de la región.
P.: ¿Cuán probable es que Estados Unidos experimente un período de recesión?
S.E.: Yo diría que es como de 40% a 50%. Hay que notar que la expansión ya lleva seis años, lo que la hace una de las más largas en la historia del ciclo. En ese sentido, no sería tan extraordinario que se produjera una recesión. De suceder, será corta y no muy profunda.
P.: ¿Podrá la Argentina seguir creciendo a tasas elevadas?
S.E.: Depende de qué plazo se tenga en cuenta. Es posible que el impulso dure un año más, o quizás 18 meses. Lo que vaya a suceder más adelante dependerá de la inversión -especialmente en energía- y del clima de negocios. Por ello es de esencia que la nueva administración enfrente estos problemas con urgencia. Y tengo cierta esperanza que ello vaya a suceder.
P.: A pesar del tipo de cambio devaluado, muchas empresas prefieren instalarse en Chile o Brasil, ¿qué es necesario hacer para generar un mayor clima de negocios en el país?
S.E.: Respetar la letra y el espíritu de la ley es esencial, como también lo es entender que el sector privado no es el enemigo ni es un ente conspirativo. El sector privado es patriota y, como todos, busca el bien del país.
P.: ¿Qué perspectivas le ve al Banco del Sur? ¿Podrá servir para el desarrollo de la región?
S.E.: Si se maneja con criterios profesionales, puede ser muy útil proporcionando recursos para proyectos de infraestructura y proyectos que ayuden a mejorar las condiciones sociales. Si, en cambio, se rige por criterios puramente políticos, su efecto será insignificante. Yo me temo que pueda pasar a la historia como una nota de pie de página insignificante y como un desperdicio de dinero. Ojalá me equivoque.
P.: Con Strauss-Kahn al frente del FMI, ¿se darán los cambios que piden las economías emergentes en el organismo?
S.E.: Creo que sí. Los países grandes han llegado a la conclusión de que el esquema actual no es sostenible. La elección del propio Strauss-Kahn fue una vergüenza, con candidato cuasi único y sin una discusión abierta.
P.: ¿Qué debería hacer la Argentina para negociar la deuda con el Club de París?
S.E.: Es esencial entender que este es un tema político y que los gobiernos de los países acreedores defenderán los intereses de sus ciudadanos, empresas y bancos. Ello significa que la Argentina tiene que hacer los gestos que mencioné anteriormente, tanto con las empresas de servicios públicos, los bonistas y otras partes interesadas.
P.: ¿Cómo surgió la escritura de la novela, viniendo del campo económico?
S.E.: «El misterio de las Tanias» es un thriller político que surge de las tensiones de la Guerra Fría. Es un tema no demasiado alejado de la economía o, quizás debiera decir, de las ciencias sociales.
Siempre he sido un lector voraz y poco a poco empecé a escribir. Es algo que tomé muy en serio; me demoré 4 años en terminarla. Hubo largos períodos -varios meses- en los que escribir la novela era lo único que hacía.
Entrevista de María Iglesia




Dejá tu comentario