Lula y una nueva derrota a las políticas restauradoras de Estados Unidos en América Latina

Opiniones

Diversos referentes y movimientos populares de América Latina y el mundo celebran la anulación de las condenas al ex presidente Luis Inácio Lula Da Silva.

La caída del Lawfare en Brasil, en tanto utilización política de los tribunales y los medios hegemónicos de comunicación para incidir sobre la realidad política de los países latinoamericanos, alimenta la definición de un nuevo escenario político para las fuerzas progresistas, populares y democráticas de nuestro continente.

Es posible afirmar que el Lawfare fue la respuesta a la magnitud de la degradación de las dictaduras militares genocidas de los años 70´, en tanto ya no parecía posible en la mayoría de nuestros países la utilización del recurso militar para disciplinar el continente por parte de Estados Unidos.

Ante esta situación, desde los primeros años del siglo XXI la Escuela de las Américas militar fue reemplazada por una nueva Escuela de las Américas judicial. Al igual que con las experiencias militares, en la nueva estrategia se invitaba jueces, fiscales y otros miembros del Poder Judicial de los países latinoamericanos con el fin de instruirlos en nuevas formas de descalificación y persecución judicial de líderes y fuerzas políticas o sociales que no estuvieran dispuestas a aceptar una subordinación a los tradicionales intereses norteamericanos.

Este nuevo tipo de alumnos, entre los cuales sin duda ha tenido un papel especialmente destacado el Juez Moro, debía combinar sus denuncias judiciales con el acompañamiento de medios de comunicación aliados en función de la descalificación y el linchamiento mediático de líderes y referentes de fuerzas políticas progresistas.

En su crítica a la persecución mediática y judicial que lo desplazó de la carrera electoral de 2018 y que lo sometió a un injusto encarcelamiento de 580 días, el ex presidente Lula señaló: “Es curioso que durante años, la prensa no exigió la veracidad de Moro para divulgar las mentiras que divulgaron sobre mí (…) Si hay un brasileño que tiene razones para tener profundas heridas, soy yo. Pero no las tengo porque el sufrimiento que las personas pobres están pasando en este país, es infinitamente mayor que cualquier crimen que se cometió en mi contra.”

Lula afirmó haber sido "víctima de la mayor mentira jurídica de la historia" de Brasil, luego de que el Tribunal Supremo Federal de ese país anulara las condenas relacionadas con la trama de corrupción Lava Jato: “Se reconoció que nunca hubo un crimen cometido por mí. Yo estoy muy tranquilo, ya fui absuelto”.

El líder brasileño ha señalado que el proceso continúa y que ahora seguirá luchando para que uno de los principales artífices de su condena, el ex Ministro de Justicia Sergio Moro, sea considerado "sospechoso" de mala praxis porque "no hay derecho a convertir en héroe al mayor mentiroso de la historia de Brasil".

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Alberto Fernández cuando fue a visitar a Lula en momentos en que el expresidente de Brasil estaba preso.

Alberto Fernández cuando fue a visitar a Lula en momentos en que el expresidente de Brasil estaba preso. "Si Lula no está libre es porque el estado de derecho no está funcionando bien", sentenció cuando era precandidato a presidente del Frente de Todos, al salir de la cárcel de Curitiba.

Este acontecimiento marca un punto de inflexión en la política latinoamericana. Luis Arce en Bolivia, Andrés Manuel López Obrador en México, Alberto Fernández en Argentina y el año que viene las elecciones presidenciales con la posible candidatura de Lula en Brasil y de Gustavo Petro en Colombia, marcan un escenario altamente promisorio para definir una nueva etapa de nuestro continente, con la reconfiguración de un bloque progresista regional, capaz de superar las dramáticas consecuencias de décadas de políticas neoliberales, agravadas por la tragedia de la pandemia.

(*) Sociólogo, ambientalista, coordinador en América Latina de la Internacional Progresista (IP).

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