14 de marzo 2008 - 00:00

Ministro radial

Obligado por las circunstancias, el ministro Martín Lousteau intentó una defensa de la suba de retenciones. Navegó por otros temas. Este es el diálogo con Dady Brieva en radio «Mitre»

PERIODISTA: Hablemos de estos dos días del paro del campo por las retenciones. ¿Cómo te parece que ha reaccionado el campo, que va a reaccionar? La actitud del gobierno, lógicamente, te debe parecer bien.

Martín Lousteau: No hay un solo campo, hay distintos productores que hacen distintas cosas, con distintos tamaños y después toda una cadena productiva hacia adelante. Entonces creo que la reacción no es de todo el campo, por más que estén todas las gremiales. Estos intentan representar, por más que a veces no lo hagan, a todo el campo; cuando hay un sector que se ve afectado salen a protestar. A mí me parece una reacción desmedida o exagerada por dos motivos. El primero es que la medida lo que está haciendo es, con el nivel nuevo de retenciones que además les da el panorama para los próximos cuatro años a estos cuatro granos y a todos los productos derivados, llevar un precio neto a nivel de diciembre, fin del año pasado... que era un nivel récord. Hay que recordar que la soja y el girasol crecieron en precio en los últimos 6 meses, 80 y 100 % respectivamente. El segundo elemento por el cual me parece que es una exageración es porque están mirando su propio interés y es legítimo que manifiesten intentando defenderse. En el mundo lo que está ocurriendo es una inflación de alimentos muy importante que está generando tensiones sociales. Ha habido revueltas por el precio de la tortilla y del maíz en México aunque parezca baladí o divertido; ha habido lo mismo en Indonesia por el precio de la soja y de las tortillas de soja que utilizan ellos para comer; ha habido problemas en Rusia; hay una inflación de alimentos muy importante en China. La inflación de alimentos se ha duplicado en los últimos 12 meses en todo el mundo... en los desarrollados y en los subdesarrollados. La diferencia es que en los países desarrollados, inclusive los más pobres tienen la posibilidad de comprar alimentos. Entonces en la Argentina en este contexto en el cual los alimentos crecen mucho en precio en el mundo, se utilizan las retenciones para impedir que éstos se trasladen totalmente domésticamente, para juntar o para tener los recursos para compensar y que no aumenten en forma desmedida los precios de los alimentos que nosotros consumimos.

P.: ¿Por qué el índice de precios es una cosa y la realidad es otra?

M.L.: Los índices de precios, en todos los lugares del mundo, no son un termómetro adecuado de lo que siente la gente. Yo te doy un solo ejemplo, ¿sí? Viví 3 años en Londres y cuando yo llegué a ese país valía 0,75 el boleto de subte; ahora volví y vale 4 libras. La inflación en Londres fue de 3 %. ¿Qué quiero decir con esto? Un índice de precios no es ni un índice de costo de vida, ni es un índice de una familia tipo; es un índice de una canasta...

P.: No sirve para nada entonces, a los efectos entonces no sirve...

M.L.: No. Es importante para tomar decisiones de política económica. En algún grado tiene una correlación importante con cómo evolucionan los precios de las cosas que usa la gente. Pero pretender que refleje adecuadamente lo que cada uno vive, y sobre todo lo que cada uno siente, es distinto.

P.: Entonces no refleja el índice de pobreza...

M.L.:
¿Cómo?

P.: El índice de precios entonces no refleja el índice de pobreza. Ahí está, algo es mentira.

M.L.: No, pero por eso, a ver... cuando uno elabora, en general un índice, elabora un índice de una canasta particular. Dependido de para qué quiera utilizar ese índice posteriormente, si se quiere ver pobreza o se quiere ver qué pasa con los jubilados. Se pueden construir un montón de índices. Pretender que el IPC sea exactamente lo que siente la gente y no es cierto.

P.: Yo comprendo eso y creo que la gente también, pero nunca sucedió que la diferencia entre la percepción ya no sólo del ama de casa que va al supermercado, sino de la mayoría de los economistas, incluyendo muchos economistas que comparten grandes lineamientos con el gobierno, sea tan distinta de lo que mide el INDEC. Eso nunca sucedió.

M.L.: Se ha instalado una discusión muy importante el año pasado con este tema, por distintos motivos, no lo adjudico a uno sólo. Uno fue que era un año electoral y creo que como vos decís... producto de cómo se ha instalado, hay una diferencia de percepción muy importante y que en la Argentina esta diferencia de percepción entre el índice y lo que se ha instalado, no es buena. Por eso es que el gobierno está trabajando para tener un índice y terminar con esta discusión. Ahora, también quiero apelar a cómo se comunican algunas cosas y con la falta de rigurosidad... porque en el INDEC trabajan 1.000 personas, se relevan 80.000 observaciones, hay un programa estadístico, entonces cuando yo veo por ejemplo que algunos centros de investigación le preguntan a la gente cuánto es la inflación y vos sabes que es estrictamente así, Dady, universidades que le están preguntando a la gente (...)

P.: Eso es cierto, pero también hay consultoras muy respetadas que con menos recursos que el INDEC, hacen relevamientos bastante serios y todos coinciden, esos relevamientos, de que la inflación es del orden del doble de lo que muestra el INDEC.

M.L.: Ahí tenemos que volver a poner la rigurosidad de cómo calcula cada uno las cosas; e insisto con el tema de que es lo que se está haciendo en el INDEC. En el INDEC está trabajando desde hace un tiempo y está trabajando el Ministerio de Economía en conjunto con la Jefatura de Gabinete para terminar con esta discusión.

P.: ¿Cuál es la realidad, la que vos me decís o la que me dice la gente?

M.L.: Pero el INDEC releva muchas más cosas que un supermercado, por eso...

P.: No, está bien, pero yo te lo tengo que hacer grueso también porque te podría decir que la matemática son números y no son variables.

M.L.: Yo lo que te digo, Dady, es que el INDEC releva muchísimas más cosas. Ahora, la gente se tiene que quedar tranquila con dos cosas. Primero..,. una vez que se muestre el trabajo, la comunicación de todo lo que se hizo, de cómo se hizo, el porqué, la explicación va a ser absoluta y se va a acabar. Y el segundo elemento es que la Argentina tiene hoy instrumentos de política económica que no tuvo por mucho tiempo, ¿sí? Directamente en los 90 no tuvo, política monetaria, no tuvo política fiscal, no tuvo política de tipo de cambio, no tuvo política de coordinación por el lado de los ingresos, no tuvo política arancelaria y no tuvo política de retenciones, entonces... más allá de esta discusión sobre el índice y más allá de lo que la gente está sintiendo, la sociedad debe tener tranquilidad de que el gobierno tiene todos los instrumentos y los va a usar para asegurar que el poder adquisitivo, como ha venido haciendo hasta ahora, siga creciendo en forma consistente para tener una sociedad mejor.

P.: Martín, te llevo a un tema superficial totalmente y no tenés nada... esto es muy fácil ¿Lo bancás a Troglio o no?

M.L.: Yo banco a Independiente, banco a Independiente, Pedro...

P.: Me estás haciendo lo mismo que con el INDEC, te estás yendo por el costado. No, no, de algo me tenés que hablar de corazón... ¿Sí o no?

M.L.: Dady, yo banco a Independiente. El otro día, que fui a la cancha y que lo veía muy de arriba porque la cancha de Boca es muy particular... no me gustó nada cómo estaba parado el equipo, no me gustó cómo jugó
Independiente.

P.: Viste que de arriba se ve más claramente... ¿ Estuviste en la popular?

M.L.: Estuve en la popular.

P.: ¿Macri no te da una acreditación o algo?

M.L.: No sé...

P.: ¿Querés que hable con él?

M.L.:
Por muchos motivos, por diferencias futbolísticas y diferencias ideológicas no iría a ese lugar.

P.: Muchísimas gracias por esta charla. Es bastante difícil explicar todo esto. Te deseamos suerte así tenemos suerte todos.

M.L.: Hay temas que son muy técnicos, hay otros temas que son de sensación de la gente. Creo que a la gente hay que llevarle tranquilidad... El gobierno va a hacer y lo hizo todo este tiempo, permanentemente todo aquello que mejore el malestar general y después tampoco nos creamos todo lo que leemos... Ustedes son periodistas, pero yo les doy un solo ejemplo: a mí me dijeron que renuncié... me enteré por los medios que renuncié y me enteré por los medios que me caso y ninguna de las dos cosas son ciertas.

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