17 de febrero 2005 - 00:00

Moyano pide nuevo salario mínimo. Será inflacionario

Hugo Moyano afirmó que «el mínimo para la CGT es el límite de pobreza de $ 750, pero el máximo no tiene techo». Con menos moderación que otros anuncios, desde la cúpula de la CGT se anuncian incrementos de los mínimos a través de un piso para toda la actividad privada, como una corrección del salario mínimo, vital y móvil que seguramente trepará a $ 550. También aumento de las asignaciones familiares, que podrían elevarse 20%, y la búsqueda de un mínimo convencionalque sirva de piso para las negociaciones de los convenios por actividad.

Es dable destacar que más de 60% de la población laboral registrada cobra menos del límite de pobreza de $ 750 y que los trabajadores no registrados (en negro) tienen un salario 20% inferior a los mínimos legales o convencionales.

El promedio de los convenios colectivos no actualizados está en torno de los $ 670, en contraste con los convenios que se actualizaron, que superan los $ 900. Otra curiosidad es que los convenios de empresa tienen salarios promedio superiores a los $ 1.100.

• Alarma lógica

Con estos datos, es lógico que el sector empresario esté alarmado no sólo frente al riesgo de una escalada de conflictos y reclamos, sino también con otra escalada más alarmante aún de aumentos incompatibles con la competitividad y con la mejora de la productividad y, por ende, con claros efectos inflacionarios.

Los dirigentes de la CGT hablan de un secreto a voces, dividido en dos alternativas. La primera aspiración es la de construir un salario mínimo conformado, consolidado o garantizado, que no alteraría la estructura convencional, por debajo del cual nadie debería estar remunerado. Sería algo así como un salario mínimo profesional nacido de un acuerdo marco. Dentro de este consolidado estarían todoslos rubros remuneratorios (básicos, adicionales, incentivos y voluntario empresa), los rubros no remunerativos dispuestos por el Poder Ejecutivo, y se discute si se incluyen los tickets y las asignaciones familiares. Estarían excluidas las horas extra, el aguinaldo, los adicionales no retributivos y otros beneficios sociales.

La segunda aspiración, que es ya sectorial, y se basa en la pretensión de la mayoría de los sindicatos que aspiran a alcanzar un salario mínimo de 1.000 pesos, es decir, de cinco pesos la hora para la categoría mínima, que con la apertura de la grilla convencional llega a un máximo de aproximadamente $ 1.800. Para ello es imprescindible recomponer los ingresos del convenio colectivo, lo que evidentemente es independiente de cada sector, actividad o empresa, según los casos.

• Traslación

En este plano hay que destacar que los efectos de un cambio como el referido generan aumentos en promedio del orden de 40%, nivel que puede provocar una fuerte traslación a precios con efectos inflacionarios.

En definitiva, resulta obvio que los aumentos que se están logrando no son sectoriales sino por empresa, negociados en base a la selectividad y a la viabilidad dentro de cada compañía. Y allí es donde opera un factor distorsivo, cual es el empleo de la huelga salvaje y con esa presión casi irresistible una negociación que puede transformarse en imposición. En este punto, por último, hay que destacar que es imprescindible que el Estado ponga en práctica rápidamente los medios de contención y negociación para neutralizar una catarata incontrolable de reclamos y de conflictos.

(*) Consultor laboral de empresas y entidades empresarias.

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