16 de marzo 2005 - 00:00

"No espero cambios en la Reserva Federal"

(El periodista dialoga con un experto en mercados internacionales personificado en el protagonista de la película «Wall Street», Gordon Gekko. El analista opina que en las próximas semanas, la Reserva Federal mantendrá una posición conservadora y que no habrá que esperar alteraciones bruscas, pese a los renovados temores inflacionarios.)

No espero cambios en la Reserva Federal
PERIODISTA: Subieron las tasas de largo plazo, las monedas, los commodities. Se palpa un renovado temor a la inflación. ¿O me equivoco en el diagnóstico?

Gordon Gekko: No se equivoca. Es así.


P.:
Como consecuencia, cada dato económico nuevo que se publica es esperado con ansiedad y escrutado con una lupa. ¿Cómo cree que responderá la Reserva Federal?

G.G.: No espero cambios.

P.: La próxima reunión está agendada para el martes 22. ¿No hay margen ya para introducir modificaciones en el libreto?

G.G.: Si fuera necesario, sí. Pero yo no advierto motivos para obrar distinto.


P.:
Descuenta un ajuste de un cuarto de punto al alza...

G.G.: Es un número puesto. Se trata del pronóstico universal.


P.:
Donde las aguas comienzan a dividirse entre los analistas es en el tono que se prevé para el comunicado de la Fed. Hay quienes afirman que la autoridad monetaria estaría inclinada a dejar de lado la promesa de una corrección suave de los tipos de interés...

G.G.: Lo he leído. Posición que se reflejaría en la desaparición del adjetivo « mesurado» del texto del comunicado oficial.


P.:
¿Lo ve factible en la reunión de la semana próxima?

G.G.: Si bien es posible, no lo considero probable. Mi impresión es que la Fed va a calcar lo que hizo en cada uno de sus cónclaves anteriores. Ni más ni menos.


P.:
¿No corre el riesgo de quedar superada por los acontecimientos?

G.G.: Es un riesgo que se percibe como acotado. Dentro de la Fed, me refiero. Sinceramente, convivir con él no creo que esté generando todavía una gran incomodidad.

P.: En la reunión del 14 de diciembre pasado hubo, por lo menos, dos miembros dentro del comité que toma las decisiones, que ya habían sugerido la conveniencia de migrar de criterio. Como si el compromiso de un ajuste mesurado le atara las manos a la Fed.

G.G.: Correcto. El tema no es novedoso.


P.:
¿No sería lógico esperar que esos planteos vuelvan a la carga?

G.G.: Eso sí me parece muy probable. No lo niego. Es más: uno debería descontar que ello sucederá. Después de todo, quien abrigara una objeción de ese tipo a fin del año pasado, cuenta con mejores argumentos ahora...

P.: ¿La elevación que se produjo en las tasas de largo plazo no puede interpretarse como una señal de que han escalado las expectativas de inflación?

G.G.: Estoy de acuerdo. Además ha retornado la debilidad del dólar. Que es tanto más llamativa en cuanto ocurre en un contexto de sostenida robustez de la economía norteamericana...


P.:
Sin embargo, no vislumbra que alcance para torcer la opinión de la mayoría...

G.G.: Exacto. Habrá debate, sin dudas.Y, tal vez, un ascenso en el número de quienes promueven una línea dura. Pero no veo un giro en la posición dominante.

P.: ¿Cómo lo sabe?

G.G.: La semana pasada escuchamos a Greenspan y a Ben Bernanke -uno diría que son las dos personas que ejercen mayor grado de influencia en el seno de la Fedy no virtieron un solo indicio de que abogaran por apretar las clavijas más deprisa...Y si algo distingue a la Fed de los últimos tiempos es que se ha ocupado prolijamente de «telegrafiar» todos los cambios importantes de política.


P.:
Antes de llevarlos a la práctica...

G.G.: En efecto. La estrategia de comunicaciones -que es una pieza central de su accionar-se basa en la idea de evitar disrupciones innecesarias. Se procura que los mercados conozcan de antemano las intenciones de la Fed, que anticipen correctamente los cambios.


P.:
La Fed volverá a oficiar de lazarillo del mercado cuando adopte una tesitura más beligerante...

G.G.: Es el procedimiento usual y, también, el más eficiente. La Fed puede monitorear así cuáles serían las consecuencias directas de una decisión antes de tomar efectivamente la iniciativa.


P.:
Piensa entonces que la reunión de la Fed culminará sin sobresaltos...

G.G.: Entiendo que sí. El sacudón puede venir después. Quiero decir cuando se difundan las minutas de la reunión y allí emerjan signos de que se propaga la línea interna que favorece una postura agresiva.


P.:
Eso no es inmediato...

G.G.: No. Pero ahora el período de espera se acortó a la mitad. O sea que el velo informativo se correría a mediados de abril. A tiro para la reunión del 3 de mayo.

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