12 de agosto 2004 - 00:00

Nuevo desaliento a creación de empleo

Si las empresas no aumentan los salarios espontáneamente, el gobierno los aumentará. Esta frase parece ser la que ha motorizado al Poder Ejecutivo para actuar en cuatro planos para perseguir una mejor distribución del ingreso. Esos planos son:

a. Aumentar el Salario Mínimo Vital y Móvil, que de $ 350 pasaría a $ 400, mientras la CGT pretende $ 450 o $ 500. Recordemos que el Poder Ejecutivo corrigió en estos catorce meses de gestión tres veces el monto, que partió de $ 200, y luego fue elevado a 250, 300 y 350 desde el 1 de enero pasado. Los argumentos para subir el piso son tres: que elevando la base se blanquean salarios en negro, que mejoran la base para promover la negociación de los convenios colectivos, y por último, que se produce «el efecto dominó» con el resto de la pirámide en cada empresa, obligando a reformular ingresos sobre todo de los mandos medios, cuyas retribuciones se encuentran próximas a los trabajadores bajo sus órdenes. Para propiciar este ajuste se piensa convocar al Consejo del Salario Mínimo Vital y Móvil, que hasta ahora, para corregir el mínimo no fue consultado. Es posible que el gobierno pretenda un acuerdo tripartito (CGT, empresarios y PE) para elevar el piso, en lugar de mantener el criterio de formalizar el aumento por vía de la decisión unilateral, criterio que imperaba hasta ahora.

b. Adicionar un nuevo aumento de suma fija de $ 50 o de $ 100 no remunerativos utilizando la Ley de Emergencia Económica que le concede atribuciones al Poder Ejecutivo para arbitrar la política de ingresos. Sin esta norma, el Estado no tendrá facultades a partir del 1 de enero de 2005 para disponer nuevos ajustes. Fijar un nuevo monto no remunerativo generará luego los efectos no deseados al transformarse el pago en remuneratorio (cargassociales, aguinaldo, vacaciones, etc.). Aumento uniforme de los costos laborales siempre es un ingrediente negativo en relación con la creación de empleo.

c. Transformar los $ 50 no remunerativos que se está pagando desde el 1 de enero de este año por disposición de un decreto del Poder Ejecutivo, que de seguir el temperamento aplicado en el Decreto 392/2003, pasarían a integrar los básicos de los convenios colectivos como otra suma fija, lo que modifica las escalas achatándolas, altera los adicionales porcentuales, y modifica nuevamente el tope de las indemnizaciones por despido.

d. Propiciar ajustes a través de la negociación colectiva por actividad, objetivo que se ha planteado la cartera laboral como prioritaria, tiene una evolución lenta y selectiva. Los metalúrgicos, bancarios, sanidad, químicos y otras actividades ya han sincerado las escalas, y en breve se generará la negociación colectiva integrada. En otras palabras, esta salida sólo comprende a un grupo relativamente pequeño de la actividad privada, que es inferior a 20%. Con los mecanismos precitados, se producirán consecuencias sobre la base de la incertidumbre y por la dimensión de las medidas, a saber:

1. mientras las medidas no se conozcan, se produce el efecto «parálisis», ya que modificar los salarios es sinónimo de pagar aumentos duplicados;

2. hasta que no se sepan los detalles, también se observará cautela en la contratación de nuevos trabajadores;

3. la alteración de los costos fuera del control de las empresas puede modificar costos y precios, y, en el mediano plazo, inversiones;

4. que el Estado intervenga según su criterio es sinónimo de incertidumbre sobre los planes y proyectos, lo que afecta el presupuesto y la rentabilidad;

5. es probable que crezca la economía laboral clandestina, que es la que además no cumple con las imposiciones legales en materia salarial.

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