Otro castigo al interior: ya es 100% más cara la electricidad
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El mayor ingreso por habitante y la reducida tarifa porteña en un contexto de escasez de energía no parece fácil de explicar. Para un hogar santafesino resulta más difícil aún: sólo consumen en promedio 262 kWh por bimestre, en tanto que los de la zona metropolitana consumen casi 500 kWh por bimestre y los de zona norte, más pudientes, unos 520 kWh promedio.
Casi todas las provincias han actualizado sus tarifas en los últimos años, algunas varias veces.
La Capital Federal, el Gran Buenos Aires y el Gran La Plata tienen, en cambio, las tarifas congeladas desde hace más de siete años.
Más aún, Entre Ríos ha tenido dos aumentos en menos de un año: 8,8% el 1 de agosto de 2007, 10% a partir del 1 de junio pasado y 9% a partir del 1 de agosto. Entre Ríos pasa a tener así tarifas residenciales relativamente muy altas. Un 150% más elevadas que las que pagan los porteños. Los funcionarios entrerrianos justifican el actual aumento en la necesidad de nivelar las tarifas y acercarlas a las vigentes en las otras provincias de la denominada Región Centro, Córdoba y Santa Fe. Nada dicen, sin embargo, que tal aumento aleja a las tarifas entrerrianas de las reducidas tarifas porteñas y del conurbano bonaerense.
Las tarifas del interior tienen otra particularidad: son más caras para los tramos de mayor consumo. Una factura de 600 kWh bimestrales cuesta más del doble que una de 300 kWh. Esto ocurre en Santa Fe, La Pampa, Córdoba, Entre Ríos o Santa Cruz. En un contexto de escasez de energía esto también parece razonable y aun equitativo.
Lo contrario ocurre con las tarifas de Capital Federal y el Gran Buenos Aires, abastecidas por Edenor, Edesur y Edelap, las únicas empresas distribuidoras de electricidad del país reguladas por el Estado nacional. En este caso, en cambio, 600 kWh sólo cuestan 40% más que 300 kWh; en otros términos, es la única zona del país donde los pobres, los que consumen poca energía, pagan relativamente mucho más. Un esquema tarifario, en definitiva, que estimula los mayores consumos y que se justifica en un contexto de abundancia de energía, antes que en un contexto de escasez y restricciones como el actual.
(*) Universidad Abierta Interamericana.




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