20 de julio 2024 - 00:00

Paseo por el Museo Forense de Buenos Aires, no apto para impresionables

El Museo Forense exhibe cuerpos no reclamados que son de valioso interés para estudiantes de Medicina. Pero también, las fichas de esos cadáveres dejan al descubierto algunas miserias humanas y la historia del primer asesino serial de la historia criminal Argentina.

En el Museo Foresen se pueden ver casi 2.500 piezas anatómicas en perfecto estado de conservación, anteriores a 1940, guardadas con fines educativos.

En el Museo Foresen se pueden ver casi 2.500 piezas anatómicas en perfecto estado de conservación, anteriores a 1940, guardadas con fines educativos.

Existe en Buenos Aires desde 1935 un lugar no apto para menores de edad o personas impresionables. Se trata del Museo Forense de la Justicia Nacional "Dr. Juan Bautista Bafico", que funciona dentro de la Morgue Judicial, ubicada en Junín 762, dependiente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Fuera de cualquier tipo de morbo, desde sus comienzos este lugar permitió a los alumnos que cursan la especialidad, observar lesiones en piezas anatómicas conservadas en cubas de vidrio, fotografías, calcos realizados en yeso y una variada colección de materiales de interés médico-legal

En lo alto del Museo se puede leer la frase en latín “Sapiens nihil affirmat quod non probet”, que significa “El sabio no afirma lo que no puede probar”.

Pero no siempre este lugar fue un museo de cadáveres. Originalmente fue el Aula Magna de la Facultad de Medicina de la UBA y, luego, fue el sitio donde se hacía la identificación de cuerpos.

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El periódico anunciaba el día y lugar donde la gente podía ir a reconocer a sus familiares fallecidos. Aunque parezca escalofriante, antes los cuerpos se retiraban de un galpón de la zona de Once.

¿Qué se puede ver el Museo Forense?

En toda la sala se pueden ver casi 2.500 piezas anatómicas en perfecto estado de conservación, anteriores a 1940, guardadas con fines educativos.

En esa fecha, se dejaron de guardar piezas de cuerpos no reclamados que tuvieran lesiones médico legales y se empezaron a tomar fotografías.

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Historias de vida en cubetas con formol

Tiene sentido pensar que en tiempos de grandes olas inmigratorias, muchos de estos hombres y mujeres no tuvieran familiares que reclamaran sus cuerpos para darles sepultura.

Cadáver 832. Suicidio. 11 de julio de 1940. Rumano de 32 años, soltero.

Cadáver 384. Accidente. 8 de abril de 1934. Argentino de 48 años, soltero, jornalero.

La lista sigue con horrendos homicidios que fueron tapa de diario.

En una de las vitrinas, aparece por primera vez un nombre conocido: Cayetano Domingo Grossi; por lo menos para los amantes de la historia criminalística argentina

Fue el primer asesino serial. Asesinó a sus 5 hijos recién nacidos como resultado de las violaciones perpetradas contra sus hijastras. Fue condenado a muerte y ejecutado en 1900.

Oriundo de Bonifati, Italia, llegó a Argentina en 1878, dejando atrás a su esposa y dos hijos. Se estableció en el barrio de Retiro, donde trabajó en la Oficina de Inmigración hasta 1888, cuando empezó a trabajar de arriero.

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Cayetano Domingo Grossi fue declarado culpable como autor material de los asesinatos de los bebés y condenado a muerte por el juez Ernesto Madero.

Los primeros tenientes Rosa Burgos y Calisto García y el capitán Manuel Medrano estuvieron a cargo de su ejecución. Le vendaron los ojos, lo pusieron en un banco y lo ataron de pies y manos. Fue fusilado el 6 de abril de 1900 a las 8 de la mañana. Grossi sostuvo su inocencia hasta su último día.

Especializada en patrimonio porteño. Autora del libro “Leyendas de ladrillos y adoquines”.

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