Pese a dichos de Greenspan, suben las Bolsas de Nueva York
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Planes sociales y formación de capital humano
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Atención: el nuevo plazo fijo que le gana a la inflación todos los meses
Gordon Gekko: Es verdad. Las acciones cotizan más alto hoy que después de la visita de dos días de Alan Greenspan al Congreso.
P.: ¿No resulta extraño?
G.G.: Mi impresión --después de analizar los indicadores que se han difundido estos días-es que los mercados estarían hoy más preocupados con esos informes en la mano y sin la orientación que dejó Greenspan, habiendo escuchado su personal interpretación... P.: ¿Cómo es eso?
G.G.: El titular de la Fed dio una mano de cal y otra de arena. Pero la mano de arena -restándoles protagonismo a las señales de presiones en aumento que se observan en todos los reportes de inflación-es la contribución decisiva.
P.: ¿Por qué?
G.G.: Los mercados se hubieran erizado más ante la avalancha de cifras. Que son muy robustas por el lado de la actividad y el gasto, y por primera vez también en materia de precios. No creo que los inversores, por sí solos, hubieran minimizado su trascendencia como lo hacen ahora que saben que Greenspan bendijo la vianda... Así se facilita su digestión.
P.: Las ventas minoristas de marzo triplicaron las expectativas. Las órdenes de bienes durables crecieron cinco veces más que lo calculado. Las ventas de casas a estrenar establecieron un nuevo récord absoluto. Un umbral 21% superior a su nivel hace un año. Asistimos a una súbita explosión...
G.G.: Es un boom muy fuerte. Y muy amplio. Hay una clara aceleración a partir de febrero y no tenemos evidencias de que se haya detenido aún. Se tomará un respiro, seguro, aunque será en mayo o, tal vez, en junio.
P.: ¿Esta bonanza no podría adelantar la decisión de la Reserva Federal?
Digamos, en vez de promover una suba de tasas en agosto o setiembre, anticiparla para la reunión de fines de junio...
G.G.: No es imposible. Hoy parece poco probable. La Fed necesitaría estar plenamente convencida acerca de la fortaleza del mercado laboral.
P.: ¿No lo está?
G.G.: Hoy no lo está. Para ese entonces obrarán en su poder los informes de abril y mayo como para calibrar una opinión. Sin lecturas superiores a los 200 mil nuevos puestos de trabajo por mes, nadie tocará una coma.Y, por último, los mercados de capitales deberían trasuntar un fondo de firmeza. La Fed no querrá repetir las peripecias que siguieron de 1997. a la suba de tasas
P.: Por qué no las refresca...
G.G.: Una única alza que fue debut y despedida. Primero porque se hundió el sudeste de Asia y luego porque se contagió toda la región. Cuando la Fed se aprestaba a aplicar el segundo ajuste se desplomó la Bolsa de Hong Kong...
P.: Y Corea del Sur...
G.G.:Y tragaron agua los bancos japoneses tras la caída deYamaichi. En 1998 fue el turno de Rusia y del rescate desesperado del fondo Long Term Capital. El saldo final fue que no solamente no sobrevinieron más incrementos sino que hubo que bajar tres veces las tasas de interés con suma urgencia.
P.: ¿Las condiciones son comparables?
G.G.: En ese entonces había margen suficiente para cometer una equivocación; hoy en día, con tasas en 1%, no hay espacio para el error. Por eso pienso que a la Fed no la corre el apuro y preferirá moverse sobre seguro...
P.: ¿No piensa que tal vez la Fed haya quedado prisionera entre una economía que se desboca antes de tiempo y las elecciones presidenciales de noviembre?
G.G.: Es un calendario complicado. Si la Fed sube las tasas en agosto o setiembre coincidirá con la convención republicana y el tramo crítico de la campaña. Hay quienes piensan que si no se puede postergar la decisión para 2005, lo ideal sería adelantar la acción.
P.: Son quienes señalan que hay una oportunidad inmejorable en junio...
G.G.: Es cierto. Y es verdad también que, lanzado ya el globo de ensayo de la suba de tasas, hay tiempo para monitorear su probable asimilación. No en las mejores condiciones porque sabemos que el motor del estímulo fiscal pierde potencia recién en la segunda mitad del año pero es un riesgo calculable. Ahora bien, el mandato de Alan Greenspan como titular de la Reserva Federal vence el 20 de junio. La reunión está convenida para el 29 y 30 de junio. Y el presidente Bush no ha dicho todavía esta boca es mía...
P.: El año pasado Bush manifestó que Greenspan continuaría en el cargo. No lo imagino innovando en un área tan sensible de buenas a primeras.
G.G.: Yo tampoco. Pero convengamos que esta falta de definición no es fácil de entender. Como fuera, Greenspan comandará esa reunión pero ¿estará dispuesto a embarcarse en un proceso de largo aliento sin un compromiso más formal que el mero guiño del año pasado?




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