6 de enero 2024 - 00:00

Preocupa el deterioro de la educación y la salud: aquí una solución

En la población de ingresos medios predomina la preocupación, ya que, en un contexto de caída de las remuneraciones, se acrecienta el esfuerzo que se necesita para pagar las cuotas.

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Los servicios privados en educación y salud están mostrando un creciente deterioro. Es imperante abordar un ordenamiento integral del Estado, ya que los servicios estatales sufren también una crisis de gestión.

Las provincias financian y gestionan las escuelas y los hospitales públicos y la calidad de estos servicios es percibida como baja. En efecto, muchas familias de ingresos medios hacen el esfuerzo de pagar escuelas privadas y empresas de medicina prepaga. Pero, en los últimos años, la percepción de la calidad de los servicios privados también viene declinando. La situación llega al punto de cierres de colegios privados y de una fuerte crisis en las empresas de medicina privada.

Para identificar los principales factores que explican la extensión del deterioro de la calidad de los servicios sociales basta con observar algunos precios.

Según datos del INDEC, entre 2019 y 2023, corregidos por inflación, el salario formal cayó un 16%. Por su parte, las cuotas de las escuelas privadas se redujeron un 18% y, por último, las cuotas de la medicina prepaga cayeron un 23%.

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Cambios. Desde hace 8 años, se frenó la tendencia del traspaso de alumnos del sector estatal al privado.

Cambios. Desde hace 8 años, se frenó la tendencia del traspaso de alumnos del sector estatal al privado.

El deterioro es generalizado, ya que caen los salarios y aún más las cuotas de los servicios sociales de gestión privada. Ante el empobrecimiento de la clase media es muy difícil sostener los ingresos de las escuelas y la medicina privada. Esta caída en los ingresos menoscaba las remuneraciones de docentes y profesionales e impacta negativamente en la calidad de los servicios privados.

En la población de ingresos medios predomina la preocupación, ya que, en un contexto de caída de las remuneraciones, se acrecienta el esfuerzo que se necesita para pagar las cuotas.

Asimismo, estos esfuerzos no alcanzan para acceder a servicios de calidad. Menores salarios con peores servicios. Este esquema es el que sintetiza el deterioro en la calidad de vida. La principal causa es la mala organización del Estado. El desorden macroeconómico genera inflación y desalienta la inversión y la creación de empleos de calidad. El sector público sufre también de déficits de gestión. Al operar los tres niveles de gobierno de manera solapada, se multiplican las ineficiencias.

En resumen, es imprescindible abordar un ordenamiento integral del Estado, ya que es la única manera de lograr equilibrio financiero para eliminar la inflación y es la vía para elevar la calidad de la gestión pública. Es fundamental que la Nación deje de entorpecer el financiamiento y gestión de las provincias, dado que la Constitución Nacional lo explicita. La Nación debería concentrarse en medir los resultados de las provincias. Así, la ciudadanía podrá presionar a sus gobiernos locales y, en simultáneo con mejor gestión regulatoria del Estado, los servicios privados también optimizarán su calidad.

Federico Pablo Vacalebre es profesor de la Universidad del CEMA

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