Baton Rouge - Es sabido que China, con su insaciable sed de insumos, procura ahora invertir en el exterior, tanto en el sector energético, como en el de los recursos naturales en general, de manera de tratar de asegurar el abastecimiento de todo aquello que su enorme estructura industrial requiera para seguir funcionando y creciendo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En esta línea, se interesó en las posibilidades de hacerlo también en nuestro país, así como lo está haciendo ya en Brasil o en Chile, con inversiones que ya operan. Y a lo ancho y largo del mundo.
«Boashan Iron and Steel-» ya trabaja en Brasil y está tratando de comprar el control del gigante minero canadiense «Noranda». En petróleo y gas, los chinos están por todas partes, desde Indonesia a Sudán, bsucando oportunidades. Algunas de nuestras autoridades anunciaron prematuramente una presunta cascada de inversiones chinas que, en rigor, quizás sea solo una catarata de importaciones chinas. Por ahora al menos desde que es cierto que hay proyectos en estudio, los que eventualmente pueden, o no, materializarse.
• Aprovechamiento
Pero lo cierto es que los chinos, con más de 600.000 millones de dólares de reservas, están ya invirtiendo por todas partes y ciertamente más allá del sector de los recursos energéticos y naturales. Sin la ventaja de los salarios domésticos bajos, ellos procuran economías de escala para seguir aprovechando las ventajas de la globalización.
Muchos nombres nuevos de empresas chinas, hasta ahora desconocidos en Occidente, están entonces apareciendo en los distintos mercados del mundo. Veamos algunos casos. En el sector de las computadoras personales, la empresa china «Lenovo», acaba de comprarle a IBM, en los Estados Unidos, toda la división con la que esa empresa fabricaba ese tipo de computadoras.
En la llamada línea blanca, otra empresa china: «Haier», ya fabrica heladeras en Carolina del Sur, también en los Estados Unidos, distribuyendo a través del Wal-Mart Stores.
El telecomunicaciones, «Hua-wei» compite con las Cisco o las Nortel en todo el mundo.
En materia de fabricación de pantallas chatas para televisores, «Hisense», una de las principales empresas chinas de ese sector, todavía de propiedad del Partido Comunista chino, está fabricando en Singapur, Sudáfrica y Hungría. Y vende sus productos en Europa a casi la mitad del precio de sus competidores locales generando una verdadera revolución en el sector todo.
Desde 2000, las inversiones chinas en el exterior treparon desde unos 350 millones de dólares anuales, al comienzo del nuevo siglo, hasta un orden de 5.000 millones de dólares el año pasado, previéndose ahora un nuevo aumento sustantivo de ese flujo, que llevaría la inversión externa china a unos 14.000 millones de dólares por año, transformándola así en uno de los actores principales en el mundo, en materia de inversión externa.
Para atraerla hay que tener un buen «clima de inversiones», con todo lo que ello signfica, incluyendo el respeto a la palabra empeñada y el estado de derecho.
Simplemente porque en un mundo abierto somos una y solo una de las alternativas disponibles. Tenemos mucho que mejorar. Pero además, debemos dejar de lado una retórica negativa que olvida que las inversiones no se hacen por razones políticas, como alguna vez fuera el caso de la fallida Unión Soviética en Cuba, sino para ganar plata. También las chinas.
Dejá tu comentario