16 de julio 2004 - 00:00

Se frena reactivación de EEUU

(El diálogo es con un operador de la Bolsa de Nueva York, quien no quiere ser identificado y por eso se lo menciona con el nombre de Gordon Gekko, en alusión al personaje que interpretara Michael Douglas en la película «Wall Street». El tema es si habrá inflación y si la economía norteamericana, tras los últimos malos indicadores, puede debilitarse.)

Periodista: Los resultados de los indicadores económicos fluyen en rachas. Y desde comienzos de julio la racha es muy poco robusta. ¿No habrá que corregir hacia la baja las expectativas sobre la marcha de la economía en lo que resta del año?

Gordon Gekko: Es difícil separar la paja del trigo. No es sencillo descifrar cuánta de esta debilidad que -como usted dice-trasuntan las estadísticas últimamente, constituye un motivo de consideración y cuánta es puro « ruido». O sea un reflejo de la volatilidad usual que presentan las variables económicas...


P.:
No pretendo exagerar tampoco. Digo que, de repente, la economía no es el animal desbordado que era dos meses atrás, el que se llevaba todo por delante...

G.G.: Mi impresión es que atravesamos un «pozo de aire». No se canceló el vuelo. Aunque hemos perdido altura. Son cosas que pasan. Normalmente esta vicisitud no termina en catástrofe. Tal vez haya que rebanar medio punto en la estimación de crecimiento del segundo trimestre, pero ello no quita que luego se remonte la altitud...


P.:
No es fácil entender -en caso contrario- cómo la tasa de diez años puede permanecer en el entorno de 4,50% cuando la Fed recién estrena su estrategia de suba de tasas...

G.G.: Me temo que no pueda servirle de mucha ayuda. Yo no tengo una explicación convincente. Sinceramente, veo la tasa larga en esos niveles y me cuesta creerlo...


P.:
En junio cayeron las ventas minoristas. Las automotrices colocaron menos vehículos; las grandes tiendas han rebajado sus expectativas para julio. Todos sabemos que el consumo fue el salvavidas que sacó a la economía de la recesión. ¿Le llegó la hora de pasar a cuarteles de invierno?

G.G.: No tan pronto. La confianza del consumidor está en ascenso. Y esto es mérito del mercado laboral. Hay una percepción -por primera vez en varios años-de que si uno pierde el empleo no es tan arduo conseguir otro. Sobre todo hay una notable mejoría en la percepción de las condiciones presentes. No es sólo la zanahoria de un futuro más despejado. Me cuesta creer que el consumo vaya a desplomarse ahora cuando supo capear las tormentas peores...


P.:
Recuerdo que usted decía que los efectos benéficos sobre el consumo del paquete de recortes impositivos cesaban en la segunda mitad de 2004. El tiempo pasa velozmente...

G.G.: Recuerda bien. Es verdad. Uno de los motores que empujaba se ha desconectado. Pero se han encendido otros: ingresos, empleos, confianza. Los tres operan en alza
.

P.:
Parece una pulseada. Con un ganador incierto. Los fríos números sugieren que el brazo se dobla en sentido de un menor consumo. Al menos, en el inicio.

G.G.: En el segundo trimestre el consumo registrará un avance moderado. Pero ¿qué pasará más delante? La inflación es el otro jugador que tironea en esta encrucijada. No lo habíamos mencionado. Mi interpretación de los datos sugiere que la suba de precios tiene un rol que no se puede pasar por alto
.

P.:
Los precios más elevados erosionan la capacidad de compra...

G.G.: Esto es muy claro. Normalmente es lo que se menciona cuando se habla de la suba del precio del petróleo. Usted tiene que destinar una tajada mayor de su presupuesto para la gasolina y, por ende, recorta el gasto en otros rubros...


P.:
No imagino entonces cómo la pulseada puede terminar con otro resultado que no sea una reducción del consumo.

G.G.: Piense en la industria automotriz. Mayo fue muy bueno pero la caída de junio -su magnitud-la tomó por sorpresa
.

P.:
El informe de ventas minoristas marca una retracción de 4,3%. Ningún rubro cayó tanto en un mes en que las transacciones totales declinaron 1,1%...

G.G.: La impresión general es que las corporaciones han recuperado su «pricing power», la capacidad de aplicar aumentos de precios a su base de clientes... Quizás esta impresión esté siendo exagerada. Tal vez la demanda de autos permanece allí donde estuvo siempre sólo que responde a los precios adecuados. No se ha tornado tan insensible como se cree. Como dijo usted: esto sería bueno para la venta de autos pero una noticia amarga para los accionistas de los fabricantes de vehículos. Aunque puedo pensar una novedad peor: que la venta no responda siquiera a los incentivos de precios. Lo sabremos en los próximos meses
.

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