Las 7 claves del guión de "El juego del calamar"

Opiniones

La serie "The Squid Game" se convirtió en la más vista de todos los tiempos en Netflix a nivel mundial a sólo semanas de su estreno. Por eso haremos un punteo de datos y recursos narrativos que nos ayudarán a comprender su éxito.

La serie “The Squid Game” se convirtió en la más vista de todos los tiempos en Netflix a nivel mundial a sólo semanas de su estreno. “Nos quedan pocos lugares”, es la frase que acompaña la tarjeta que recibe el protagonista, y hoy son pocos los lugares en los que no haya sido un éxito. Con esta nueva ficción nos embarcamos a una aventura inesperada que sorprende a las audiencias.

La historia es una mezcla explosiva de suspenso, acción y crítica social. Nos presenta un protagonista singular, un niño ganador que se convierte en un adulto perdedor, todo dentro de la mirada realista y dura que atraviesa un adicto a los juegos y las apuestas, con deudas y crisis que lo terminan llevando a un juego masivo social. Si bien no es la primera vez que se trata una trama con historias de juegos y muñecos con un tono sangriento, eso no significa que sea algo repetido. Por eso haremos un punteo de datos y recursos narrativos que nos ayudarán a comprender su éxito.

Juegos y economía. La presentación de personajes es clave y el contexto también. El punto de partida son las crisis, tanto emocionales y económicas. El juego, el azar, las habilidades mentales y físicas, como las cualidades de supervivencia dentro de pruebas macabras son fórmulas que pocas veces fallan. Y este punto temático no es casual, teniendo en cuenta el contexto de pandemia actual.

Muñeca brava. La violenta muñeca gigante del primer juego está basada en una ilustración tradicional que figura en los libros de texto educativo primario en Corea. Esto acierto narrativo se basa en conectar un símbolo de inocencia y empatía, con crueldad. La contraposición de un diseño infantil como algo aterrador es bastante frecuente en este tipo de género, y busca perturbación y angustia. También se usa este recurso aplicando colores empáticos ante escenas de violencia y muerte.

Reverencia al manga. El guion original tiene un excelente equilibrio en el uso del género. Tiene fuertes referencias a distintos mangas japoneses con personajes desesperados que buscan de ganar dinero a toda costa, arriesgando su propia vida. La estética empleada y el lenguaje de cámaras tienen ese rasgo de “historieta”, con acercamientos a rostros y expresiones muy marcadas en encuadres que representan viñetas. También las tramas tienen referencias que hacen recordar a filmes de impacto y violencia que son sátiras y dramas sociales, con dosis de humor negro, como por ejemplo “Los Juegos del Hambre”.

Recreo hecho realidad. Su creador, Hwang Dong-hyuk, inspiró la serie en un juego de su infancia, que transcurría en los recreos. Es bastante común como ejercicio creativo en guion proponer ideas basadas en experiencias e ideas del mundo personal. Las vivencias plasmadas del autor generan empatía inmediata a los juegos recordados por los espectadores.

Máscaras y mamelucos. Estamos en una era donde las series parecen encontrar un sentido de atracción en las máscaras y los mamelucos. A nivel narrativo funciona siempre. Las máscaras dan esa curiosidad de descubrir las identidades ocultas, además de tapar emociones que nos pueden trasmitir los personajes. Esto es clave, porque el diseño de vestuario y la impronta del sonido comienzan a tener protagonismo. En este caso en particular las máscaras tienen símbolos clásicos de los videojuegos, que están basados en los comandos del joystick de PlayStation.

Épica del antihéroe. La serie trabaja sobre personajes antihéroes y antagónicos, dejando así un sentido de personajes principales grises, llenos de contradicciones y valores negativos. Esto se ve plasmado en las acciones de cada jugador.

En conclusión, podemos decir que esta serie tiene mucho para contarnos. Y no tardará en posicionarse en las ficciones para analizar y aprender en las clases de cine o audiovisual. Corea se posiciona una vez más, en una fábrica de excelentes ficciones. Una serie original, cruda, cuidada, y arriesgada que nos atrapa de principio a fin y nos mueve internamente como pocas, porque en cada escena se pone en juego la justicia, la moral, y la supervivencia de los personajes en un mundo con reglas tan duras como las del juego del calamar.

(*) Responsable Licenciatura en Diseño Audiovisual de UADE.

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