11 de julio 2005 - 00:00

Serio: nuevo modelo laboral complica a empresas

No existen dudas de que han cambiado los paradigmas básicos del modelo de relaciones laborales donde los sindicatos vuelven a influir en los salarios y las condiciones de trabajo, las empresas negocian ambos, los trabajadores participan de dichas negociaciones, y el principio de autoridad ha sido limitado o está sufriendo permanentes limitaciones y condicionamientos.

En la década de los '90 tuvimos el Salario Mínimo Vital y Móvil congelado, los básicos de convenio no tuvieron cambios ni negociaciones que los modificaran, y el Estado no participaba ni directa ni indirectamente en la formación de los ingresos salariales.

El cambio fue de ciento ochenta grados, ya que el Salario Mínimo de $ 200 pasó a $ 630 con 215 por ciento de incremento, los básicos de convenio de un promedio de $ 370 pasaron a más de $ 900 con otro 143%, y el gobierno nacional otorgó $ 224 + $ 60 + $ 100 que por sí solo duplicó el mínimo vigente.

• Objetivo

Todos estos cambios tuvieron como finalidad dar mayores aumentos a los que tenían ingresos más bajos, sin embargo, produjeron un efecto inesperado. Generaron el desplazamiento de la base de los convenios, y con ello, movilizaron toda la escala, aún aquellas que eran sólo los cimientos de una estructura interconectada. Al hacerlo, se produjo el efecto «dominó» que movilizó retribuciones variables, premios, incentivos, y sistemas de evaluación y premiación por resultados. En definitiva, la corrección de la base desplazó la progresión de los valores superiores, manteniéndose las distancias entre los mínimos y máximos.

En marzo de 2004 se reformó la legislación laboral volviendo a imponer la preeminencia del convenio de ámbito superior sobre el de ámbito menor
(Ley 25.877) con el interlocutor gremial situado en la organización de máximo grado con escasa delegación a través de un sistema de articulación dispuesta en el convenio mayor. A su vez, un convenio ulterior de mayor o menor nivel puede alterar el convenio preexistente en función de la norma que resulte más favorable tomando como pauta el conglobamiento por instituciones.

A su vez ha crecido el protagonismo de los delegados y miembros de comisiones internas
, a menudo inspirados en los reclamos de las bases, otras, fundadasen el cuestionamiento a la conducción de los gremios, pero de un modo u otro, con independencia en la acción y con una importante participación en la discusión concreta de las condiciones de trabajo y salarios en el seno de cada empresa.

• Movilización salarial

El resultado de esta sucesión de acontecimientos produjo una movilización inusitada de los salarios, que ha alcanzado a todo tipo de empresas, con efectos muy heterogéneos en un marco de alta conflictividad, bajo presiones que a menudo obligan a resolver los aumentos en el dilema entre las medidas de fuerza y los daños que generan y, por otro, los aumentos salariales y sus efectos en costos y precios.

En un marco de negociación permanente, con la interacción de trabajadores, delegados y gremios, la modificación del sistema legal y las medidas de política social del Estado, debemos enfrentar un nuevo modelo de relaciones laborales, donde
el principio de autoridad y las facultad de manejar su propia política laboral y salarial está seriamente comprometida.

Este compromiso comienza a provocar dificultades serias de las empresas para preservar la competitividad, ya sea por el incremento de los costos, ya sea porque se ha afectado la productividad.

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