"Si 60% acepta, es un éxito"
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Miguel Kiguel
Periodista: ¿En qué porcentaje de aceptación de la oferta se puede decir que hay un éxito en la operación?
Miguel Kiguel: Es complicada, pero para que el Grupo de los Siete vea que haya tenido éxito la Argentina en la reestructuración de la deuda, entonces, las AFJP y los inversores locales y una parte importante de los bonistas del exterior -más de 50%- la tienen que haber aceptado. Esto daría más de 60% del total para que sea una transacción exitosa. No sería el final del problema igualmente, pero ante el G-7 se lo puede mostrar como un paso adelante y que se sigue negociando «de buena fe», algo esencial para continuar con los programas con el FMI y el Banco Mundial.
M.K.: Ayudaría si el G-7, a través del Fondo Monetario, dice que la oferta es razonable. Pondría presión a los acreedores. Pero es difícil que el G-7 adopte esta postura. El FMI no estuvo ni está involucrado en el diseño de la oferta. Sí ocurrió esto con los default de Rusia y Ecuador.Acá se especula simplemente con que un determinado porcentaje lo apruebe. Quizás a lo largo de la oferta, mientras dure la misma antes del cierre definitivo, se logre un apoyo del G-7 aconsejando a bonistas aceptarla. Pero es difícil.
P.: ¿Cuál es el nivel de quitaen valor presente neto al cual se logra un porcentaje de aceptación significativo? ¿Cómo se puede llegar al mismo manteniendo los anuncios principales de Dubai?
M.K.: Sería un nivel posibleuna quita de 75% del valorpresente neto con una adecuada ingeniería financiera, con un número suficiente de bonos Par para los inversores minoristas de Italia, Alemania, y un bono de Descuento que reconozca los intereses corridos y la cláusula de indexación por el PBI.
P.: ¿Es tan determinante el pago de los intereses atrasados?
M.K.: Sí, siempre se hizo con bonos al estilo PDI o FRB (siglas en inglés correspondientes a «intereses en mora» y «bono a tasa flotante»). El problema es que, si a cada bono que hoy está en atraso se le reconoce la tasa original o una tasa para todos, en esto entra la equidad entre acreedores. El bono de corto plazo tenía una tasa baja; y el de largo plazo, una alta. Hay una telaraña de decisiones difíciles. Creo que es posible lanzar un PDI con una tasa igual para los bonistas, separando por moneda.
P.: ¿Cómo impacta la suba de tasas en Estados Unidos?
M.K.: Por un lado, facilita la reestructuración. El país lo que tiene siempre disponible para pagar es el superávit primario y ahora se lo descuenta a una tasa más alta. En conclusión, el valor presente disponible para pagar la deuda es menor y, por ende, se acerca a lo anunciado en Dubai. Por otro lado, complica la aceptación de la oferta porque inversores señalan que la Argentina paga tasa baja en comparación con la existente. Por eso el efecto es neutro a pesar de que se podría pensar de que lo podía tener.
M.K.: Tienen una debilidad de varios años no resuelta desde la devaluación. No veo riesgo de default,-pero está claro que si no baja la tasa se puede seguir espiralizando la deuda interna. Pero tiene ventajas. Primero, con la flotación cambiaria pueden licuar la deuda.
Luego tienen inversores institucionales domésticos que han prometido refinanciar la deuda.
P.: ¿Podrá el gobierno hacer frente a los vencimientos de deuda de 2005?
M.K.: Hay 5.000 millones de dólares el año próximo, lo que se repite en 2006 y 2007 de BODEN, préstamos garantizados y otros posdefault. Creo que la dificultad será inversamente proporcional al progreso en la reestructuración de la deuda. Si avanza, será más fácil pagar esos bonos. A esto hay que sumar, además, los vencimientos de Lebac y Nobac (papeles del Banco Central) por 13.000 millones de pesos en 2005. No hay margen para errores.




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