¿Subir sueldos o bajar precios?
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La incidencia del tipo de cambio sobre el consumo varía, de país en país, según la índole de las exportaciones. Si fuésemos exportadores de «chips» de computación (entre tantas otras cosas) como Singapur, el asunto sería diferente, pero en la Argentina al exportar primordialmente alimentos (primarios o industrializados) y combustibles, su gravitación es mucho mayor. Piénsese que mientras más bajo es el nivel de ingresos de una familia, mayor es proporcionalmente el gasto en alimentación y por lo tanto, componiéndose ésta de bienes transables de precio internacional, mayor será su incidencia en el costo de vida.
Por eso la espectacularidad de la curva creciente de pobres e indigentes después de la devaluación. Si acordamos que el consumo interno es un factor preponderante de nuestro crecimiento y la inversión es el otro componente necesario para que haya continuidad en el desarrollo, cabe preguntarse ¿qué incidencia tiene el tipo de cambio en el crecimiento sostenido y en la equitativa distribución de la renta nacional? Este debate, que constituye uno de los ejes de la cuestión, es absolutamente ajeno a las discusiones políticas y sociales actuales. No está en el debate del oficialismo ni de la oposición. El gobierno ha tomado partido. La devaluación inicial fue de 40% (excesiva, dijo Kirchner), a la que se debe sumar 50% de aumento de precios minoristas, lo que nos arrojaría hoy un dólar equivalente a dos pesos, pero el BCRA compra todos los días para que siga valiendo tres, con toda la incidencia que esto tiene en el costo de vida y, por ende, los niveles de pobreza e indigencia, como se dijo antes.
• Inversión
Por supuesto que a la Tesorería esto le es cómodo, ya que así asegura superávit primario y de paso puede aumentar el gasto. Con respecto a la inversión cabe hacer una referencia. La pública -sobre la que el gobierno habla muchísimo más de lo que ejecuta- siempre es insignificante en relación con el PBI. La privada (hay entre 100 y 150 mil millones de dólares de argentinos atesorados en el país y el exterior) necesita señales claras y precisas del gobierno para salir del atesoramiento y transformarse en efectiva, pero todos los días se la desalienta con discursos y medidas contrainversión.
Mientras tanto, lentamente nos vamos acercando a una inflación anual que en cualquier momento llega a dos dígitos, con su correlato negativo sobre el ingreso fijo. Entonces, al efectuarse las discusiones en el Consejo del Salario me parece que el nivel del tipo de cambio debería haber sido uno de los temas a poner en el tapete del debate, la inflación y la influencia que sobre ella puede tener la emisión permanente del BCRA aunque la esterilice vía Lebac, los estímulos genuinos a la inversión desairados por la prédica oficial, hubieron de ser asuntos también incluidos en la consideración. La pregunta a formularse es ¿subir los sueldos o bajar los precios?
(*) Diputado nacional por el Partido Demócrata Progresista.




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