En el fútbol los grandes también son vulnerables al Covid-19

Opiniones

El intento fallido de una Superliga Europea, competencia pensada para atraer más espectadores, ocultaba la necesidad de unos pocos en desmedro de mas de 250 clubes que juegan competencias internacionales.

La presentación de la Superliga Europea al mercado global pareció tímida. Con una serie de mensajes a través de redes sociales se anunciaba la creación de un negocio que revolucionaría el mundo del fútbol. Ninguna foto, ninguna declaración explicando el modelo al mundo. El final, tan solo un par de horas del anuncio formal, fue mucho más ruidoso que el inicio.

El presidente del Real Madrid, unos días después de haber sido electo por los socios, salió a defender la propuesta en un programa de debate sobre el fútbol. Para ese tiempo, más que atacar explicando las bondades, se defendía con argumentos que a muchos no convencían. Detrás de esta fallida presentación de un nuevo paradigma del negocio del fútbol, había en juego millones de euros para sus fundadores, en tiempos donde la pandemia los ha golpeado económica y financieramente.

El negocio del fútbol ha evolucionado en los últimos años desde todas las aristas donde se lo analice. Los 12 clubes que anunciaban la creación, a través de sus redes sociales, llegan a unos 1.400 millones de personas en el mundo. Consecuencias de su trabajo en el tiempo para ser globales, estos clubes de Inglaterra, España e Italia tienen 8 veces más la cantidad de seguidores en redes sociales, que los habitantes de sus propios países.

Su poder de comunicación no les alcanzó. Disfrazando las bondades de una nueva competencia, se dejaban transparentar las necesidades económicas que ellos mismos sufren. Sus pérdidas, como consecuencia del Covid-19, en la temporada pasada superaron los 550 millones de Euros. En esta temporada, con tan solo un par de fechas para finalizarla, los números no serán mejores. El mismo presidente del Real Madrid, único vocero de esta aventura, adelantó que las pérdidas de estos clubes podrían llegar a los 2.500 millones de Euros. El mercado europeo del fútbol tiene un rojo de unos 8 mil millones de Euros tan solo en los últimos 12 meses. La caída de los ingresos por la falta de espectadores, la menor cantidad de acuerdos comerciales como consecuencia de la pandemia y la caída del mercado de transferencias explican este agujero.

Si el mercado de transferencias cerrado en el 2020 fue malo, este 2021es peor. En España cayeron las ventas de jugadores más de un 60% en toda la temporada y solo en la última ventana de enero (hay dos en el año para comprar o vender) la caída fue de más de un 90%. En Inglaterra esta caída interanual es de casi el 30% y en Italia, el tercer integrante de esta aventura, la caída fue del 35%.

El Covid-19 ha generado serias dificultades económicas y financieras a los grandes de Europa. Los mismos que están acostumbrados a anunciar grandes inversiones, hoy trabajan en restringir sus gastos. La directiva de Juventus propuso hace unos días diferir el pago del salario a su plantel, no un mes, sino los próximos 4 meses. Barcelona había hecho algo similar a fines de diciembre pasado, mientras que Inter de Milan, que perdió más de 60 millones de euros en el último semestre, solicitó también postergar los pagos de salarios a sus jugadores. En tan solo dos años, el gasto en contratos medido con relación a los ingresos creció más de un 10%. Ergo, ahora en proporción, gastan más euros de los que gastaban hace 2 años.

La industria del fútbol es global y en Europa no paró de crecer en los últimos 10 años. Los premios por participar en su principal competencia deportiva (Champions League) se multiplicaron por dos en ese tiempo. Casi 3 mil millones de Euros se reparten en premios entre los clubes de UEFA. Pero este sano crecimiento, la pandemia también lo enfermó. El intento de creación de una Superliga europea venía a solucionar parte de estos problemas, pero solo para 12 clubes. Mas de 250 clubes en Europa juegan competencias internacionales que sufrirían directamente esta medida. A su vez, otros tantos que no participan de sus competencias también lo iban a sufrir de manera indirecta. Después de todo, los clubes de Argentina, Brasil, Uruguay, lo terminarían también padeciendo, ya que somos unos de los principales exportadores de jugadores al mundo y necesitamos para ello muchos compradores de nuestra materia prima. Solo Brasil y Argentina tienen unos 2.500 jugadores en competencias fuera de sus países.

La pandemia generó muertes, enfermos y problemas económicos en todo el mundo. Algunas industrias se vieron favorecidas, pero la gran mayoría no. El fútbol está dentro de estas últimas y ajustó en el mercado. Doce clubes quisieron solucionar sus necesidades y en una noche de domingo se lo comentaron a millones de seguidores en el mundo. Los problemas del resto de los clubes, en este gran mercado global, iban a ser nuevamente sus próximos problemas. El intento fallido de una Superliga presentada como una competencia para atraer la atención de más espectadores, ocultaba la necesidad de unos pocos que pretendían atraer más ingresos para sus arcas. Para que todos crezcan se debe trabajar para tener una “torta” de ingresos mas grande, no para robarle la porción al compañero. Si en estos tiempos las porciones no alcanzan, deben todos entonces conformarse con un poco menos.

(*) Director de la Diplomatura en Gestión de Entidades de Futbol – Universidad Austral

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