23 de diciembre 2005 - 00:00

Tarifas en la Argentina, ¿están tan congeladas?

Tarifas en la Argentina, ¿están tan congeladas?
No se puede pretender tener congeladas las tarifas de servicios públicos -luz, gas, teléfonos, agua, etc.- todo el tiempo, pues esto provocaría una acumulación de distorsiones que finalmente haría que el resorte salte excesivamente cuando llegue el momento del sinceramiento, con las consecuencias nefastas que esto trae.

Pero ¿están tan congeladas como se dice las tarifas? Para las empresas industriales, el gas, expresado como costo a boca de pozo, ha crecido 84% entre 2001 y 2005 y se espera que lo haga un 16% más como mínimo en 2006, según el sendero de precios establecido por el gobierno. También el costo de la electricidad que se vende a las empresas usuarias ha crecido significativamente (142%) y se aproxima en dólares a los valores de diciembre de 2001. Esto es muy distinto de un congelamiento y muestra que se ha venido corrigiendo el problema, aunque en forma parcial.

¿Qué es, entonces, lo que está congelado? Son las tarifas de servicios públicos a nivel de usuarios residenciales. Esto es francamente un error, pues hay una gran masa de residentes, especialmente en las ciudades y countries que pueden pagar perfectamente el costo, tanto del gas como la electricidad y los demás servicios. Tomemos el caso del gas: para un departamento de 163 m2 en la Ciudad de Buenos Aires, el costo bimensual es de $ 40, o sea $ 20 por mes (incluyendo servicios centrales), lo que no resiste el menor análisis. Una familia que vive en ese departamento, gasta en combustible para el auto $ 520 por mes y sólo $ 20 en gas. Lo mismo podríamos decir del gasto en electricidad, agua o teléfono u otros servicios públicos.

Por lo tanto, deberían actualizarse también las tarifas residenciales, en especial las de un consumo mínimo hacia arriba. No hace falta establecer una tarifa social, dado el criterio establecido aquí. El incremento significativo sería para los sectores pudientes, que no son los excluidos sociales, pues estos últimos no tienen conexión de ningún tipo a la red de servicios públicos.

• Balances

Las empresas de servicios públicos han tenido balances razonables, no están perdiendo dinero, aunque a algunas de ellas no les alcanza para amortizar los préstamos o para hacer nuevas inversiones que son muy necesarias.

Por lo tanto, cuanto antes sinceremos en lo que pueda ser razonable los precios de estos servicios, mas consistente será la evolución económica compatible con su sustentabilidad en el largo plazo.

Es fundamental clarificar y sincerar las distorsiones, pues ahora la clave es seguir creciendo y para ello son necesarias dosis masivas de inversión y éstas requieren un horizonte despejado y tranquilo para el futuro.

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