La robótica: un nuevo escenario social e impositivo

Opiniones

En un contexto donde las economías mundiales se encuentran fuertemente dañadas como resultado del Covid-19, se comienzan a repensar modelos en los cuales las empresas cuenten con menos fuerza de trabajo, esto quiere decir menos empleados y mayor cantidad de robots.

Como bien sabemos la pandemia generó un efecto de crecimiento exponencial de las nuevas tecnologías, el avance de Big data, machine, E-Learning y de la robótica se aceleró de forma notoria, en relación, a los años anteriores.

El uso de la robótica y de la inteligencia artificial en distintas industrias es algo conocido, las mismas son utilizadas en Europa, América y Asia.

El nuevo mundo laboral se encuentra integrado por la nueva fuerza de trabajo de robots y máquinas.

En un contexto donde las economías mundiales se encuentran fuertemente dañadas como resultado del Covid-19, se comienzan a repensar modelos en los cuales las empresas cuenten con menos fuerza de trabajo, esto quiere decir menos empleados y mayor cantidad de robots.

Según cifras de la Federación Internacional de Robótica (en inglés International Federation of Robotics, en sus siglas en inglés “IFR”) existían 2 millones de robots en 2017. La IFR estima que para este año el numero de robots a nivel mundial será de 3,8 millones.

A comienzos de este año en distintas partes del mundo comenzó a darse un debate sobre si la actividad robótica o el uso de tecnología robótica para la economía, debería pagar impuestos o no.

Por un lado, la ecuación plantea que el uso de tecnología robótica puede reemplazar el trabajo humano de varios empleados bajando los costos para las empresas, por otro lado, que las empresas que utilizan Robótica ser sujeto a impuestos con la finalidad de reestructurar la seguridad social y entrar en un nuevo esquema laboral e impositivo.

Algunas de las ideas de este nuevo esquema establecen usar parte de los fondos provenientes de los impuestos aplicados al uso de la tecnología robótica con la finalidad de compensar a aquellas personas que perderán su trabajo como resultado de la automatización de los trabajos.

En España a través del llamado Pacto de Toledo se encuentran trabajando sobre el estudio de nuevos mecanismos innovadores que financien la seguridad social.

La Comisión del Pacto de Toledo plantea que debe existir un impuesto sobre uso de la robótica para financiar las prestaciones y sustituir a las aportaciones de los empleados.

Actualmente el país más robotizado del mundo es Corea del sur, en el mismo se encuentran trabajando desde 2018 para sacar un impuesto sobre el uso de la tecnología robótica por las empresas.

A nivel mundial existen dos posturas, en relación, a si la actividad de la robótica debe o no ser gravada mediante un impuesto, una establece que gravarla sería una barrera para las empresas de tecnología, el desarrollo y progreso, generando un desincentivo para la industria y el futuro de la tecnología robótica.

La otra postura establece que el uso de tecnología robótica, deben ser gravados con la finalidad de generar un equilibrio entre aquellos trabajadores que perderán sus empleos y las utilidades que perciben las empresas de tecnologia, destinando parte de lo recaudado a través de este impuesto para compensar las pérdidas laborales.

Conclusión

Nos encontramos frente a un cambio de paradigma donde las nuevas tecnologías son las protagonistas, aquello que hace dos años atrás parecía impensable hoy en día es nuestro presente.

El pensar que los robots podrían ser parte de nuestro mercado laboral actual parece una idea futurista pero poco a poco comienza a ser parte de la actualidad. Las ideas de una reestructuración de las economías mediante un nuevo modelo de la seguridad social, ha comenzado a ser agenda por parte de la Unión Europea y varios países de asía.

Todo dependerá de cómo evolucionará este nuevo fenómeno durante el 2021 en relación a las decisiones políticas de los distintos países.

(*) Asesor impositivo fintech

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