Tiene "mucho sentido" que EEUU busque emitir bonos a 30 años

Opiniones

(Personificado como Gordon Gekko -el protagonista de la película «Wall Street»-, este experto en mercados internacionales cree que tiene «mucho sentido» que Estados Unidos amplíe los plazos de vencimiento de su deuda emitiendo nuevamente bonos a 30 años. El especialista cree, además, que con esa opción en funcionamiento, la tasa promedio que paga el Tesoro podría bajar. Este es el diálogo que se mantuvo con Gekko.)

PERIODISTA: ¿Regresa la emisión de bonos del Tesoro de 30 años?

Gordon Gekko: Usted sabe: no se subastan bonos de ese plazo desde fines de octubre de 2001. En ese entonces todavía las cuentas públicas en los EE.UU. arrojaban superávit. Inclusive, el Tesoro -con una parte de los excedentes- recompraba su propia deuda... La situación cambió y mucho. Tanto que la Tesorería ha decidido examinar de nuevo los méritos de esa alternativa. Pero no habrá un pronunciamiento oficial hasta el 3 de agosto.


P.:
Los mercados acusaron el impacto muy rápidamente...

G.G.: La tasa de 30 años dio un salto que, en un fogonazo brusco, orilló el medio punto. Pero -asimilado el anuncio- el alza decantó en una suba final de sólo 11 puntos base. La tasa, finalmente, pasó de 4,48% a 4,59%.


P.:
¿No debería generarse una presión mayor?

G.G.: Tal vez una ampliación de 20/25 puntos base en la diferencia -el «spread»- con la tasa de 10 años sería razonable. Pero piense que si el Tesoro resuelve a favor de reanudar la emisión de estos bonos, la primera colocación recién se efectuaría en febrero del año próximo.


P.:
¿El anuncio no debería arrastrar también a la tasa de 10 años? ¿No debería promover una suba de todas las tasas largas?

G.G.: No. Piense primero que el déficit fiscal es una cosa y otra es la forma de financiarlo. En principio, el Tesoro no está evaluando rehabilitar a los bonos de 30 años porque deba cubrir un agujero mayor.


P.:
O sea que si emite bonos de 30 años deberá recortar la colocación planeada de los demás títulos del Tesoro.

G.G.: Correcto. Es por eso que la curva de rendimientos debería -levemente- empinarse.


P.:
Subir la tasa de 30 años, bajar las tasas cortas...

G.G.: Es que todas las colocaciones que realiza el Tesoro tienen un plazo original al vencimiento menor que 30 años. El tope es 10 años (o 20 si considera el pequeño volumen de los bonos ajustables por inflación, los TIPS). Sin embargo, en promedio, el Tesoro está hoy emitiendo deuda a sólo 3 años de plazo.


P.:
Es un horizonte demasiado reducido. ¿O no?

G.G.: Piense que usted eliminó los bonos a 30 años a fines de 2001. Y trascartón comenzó a generar déficit fiscales enormes y a financiarlos con papeles que expiran, en promedio, a los 3 años. En consecuencia, más de la mitad de la deuda pública de los Estados Unidos está venciendo en los próximos 24 meses.


P.:
Tiene sentido buscar una extensión de los plazos...

G.G.: Mucho sentido. Simplemente como estrategia de administración de pasivos orientada a optimizar los riesgos de refinanciación y de ocurrencia de eventos adversos.


P.:
Si se opta por el bono de 30 años, la tasa promedio que paga el Tesoro -contemplando todos los plazos- no debería modificarse...

G.G.: La tasa promedio podría bajar. Por eso creo que hay serias chances de que la Tesorería le dé vía libre a la iniciativa.


P.:
¿Cómo es eso?

G.G.: El fondeo es relativamente caro en el sector de la curva de 5 y 10 años. En el último año, por ejemplo, si el Tesoro hubiera reemplazado la colocación de deuda a 5 años por una combinación de papeles a 2 años y a 30 (de manera tal de replicar la misma duración que el bono a 5 años), sus costos financieros hubieran sido menores. Estoy hablando de un ahorro de 37 puntos base.

P.: Un poco menos de medio punto anual.

G.G.: Así es. Usted podría aplicar ese ahorro a extender la duración de las obligaciones.


P.:
¿Cree que hay suficiente demanda para el bono de 30 años?

G.G.: No habrá mayores inconvenientes para absorber la cantidad tentativa que menciona el Tesoro: 20 o 30 mil millones al año, distribuidos en dos licitaciones semestrales. En 1991, por ponerlo en perspectiva, el Tesoro emitió 47 mil millones sólo en bonos de 30 años. Hoy el mercado es mucho más profundo y la duración de la cartera de títulos del Tesoro es sensiblemente menor. Así que la magnitud de la oferta no es un problema. Y, además, existe una demanda muy claramente definida por parte de los fondos de pensión, que -gracias a la demografía- está condenada a crecer... inevitablemente. Y no es sólo un fenómeno de los Estados Unidos. El Tesoro francés ha reaccionado antes -y ha ido más lejos-, colocando un bono a 50 años. España ha hecho lo mismo con un título a 32 años. Holanda, con uno de 30 años. Y este mes, Gran Bretaña se sumará a la lista con una emisión a 50 años.

Dejá tu comentario