La cuarentena mató la producción, el trabajo y la libertad

Opiniones

A pesar de que gran parte de trabajadores y empleadores no sesaron en sus obligaciones desde el inicio de la pandemia, otra parte no lo hizo y el gobierno tomó decisiones, sanitarias y políticas, que perjudicaron al conjunto.

A pesar de un Estado presente, que paga salarios, otorga créditos y “rescata” empresas, esto nos deja los cien primeros días de encierro:

  • 250 mil empleados registrados menos;
  • 70 mil pymes cerradas;
  • Paritarias y jubilaciones suspendidas;
  • Salarios reducidos y aguinaldos fraccionados;
  • 50% de caída de recaudación de aportes e impuestos;
  • 50% de devaluación del peso respecto al dólar;
  • 3 millones de nuevos pobres;
  • 10 millones de enfermos impedidos de atender su salud;
  • 20 millones de asustados, nerviosos y nuevos enfermos;
  • Gran tensión y división social.

¿Cuál fue la reacción dirigencial?

En vez de pedir más trabajo protegido, la CGT firmó reformas laborales con la UIA y el Ministerio de Trabajo, avaló suspensiones, reducciones salariales y prorrateos de aguinaldo, mientras se mantienen frenados miles de trámites de inscripción y personería gremial que hacen al derecho de los trabajadores y a la obligación estatal.

Aunque impedir la inscripción de nuevos gremios es contrario a la ley 23551 y a la Organización Internacional del Trabajo, la cartera laboral actúa, a pedido de la cúpula de CGT, que es la misma del gobierno de Macri, alimentando el unicato y poder de los gremios con muchos afiliados y frenando la modernización laboral.

Nótese que frente al auge del delivery y el teletrabajo, el oficialismo envió un proyecto de ley que engorda el ámbito de los gremios existentes, en vez de dar lugar a sindicatos de informática y a otras jóvenes organizaciones más representativas de esta “nueva actividad”, con características y modalidades diferentes que requieren sean reconocidas integralmente y no como meras “modalidades” de un trabajo existente. Este gobierno, como el anterior, sigue precarizando el trabajo y alimentando la obesidad sindical que dice repudiar.

Los políticos se ataron a la cuarentena como a un salvavidas. Por temor o conveniencia, los gobernantes se convirtieron en virólogos, bioquímicos y matemáticos que emiten partes diarios de contagiosidad y mortandad del virus, en lugar de evitar el hundimiento económico (y sanitario) que produce desatender todo para ocuparse del virus.

A pesar de que ahora se sabe que el covid19 es tan letal como la gripe (y que los desatendidos problemas cardiológicos, oncológicos, metabólicos y de automedicación causarán más enfermos y muertos), la política sobreactúa e insiste en restringirnos el derecho constitucional a circular libremente y, si nos quejamos, nos tilda de “anticuarentenas” para quitarnos el también constitucional derecho a la libre expresión. O sea que para “cuidarnos” nos encierran y amordazan.

Para peor, todo indica que el encierro precoz no sirvió, porque los infectólogos del presidente, cansados de contradecirse y equivocarse, peromanteniendo bien alto su ego, ahora dicen que debemos seguir aislados hasta setiembre porque los casos crecen. ¿Acaso desconocían que las enfermedades virales / respiratorias siempre crecen en junio y julio?, ¿No era que el encierro había achatado la curva y todo estaba bajo control?, ¿No habían comprado suficientes camas, respiradores y protección?.

Muchos profesionales de salud afirman que la dirigencia se saca fotos frente a un hospital pero provee pocos elementos de protección y tests. Ni vacuna antigripal hay. La elevada tasa de mortalidad de trabajadores sanitarios les da la razón. Si el limitante son las terapias intensivas, ¿por qué no compraron 20 mil en vez de 10 mil?. Además, solo faltaba el equipamiento porque las habitaciones estuvieron disponibles desde el inicio en los hoteles sindicales cedidos. Dicen que falta personal especializado pero bien podrían haber capacitado a los profesionales de otras especialidades que hoy están inactivos. ¿Hay que explicarles que equiparse es más barato que paralizar el país?

En vez de enojarse con los runners, cuyo “delito” fue cuidar su salud, y de “criminalizar” a la gente que sale a trabajar porque la ayuda estatal no le alcanza, ¿por qué no reconocemos que encerrarnos en marzo fue un error ya que el pico de contagios nos encuentra a todos en la calle?, y que el aislamiento debió ser la última decisión, no la primera, ya que se aguanta pocos días.

En lugar de santificar a la OMS, que quiere jugar a la política, y a los infectólogos, que dan consejos contrarios a lo que enseñan en la Facultad, y los hará punibles cuando todo esto termine, debe atenderse la salud y la economía en igualdad de condiciones. Es evidente que los gobernantes no nos cuidan, prefieren construir poder, decretar, expropiar y quitar derechos. La Justicia y el Congreso cerrados les ayuda.

La dirigencia argentina se da aires de superioridad criticando países más poblados, que realizan más testeos y poseen números reales de contagios y muertos, que están en otro estadío de la enfermedad, que no quitan derechos porque hacen cuarentenas voluntarias, y que optan -inteligentemente- por no descuidar la producción, el trabajo y la pobreza, mientras atienden la salud.

Sin perder su argentinidad, esos hipócritas criticadores nos roban en plena pandemia con sobreprecios de alcohol y barbijos, y nos mienten asegurando disponer de cien mil tests “neokit” hechos por el Conicet, que tras cincuenta días de presentados por cadena nacional no aparecen. Mientras Argentina recién hizo 500 mil testeos, EE.UU. lleva hechos 26 millones.

En lugar de criticar a Trump y Bolsonaro, ¿no sería mejor imitar el esfuerzo de EE.UU., Brasil y Uruguay, que pelean por no hundirse económicamente y arrancaron antes su recuperación? Asimismo, cabe destacar, que mientras la policía persigue ciudadanos que salen de su casa sin permiso, descuida la “actividad” de delincuentes y asesinos que nos roban y matan más que antes.

¿Cuál debe ser la reacción ciudadana?

Te dicen “quedate en casa que yo te cuido”, te encierran cien días y, cuando hiciste el esfuerzo, te perjudicaste, te endeudaste y enfermaste, te piden que aguantes, que hagas más sacrificio, que banques más, que resignes derechos; pero ya te diste cuenta que tu esfuerzo debe valer, y que salir a trabajar es tu derecho y cobrar tu sueldo y aguinaldo completos debe ser lo normal.

Para decidir si el gobierno hace las cosas bien, pongamos los números en contexto.

Mueren unos 400 mil argentinos anualmente, por enfermedades (90%), por inseguridad (8%) y por accidentes (2%), es decir unos 1100 muertos por día, por los que no se para el país. ¿Por qué encuarentenarnos compulsivamente por treinta fallecidos diarios?, ¿No sería mejor informarnos y dejarnos decidir? Es sabido que la mejor forma de enfrentar al virus es fortalecer el sistema inmunológico con buena alimentación, ejercitación y oxigenación, es decir, todo lo contrario al encierro.

Fue la cuarentena, no la pandemia, la que multiplicó la obesidad, alcoholismo, tabaquismo, problemas mentales y automedicación. Es el aislamiento, no la pandemia, la película que aterroriza a los niños y les impide educarse e inmunizarse naturalmente. Los niños son los más perjudicados.

Por todo esto, te pido que NoTeQuedesEnCasa. Hay más bacterias en tu control remoto, alfombra, cepillo de dientes, sábana y almohada, que en el medio ambiente. Salí, toma aire, asoleate, ejercitate y trabaja para fortalecer tu sistema inmune, que es la verdadera “vacuna” contra el virus. No hay forma de detener a los gérmenes. Creer que encerrarnos nos aislará del virus es como confiar que se puede detener la inmigración con un muro.

El papel del Estado no es prohibirnos salir y silenciarnos, sino fiscalizar que los “protocolos de trabajo en pandemia” se cumplan. La verdadera forma de protegernos es controlar no prohibir, y abrir todo con protección, porque lo esencial para cada uno es lo que cada uno hace. Es obvio que si solo abrimos la producción y no el comercio, habrá sobreproducción sin ventas. Por eso hay que abrir todo.

Además, quiero llevar tranquilidad porque sí hay remedio contra el Covid-19. Si te diagnostican, te aíslan, dan Paracetamol para bajar la fiebre, Hidroxicloroquina, Ivermectina o Dexametasona para desinflamar y subir las defensas, y Lopinavir, Remdesivir o Favipiravir, para matar el virus. Si resulta insuficiente, también hay Plasma de la sangre de los recuperados que actúa como medicamento, y en quince días un enfermo se cura y lo dan de alta.

El Aislamiento Social tuvo una primera aceptación, una posterior resignación y una actual oposición, pero los militantes insisten con QuedateEnCasa. Si sos escéptico sobre la letalidad del virus y respecto del accionar del gobierno, te pido que no te quedes callado, que convenzas a esos ingenuos temerosos que, por las dudas, siguen como ovejas al pastor, y deciles que no se queden encerrados, que dejen de hundirse y salgan a luchar por su libertad, por sus derechos, por su salud y por su trabajo.

Cuando el árbol del covid19 deje de taparnos el bosque de la verdadera pandemia, será tarde. Mejor reaccionemos porque el dólar, el pozo económico y la asfixia de encerrarse entre cuatro paredes matarán más gente que el virus.

Yo “Prefiero ser un hombre libre, con riesgo de enfermarse, que un esclavo que ni siquiera gozará de buena salud.”

(*) Secretario general del Sindicato de Farmacéuticos y Bioquímicos SAFYB. Doctor en Farmacia y Bioquímica UBA.

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