Un desafío para toda la sociedad
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Luego, la misión sigue en China, encabezada por el presidente Néstor Kirchner, con la participación de más de 150 empresas argentinas, acompañadas por unas 40 de nuestros socios del Mercosur.
China es una nación de 1.300 millones de habitantes y constituye el primer socio comercial de nuestro país en la región de Asia-Pacífico, ocupando el cuarto lugar como destino de nuestras exportaciones por más de u$s 2.500 millones (2003), lo que significó un incremento de 120% respecto del año anterior.
En este contexto, buscamos consolidar con ese país un vínculo de características permanentes, orientado hacia el equilibrio, la reciprocidad y la convergencia de intereses. Sería repetir un error que la Argentina ya ha cometido en el pasado ver a China sólo como un mercado. Se trata de construir una asociación mutuamente beneficiosa y de largo aliento, en la que se aproveche la complementariedad existente entre las respectivas estructuras productivas y que, al mismo tiempo, nos sitúe con un rol de « merecedor privilegiado» de un lugar dentro de esta potencia económica.
Esto permitirá afirmar nuestra posición en el escenario internacional como una nación con desarrollos y propuestas comerciales no sólo en el ámbito de la agricultura, sino también de la industria, los servicios, las inversiones y otros.
Para ello, hemos identificado numerosas oportunidades de asociación, a partir de los sectores con complementación comercial, entre los cuales se destaca la experiencia argentina en materia de innovación tecnológica (particularmente, biotecnología agrícola y bioseguridad), industrial ( especialmente en los sectores de plásticos, aceros y vehículos utilitarios), en el área de minería, forestal y de transporte (tanto ferroviario como aéreo), servicios de software y tecnologías de la información, y utilización pacífica de la energía nuclear.
Esta enumeración no exhaustiva da cuenta de la multiplicidad de intereses que aspiramosa desarrollar en una verdadera asociación para el crecimiento y beneficio mutuos.
Desafíos de esta naturaleza no son de un gobierno, ni de una dirigencia; ni siquiera son de un período de unos pocos años. Toda la sociedad argentina tiene un lugar eventual en esta tarea, cuyos frutos maduros verán nuestros hijos, si logramos proyectar al país desde nuestros perfiles productivos, mostrando al mundo lo mejor del talento local y ganando espacios con audacia comercial, para sumar así al comercio a la dilatada obra de dar bienestar cada vez a mayor cantidad de argentinos, e ir cancelando la deuda social, en la medida en que acertemos e inmediatamente, con renovada paciencia, insistamos.




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