10 de septiembre 2004 - 00:00

Un revés muy caro

(El periodista dialoga con un economista bien conocedor de las negociaciones externas de la Argentina. Es valiosa la información que surge tras el reciente fallo del fondo «buitre» de Kenneth Dart.)

PERIODISTA: ¿No le parece que al gobierno le cayó como una desagradable sorpresa lo del fallo de segunda instancia en EE.UU.?

Economista: Sin duda, en Economía esperaban -y así, comentan, se lo dijeron al presidente Kirchner- que la medida judicial se produciría en abril o mucho más tarde. Se equivocaron. No es la primera vez.


P.:
¿Esto complica la negociación?

E.: Yo diría que bastante, porque aviva el interés de otros acreedores, hace más plausible la instancia judicial y, además, habilita a nuevas situaciones de embargos.


P.:
¿Cómo es eso?

E.: Mire, yo no soy abogado y, en principio, sé que hasta ahora el país ha cambiado cuentas, modificado inmuebles en el exterior, de modo que la apropiación ha resultado difícil. Hasta Economía lo dice con orgullo, lo que no sé si es bueno para el país. Lo que me preocupa en esta instancia es que la Justicia norteamericana, en estos casos, podría exigir de distintos organismos la búsqueda y ubicación de bienes del país.


P.:
Imagina entonces un avance de la litigiosidad en esta materia.

E.: No me cabe la menor duda y, en ese aspecto, no sólo lo observo por la demora argentina sino porque ya se advierte que ésa es una decisión del gobierno. No creo que sea la posición de Roberto Lavagna (quien estaría a favor de mejorar la oferta debido que se pasó de 8 a 23 centavos, y nadie siquiera se mosqueó), pero entiendo que el Presidente adhiere
a una postura más irreductible: sea porque no quiere modificar el discurso, sea porque teme hacer una mejor oferta (poner dinero, por ejemplo) y que luego se la rechacen. No olvide que él finalmente es un abogado.

P.:
No sé cómo será, pero lo cierto es que la situación se enrarece.

E.: Y la presión se vuelve más insoportable. No es casual que en menos de 72 horas lleguen a Buenos Aires el vicecanciller italiano y el canciller español. Los dos, con el mismo mensaje: hay que pagar y pronto.


P.:
Pero con Italia había perspectivas de un cambio de humor.

E.: Sí, se decía porque el ministro tenía parientes en la Argentina. Pero, por lo visto, este hombre de la política tiene más parientes en Italia. Ha sido duro y, mucho más, se comenta que será el español Miguel Angel Moratinos. No viene de la política sino de la diplomacia y, antes de llegar, ya puso en juego su entrevista con Kirchner: dijo que venía a «exigir» que la Argentina mantenga los pies en los platos del FMI.


P.:
En otro momento, me parece que Kirchner no hubiera recibido a esos enviados.

E.: En otro momento.

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