15 de marzo 2020 - 00:00

Vacaciones: nuevos formatos, nuevos desafíos

En el segmento de profesionales, uno de los puntos más habituales a la hora de negociar las propuestas de valor en las contrataciones de personal es el tema vacaciones. No solo la cantidad de días que suelen solicitar como adicionales, sino la forma de tomarlas.

El recorrido hasta aquí nos lleva a pensar por default que las vacaciones se toman en el verano. Hoy estamos viendo una tendencia diferente. 
El recorrido hasta aquí nos lleva a pensar por default que las vacaciones se toman en el verano. Hoy estamos viendo una tendencia diferente. 
Foto: Pixabay

Las vacaciones fueron mutando en los últimos años de la mano de los cambios producidos en la sociedad. Si bien lo que establecen las leyes laborales argentinas en relación a las licencias es bastante taxativo, por ejemplo el margen temporal en el que deben tomarse, que va de octubre a abril, la realidad es que eso está muy lejos de las prácticas que tienen hoy las compañías, impulsadas por los usos y costumbres y las necesidades de los colaboradores.

En el segmento de profesionales, uno de los puntos más habituales a la hora de negociar las propuestas de valor en las contrataciones de personal es el tema vacaciones. No solo la cantidad de días que suelen solicitar como adicionales, sino la forma de tomarlas.

Hoy, el beneficio de la flexibilidad de las licencias por vacaciones va hacia ambos extremos. De pedir un día solo en la semana a planificar un viaje en el que muchas veces se exceden los días legales de licencia, y en el medio opciones de todo tipo, es parte de la práctica cotidiana que en el ámbito de la gestión de recursos humanos ya hemos aceptado como normales.

Un gran capítulo aparte es el que tiene que ver con el momento para tomarse las vacaciones. El recorrido hasta aquí nos lleva a pensar por default que las vacaciones se toman en el verano. Hoy estamos viendo una tendencia diferente. Los empleados buscan alternativas que muchas veces parten de la premisa de escapar de la clásica temporada alta o contemplan un viaje a un destino alternativo y finalmente estas decisiones llevan a que sea más común encontrarse con una gran cantidad de licencias fuera de las temporadas clásicas del verano o del receso escolar de julio/agosto.

De la mano de algunas empresas innovadoras de la industria tecnológica y los startups de Silicon Valley en Estados Unidos, hemos visto aparecer en los últimos años una nueva opción para este combo ya variado: las políticas de vacaciones ilimitadas. Si bien suena como algo genial, especialmente para los colaboradores más jóvenes que buscan un mejor equilibrio entre vida personal y profesional, no todo resultó color de rosa en torno a esta nueva tendencia y han surgido debates respecto de sus chances de ser aplicadas e incluso dudas sobre sus eventuales beneficios.

En este sentido, si bien una política de vacaciones ilimitadas puede ser un beneficio interesante, está claro que no es aplicable en todas las organizaciones. Para poder implementar con éxito iniciativas de este estilo, donde la flexibilidad es la clave, es necesario que la organización cuente con una cultura de empoderamiento de los colaboradores basada en la libertad, la responsabilidad y la confianza.

Esto es aplicable a muchas otras políticas que el mundo corporativo tiene a replicar en función de las modas sin evaluar en profundidad si son compatibles con la cultura de la empresa donde será implementada. Hay que trabajar en función de las necesidades de los colaboradores para saber qué estrategia potenciará la retención y compromiso. Después de todo, el objetivo de una marca empleadora no es ser la más novedosa ni la más radical, sino ser atractiva en base a la coherencia con sus valores, su cultura y con la gente que la construye día a día.

Si bien trabajar la coordinación de las licencias desde un enfoque flexible y personalizado lleva una mayor carga operativa, se trata de una decisión beneficiosa tanto para los colaboradores como para las empresas. Permite brindar a los empleados un beneficio a medida que es cada vez más valorado, mientras que a las organizaciones les permite aplanar la estacionalidad de ausencias concentradas en picos estivales e invernales.

(*) Director de Capital Humano de Randstad Argentina

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