Wall Street: ganancias de empresas, en jaque
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A cambio, se ingresa en una fase inexorable de menor vitalidad. El mercado alcista de la Bolsa puede continuar, pero, sin duda, lucirá más vulnerable. Sobre todo si -a pesar de una meseta en las ganancias- las cotizaciones no abandonan la rauda velocidad de crucero de dos dígitos anuales de los últimos tiempos.
Si una enseñanza quedó de los 90 es que los balances impositivos compilados por las cuentas nacionales son predictores más confiables que los que se presentan en Wall Street. La mejora de los beneficios ya se había esfumado en los primeros cuando todavía bullía en los segundos (sin mencionar los casos extremos de WorldCom o Enron). En principio, los universos empresarios no son iguales, aunque sí están correlacionados en forma estrecha. No está nunca de más, entonces, corroborar por esta vía la calidad de los resultados que se comunican a los inversores. Por fortuna, las declaraciones ante el fisco no acusan, esta vez, discrepancias sensibles. Tomando como fuente las cuentas nacionales, el renglón de las ganancias empresarias derivadas de la producción corriente ( ajustadas por la valuación de inventarios y la amortización de capital fijo) expresa un patrón de comportamiento análogo al que exhiben los balances del S&P 500. Acusa aumentos de 12,5% en 2005 y 21,4% en 2006 (5,5% y 22%, respectivamente, después de impuestos). En línea con -o mejor- los avances de dos dígitos del S&P 500: 13% en 2005 y 14,7% en 2006. De la misma manera, el análisis alternativo revela también una clara desaceleración a lo largo de 2006. Con un máximo de rentabilidad en el tercer trimestre y una posterior caída -1,2% anualizada- en el cuarto. Si se inspecciona el flujo neto de caja corporativo, se confirma una tendencia similar, incluyendo la consabida caída en el cuarto trimestre (-0,4%).
Primera conclusión: la contabilidad creativa pareciera no jugar un rol preponderante como en los 90. Segunda conclusión: hacia fines de 2006, la rentabilidad acusó recibo de una economía más débil. No importa qué métrica se use, se detecta nítido su impacto. Y tercera reflexión, una importante nota al pie: se acentúa el retiro de acciones en circulación. Gracias a ello, la corriente de resultados que enarbola Wall Street podría extender registros vibrantes por más tiempo.
La desaceleración de los ingresos netos podría compensarse al prorratearse en un número decreciente de acciones.
Esta tendencia ha recrudecido desde fines de 2004. Las empresas del S&P 500 desembolsaron 432 mil millones de dólares para recomprar sus propias acciones el año pasado. Esto equivale a 55% del total de sus ganancias operativas; las transacciones sumaron 23% más que en 2005 y 119% más que en 2004. En comparación, repartieron dividendos por «sólo» 224 mil millones de dólares. En los últimos nueve trimestres, las compañías han rescatado sus propios papeles por 847 mil millones de dólares. O sea, 6,7% de su valor de mercado a fines de 2006.
De esa forma, 56% de las 500 compañías que conforman el índice líder de la Bolsa posee hoy menos acciones en circulación que a fines de 2004. No toda la recompra, es verdad, reduce la oferta; una porción se usa como moneda de cambio (para acometer fusiones y adquisiciones) y otra se reinyecta con el ejercicio de las opciones en acciones. Pero la parte del león se emplea para apuntalar el papel en períodos de volatilidad de mercado y con el propósito específico de mejorar los resultados por acción.
¿Cómo se proyecta esta realidad subyacente sobre el andar futuro de Wall Street? Vale reparar en la pujanza que todavía mantiene el mercado laboral. Y en los signos de cansancio que exhibe ya el boom de la productividad de mediados de los 90. Con una tasa de desempleo -4,4% en los niveles más bajos desde 2001, la presión sobre los márgenes de rentabilidad (que son récord) está garantizada. Si la economía no repunta con vigor, la masa de ganancias también estará en jaque. Una carta favorable puede provenir de la marcha de los negocios fuera de los EE.UU. (y del efecto positivo sobre las utilidades en dólares de una divisa que se repliega). Pero, en esencia, la valuación del mercado lucirá mucho más ajustada.




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