Derrumbe en Wall Street: el cisne negro parte II

Opiniones

Era obvio que la burbuja del S&P 500 y el Dow Jones podían estallar. Se cierran los mercados. Esto no nos sorprende, como lo venimos anticipando.

Las acciones se desplomaron en todo el planeta y buscan activos de refugio por una serie de razones concurrentes. La variante delta oscurece la recuperación económica, la inflación en EE.UU. y, la creciente tensión con China se suman al retroceso de la lucha contra la pandemia. Era obvio que la burbuja del S&P 500 y el Dow Jones podían estallar. Se cierran los mercados. Esto no nos sorprende, como lo venimos anticipando. El índice de volatilidad Cboe, o VIX, se disparó, como era previsible. Los rendimientos a 10 años cayeron 12 basis points hasta 1.17%. El dólar subió junto con el yen y el franco suizo. El oro retrocedió, el petróleo se hundió y, la caída de Bitcoin se aproximó a los u$s 30.000. -¿La aversión al riesgo llegó para quedarse?- No lo sabemos. Las acciones estaban listas para una explosión de burbujas, dado que Wall Street vive divorciado de la economía real. Bastaba un poco de nerviosismo. EE.UU. y el Reino Unido dijeron que el gobierno chino ha sido el talento detrás del ransomware malicioso, robo de datos y ataques de ciberespionaje contra entidades públicas y privadas. Los Demócratas venían reclamando que se gaste más en prevención de ciberataques y menos en tanques de guerra para alimentar al pentágono.

ANTECEDENTES

Cuando la economía estadounidense cayó 30% en un trimestre (2020), el desempleo se disparó del 3.5% al 14% (cuadruplicó). Y, aunque la economía se recuperó a todo ritmo, el desempleo de junio fue 5.9%, un 69% arriba de la mejor performance de Donald Trump. En 2020 nos sorprendió Jeff Bezos-no por el viaje espacial que va a iniciar-sino por los u$s 38.000 millones que le costó su divorcio. Nadie imaginaba que al mes siguiente recuperaría u$s 35.000, por causa de la pandemia. Elon Musk ganó en la pandemia el equivalente a 1 PBI de Hungría. El Price/Earning del mercado estadounidense en promedio estuvo en 32, cuando 16 es bueno. Hasta ayer Amazon, Google, Microsoft Facebook y Apple equivalían al 21% del PBI de EE.UU. A su vez el S&P 500 inauguró el S&P 5, ya que el 23% de la capitalización del índice lo explicaban también 5 empresas, quitándole Google e introduciendo Alphabet al grupo anterior. Amazon controla los precios del 97% de los productos al por menor en EE.UU. El negocio de la salud en EE.UU. equivale a 17% del PBI. EE.UU. tiene la misma relación de endeudamiento que Argentina, alrededor de 100%. Claro que con otra tasa y otras posibilidades de emitir y gastar. Para salir de la Gran Depresión, EE.UU. gasto 6% del PBI. Ahora necesitó una suma de paquetes que suman 5 billones en 18 meses. A valores de hoy, EE.UU. gastó 4 billones para ganar la Segunda Guerra mundial. La economía aun no empataba la caída y las acciones estaban 80% arriba. Los mercados están separados de la economía real.

EE.UU. HOY VA EN OTRA DIRECCIÓN

Economía, negocios y trabajo, están cambiando. Casi 3/4 partes de la Generación Z y los millennials en los EE. UU. siguen personas influyentes en las redes sociales, y confían en ellos más que en sus propias celebridades cuando se trata de consejos sobre marcas o productos. Ellos mismos quieren ser influencers y no les interesa ir, ni siquiera gratis a una conferencia sobre macroeconomía. El 86% de la Generación Z y los millennials encuestados por Morning Consult, dice que publicaría contenido patrocinado por dinero, y el 54% se convertiría en un influencer si tuviera oportunidad (MC encuestó a 2.000 estadounidenses de 13 a 38 años sobre la cultura de los influencer). El 61% de los jóvenes estadounidenses dijo que ya pública sobre las marcas que les gustan.

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¿Cuánto pueden ganar?

En Instagram, un microinfluencer con 15.000 seguidores u$s457 por una publicación patrocinada, con 50.000 seguidores en Instagram un influencer podría ganar u$s 1.026 en promedio por una publicación, y con 250.000 seguidores, podría ganar $ 3.766. Las empresas asignan importantes partidas publicitarias a las redes (Fuente: eMarketer). Alrededor del 31% de los gerentes de marketing dijeron que estaban aumentando su enfoque en los influencers. Tanto la Generación Z como los millennials dicen que serían influenciadores para marcar la diferencia en el mundo (58% y 48% respectivamente), y ambos trabajadores desean horarios flexibles (55% y 60%). El motivador clave de la Generación Z es la oportunidad de compartir sus ideas con una gran audiencia (53%), mientras que los millennials están motivados por el dinero (58%).

En la Argentina le piden al Gobierno planes de largo plazo…

ARGENTINA HASTA HOY

Estribando en esta realidad mundial, donde EE.UU. lleva gastados 26 puntos del PBI para atender el fenómeno 2020-2021, Argentina asiste más moderadamente que el resto del mundo los problemas derivados de la crisis mundial, que vino a sumarse a una implosión propia en 2018. El programa gubernamental de Argentina-como el de todo el mundo-se fundamenta en más Estado y menos desenlaces fatales de mercado. Hasta hoy tenemos un programa moderado a nivel fiscal y monetario que ha permitido atender precariamente las urgencias de la pandemia y al mismo tiempo negociar el Stand-By con el FMI, a efectos de reparar el engendro del Gobierno anterior asistido por el organismo multilateral.

Existe un consenso entre los economistas más destacados del mundo, ellos creen que el problema fiscal de los países, se debe a la baja recaudación y concentración de los ingresos (Stiglitz, Krugman, Piketty) y no al nivel de gastos. El Gobierno contuvo el gasto, a pesar de la pandemia. Lo nuevo en el mundo es que el Estado ayuda, como respuesta a los problemas. Es que la caída 2020 por el cierre económico de los países y sus fronteras ha limitado las habilidades a desplegar y, seguirá restringiéndolas. Sobre todo en Argentina que comenzó 2020 con una deuda reperfilada compulsivamente -en default- sin crédito, sin reservas suficientes, con caídas de 24.000 empresas y 280.000 puestos de trabajo registrado.

Los que reclaman un programa nunca tuvieron uno en 4 años caóticos. El problema de ellos no es la falta de un plan, sino el programa que existe. No lo quieren porque no es lo que ellos harían. Obviamente. No podrían hacerlo porque no están en el poder ni están persuadidos por convicciones nacionales y populares.

VENÍAMOS BIEN

La inversión alcanzó en el primer trimestre de este año el lugar más alto en el PBI de la última década.Entre enero y marzo, la inversión a PBI representó 17.3%. En mayo, esa relación expresaría entre 16 y 17% del PBI. La debilidad en la inversión tiene un efecto adverso sobre la demanda agregada, y es de importancia crucial en periodos como el de esta pandemia, en que la falta de demanda agregada se convirtió en la contracción decisiva continuadora de la economía 2015-2019.

El hecho que el MSCI sacó recientemente a la Argentina de su índice de emergentes, pasándolo a la categoría “standalone” (desconexión del sistema financiero internacional), es irrelevante a los fines prácticos; esa decisión es extemporánea y tendría que haberse producido en enero de 2018 cuando regresó Caputo de Washington diciendo que nos cerraron todos los grifos. Después de 13 años de ausencia, en junio 2018 llegó misteriosamente el FMI como prestamista de última instancia con una cifra extravagante que por su nivel nos obliga a pagar sobrecargo de tasas.

Hipotecarse no es el plan actual, sino desendeudarse a largo plazo, de la mejor manera posible. Endeudarse es caerse del mundo y poner al país con el riesgo de Zimbawe, Bosnia, Líbano, Palestina y Jamaica. Argentina arrastra cinco años de declive y estanflación. En el periodo anterior a Alberto Fernández se le sumaron 11% de caída al PBI per cápita (Fuente: Sturzenegger) y en 2020 la pandemia añadió mas.

Pero a contra mano de las expectativas de sortílegos y agoreros y el MSCI, la Argentina redujo el déficit primario, por el aumento de los ingresos tributarios motorizados por las exportaciones, la recuperación económica y el impuesto a la riqueza. El gasto se redujo como consecuencia deuna caída transitoria de las jubilaciones y los planes sociales. En el primer semestre 2021, la base monetaria creció $ 265 mil millones (+10.7%). El BCRA emitió $ 596 mil millones pero para comprar u$s 6.456 millones en el mercado cambiario oficial, de los cuales el Tesoro le compró u$s 1.675 millones contra $154 mil millones, emitiendo solo $ 95 mil millones para financiar al Tesoro y absorbiendo pesos vía pasivos remunerados del BCRA por $ 292 mil millones y venta de títulos dolarizados por $ 134 mil millones.

En los primeros cinco meses 2021, aumentó el superávit comercial cambiario a u$s 8.800 millones, explicado por + u$s5.107 M (2021/2020). No obstante se redujo la demanda de divisas a u$s 3.064 millones, unos u$s1.190 millones menos comparando 2021/2020. En consecuencia la oferta de dólares excedió la demanda y el BCRA compró u$s5.700 millones. En junio el BCRA compró otros u$s730 millones y en julio sigue comprando.

LO QUE PODRÍAMOS ESPERAR

La desigualdad creciente y la movilidad en descenso constituyen una amenaza. No es solamente un clamor ético lo que expresamos, es que hay que encender las alarmas de lo que pueda traer consecuencias reales como las que ya hemos visto, justo cuando se cumplen 20 años de la hecatombe 2001. Cuando la clase media se ve negada a mantener su calidad de vida, deslizándose hacia abajo, y los pobres no gastan porque no tienen, se arrastra a la totalidad de la economía, como hemos visto.

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Como venimos sosteniendo, desde ahora el Gobierno tendría que aumentar el gasto público, ajustar jubilaciones, salarios y prestaciones sociales por encima de la tasa de inflación. Es necesario intensificar la intervención en el dólar contado con liquidación para evitar que se escape la brecha, mientras siguen creciendo las reservas netas (sumó u$s 1.000 millones en lo que va de julio), minimizando los pagos de la deuda externa. Se pudo reestructurar exitosamente el vencimiento de capital con el Club de Paris de u$s 2.400 millones, con un desembolso de u$s 430 millones en dos cuotas. Para completar habrá que administrar precios y desacoplarlos de las valoraciones internacionales.

Con una política fiscal y monetaria más expansiva, disponiéndose a cubrir el bolsillo de la gente de a pie, bajando la tasa de inflación mensual, el Gobierno debería encarar la recuperación del poder adquisitivo de los ingresos.

SECUELAS

Al igual que los odiadores de las redes sociales los ecolobistas ahora devenidos en políticos y la prensa disciplinada en “nado sincronizado”, andan a la caza de bobos buscando siempre a quienes confundir. Habituados a proponer que no hay que dar auxilio social y, argumentando que la gente es mejor si la dejan ayudarse sola, rematan con el lema: “si en vez de darles pescado les enseñamos a pescar...”. En la pileta pintada sobre la vereda de la Costanera, no se pueden atrapar peces. “La supervivencia del más fuerte” es para la selva, no para los seres humanos.

Cuando se ignora la estructura social, la lógica neoclásica no coincide con las premisas fundamentales de la realidad. Los países desarrollados y aquellos emergentes-que están empeñados en copiar, progresar y desenvolverse como ellos-, tropiezan hoy con una enorme contradicción entre el dogma y la realidad. Y esto es lo que terminó de descubrir el COVID-19, que la desigualdad no solo está debilitando la economía mundial, sino socavando las democracias y polarizando las sociedades.

Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani

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