26 de junio 2001 - 00:00

336 listas en Quilmes

Si la interna del radicalismo bonaerense resulta incomprensible, por la pasión y recursos que demanda, para cualquier persona sensata (se trata de la lucha doméstica de un partido que está resignado desde hace mucho a no acceder al poder en su distrito), hay fenómenos locales que sencillamente espantan. Es, por ejemplo, el caso de Quilmes. Allí, como en todos lados, se elegían autoridades partidarias además de los candidatos a cargos electivos. Había que designar a las autoridades del comité del distrito y también de los 18 subcomités de la zona. Para el primer rubro no hubo demasiadas disidencias pero en el caso de los subcomités se presentaron 336 listas. Cada una obtuvo, promedio, de 100 a 150 votos. Pero en todas se gastaron recursos destinados a la movilización de afiliados que van a votar (nadie camina hoy una cuadra para participar en un partido, habiendo taxis gratis). En casi todos los casos, los fondos para armar esas listas provienen del intendente Fernando Geronés, quien como todo caudillo estimula la participación que lo mantendrá en el poder. Claro, cada uno de los caudillejos de esas listas alimentadas desde la cúpula apunta luego el arma de los votos hacia quien le dio los recursos para exigirle un espacio de cargos y prebendas en la estructura municipal. Es un sistema que, en Quilmes, está exacerbado pero que rige, en general, en todos los distritos.

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