27 de diciembre 2000 - 00:00

Activistas no dejaron sesionar a los diputados

La Legislatura porteña no pudo sesionar ayer por desórdenes provocados por el personal de la planta permanente del cuerpo, que bloquearon la entrada al recinto, colocaron carteles y explotaron petardos y bombas de estruendo para interrumpir el debate de la primera ley presupuestaria de la gestión de Aníbal Ibarra en la Capital. Los legisladores se resisten a conceder un aumento que le pide el plantel de 630 empleados y que significan más de $ 2 millones de la contabilidad de la Legislatura. La Alianza, mientras el Salón Montevideo aledaño al recinto de sesiones permanecía ocupado por los empleados, concedía, en la Comisión de Hacienda que preside la frepasista Vilma Ibarra (hermana del jefe porteño), modificaciones a la ley de presupuesto a pedido de la oposición para poder reunir los votos para aprobarla en general. Al mismo tiempo planificaban cómo ingresar al recinto sin ser vistos por los desaforados protestantes en los pasillos que rodean el salón circular. Se había dispuesto la entrada por las puertas exclusivas que tienen la vicepresidencia y la presidencia de la Legislatura.

Fotocopias

El operativo incluyó la orden a la Dirección de Prensa para que grabara la sesión ante la falta de taquígrafos que adhirieron al paro de actividades que el sindicalismo municipal dispuso para presionar a los legisladores. Hubo además una contratación con las librerías de la zona para poder fotocopiar el abultado orden del día con más de 50 proyectos a tratar de distinto tipo y se acordó que las puertas del recinto permanecerían cerradas con llave para evitar que los empleados -que amenazaron con cortar las luces de la sala-pudieran invadir el salón de debates. La entrada de los diputados estuvo planificada para las 18, luego de postergar el inicio de la sesión previsto para el mediodía de ayer, pero recién cerca de las 20 el vicepresidente de la Legislatura, Jorge Enríquez, lograba comenzar un acuerdo con los empleados.

Simultáneamente llegaron al Palacio de la calle Perú 130 los auditores de la Ciudad, el organismo encargado de revisar las cuentas del Gobierno porteño. La misión consistió en defender una partida mayor dentro del presupuesto para esas oficinas, que finalmente fue concedida. Cuando Vilma Ibarra consiguió la redacción final de un despacho se redactó con amplias concesiones de la Alianza al bloque Encuentro (cavallistas, belicistas y peronistas) para poder tener sobrados votos para el presupuesto 2001, partió con una delegación de legisladores al despacho de su hermano en la sede municipal. La acompañaron el presidente del bloque Alianza, Ariel Schifrin; el titular de la bancada radical, Cristian Caram, y el presidente de Encuentro, Jorge Argüello, para presentarle a Ibarra los cambios y obtener su consentimiento para la sesión nocturna (ver nota aparte).

Enríquez
a la noche proponía a los empleados pasar el tema del reclamo salarial para febrero, para que en ese momento pudiera acordarse un refrigerio o suma retroactiva a enero del 2001.

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