El peronismo cerró ayer un principio de acuerdo en el reparto de poder del nuevo Senado: el misionero Ramón Puerta quedó a un paso de transformarse en presidente provisional, flanqueado en la cúpula de la Cámara por el cordobés Juan Carlos Maqueda. En tanto que el sanjuanino José Luis Gioja seguirá al frente del bloque después del 10 de diciembre, según el pacto no escrito que se arregló en la víspera y que deberá ser refrendado el martes de la semana que viene.
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Las diferencias domésticas se zanjaron en las oficinas de Eduardo Duhalde en Avenida de Mayo al 700, donde deliberaron una comisión negociadora de la gran alianza -BAPRO, SanCor y ex federales-y su contraparte del denominado grupo Congreso, en alusión a que lo animan el ex gobernador bonaerense y quienes lo asistieron en la algarada partidaria del sábado pasado, los Kirchner y los delegados de Juan Carlos Romero y los del puntano Adolfo Rodríguez Saá, más el mismo Puerta.
Los primeros desembarcaron chez Duhalde luego de redactar un acta con 23 firmas -con perspectivas de ascender a 27-, lo cual certificaba la hegemonía en el bloque de 41 miembros, y presentaron sus demandas: hacerse de la mayoría de los cargos, a cambio de entregar el premio mayor, la presidencia provisional.
Encabezaron la movida el entrerriano Jorge Busti, Gioja, Maqueda, el riojano Jorge Yoma, el pampeano Carlos Verna, el correntino Angel Pardo, el santafesino Oscar Lamberto y el mendocino Jorge Pardal.
El realineamiento de fuerzas --que significó sendas fracturas del Frente Federal de las llamadas provincias «chicas» y del duhaldo-ruckaufismo-se aceleró luego de que Cristina Kirchner pateara anteayer el tablero en demanda de dos comisiones clave, Asuntos Constitucionales y Presupuesto y Hacienda, bajo amenaza de declarar una guerra de entrecasa, tal como informó este diario. Esta crisis se sumó a la divisoria de aguas suscitada por las provincias que habían firmado el pacto fiscal y las que no. Casi todos los legisladores de estas últimas se formaron detrás de Duhalde, Kirchner, Romero y Rodríguez Saá.
El «apriete» de la primera dama de Santa Cruz cayó muy mal entre los legisladores que renovaron mandato el 14 de octubre, ya que había un convenio de palabra para respetar la permanencia de las autoridades de comisiones en funciones, en este caso, Yoma en Asuntos Constitucionales y Verna en Presupuesto. A modo de contraoferta, pusieron sobre la mesa Legislación General.
• Apoyo
Al resto de sus socios de provincias no gobernadas por el peronismo (Río Negro, Chaco, Chubut, San Juan, Mendoza, Entre Ríos y Neuquén), el grueso de los cuales recibió aliento de Carlos Ruckauf, y del núcleo SanCor -encabezado por Lamberto y Maqueda-, la actitud de Kirchner sonó superlativamente ambiciosa. Duhalde, que originalmente estaba próximo al ruckaufista grupo BAPRO, apoyó la demanda de la patagónica, en gran medida por el nexo que afianzaron en el Congreso anti-menemista. Puerta también la avaló, aunque terminó por sacar el tema de la discusión cuando reforzó las razones de su candidatura a la presidencia provisional: exige la unanimidad de sus compañeros para ir a ese cargo. El bonaerense también viró tras cotejar que había 27 legisladores en la vereda opuesta.
En la víspera, la señora de Néstor Kirchner quedó a un paso de la puerta de emergencia. Es decir que podría repetir la anterior experiencia en el Senado, de mediados de los '90, cuando enemistada con Augusto Alasino y compañía, armó una mini-bancada disidente del peronismo oficial.
Advirtieron a sus contradictores que debían confortarse con la virtual vicepresidencia de la Nación, y entregar las demás vacantes. Con este organigrama, repartieron Economía (Lamberto), Acuerdos (Busti), Coparticipación (Jorge Milton Capitanich-Chaco), Trabajo (Luis Barrionuevo- Catamarca) y Comunicaciones (Guillermo Jenefes-Jujuy). Y le respetaron la permanencia a Eduardo Menem en Relaciones Exteriores.
Sólo dejaron libre para el otro núcleo Legislación General, a disposición de Kirchner o de la puntana Liliana Negre de Alonso.
La vicepresidencia de la bancada había sido reservada para el salteño Marcelo López Arias, pero podría quedar finalmente en manos de José Mayans (Formosa), uno de los firmantes del acta que desactivó la interna.
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