22 de junio 2004 - 00:00

Adelantan el envío de tropas a Haití

Ricardo Lagos
Ricardo Lagos
El 10 de julio zarpará de Buenos Aires el buque de transporte Bahía San Blas con la mayor parte del material que necesitan los Cascos Azules argentinos para la misión en Haití (Minustah). El viernes pasado el jefe del contingente, capitán de navío infante de marina, Adrián Sánchez, recién llegado de Haití, brindó un pormenorizado informe sobre la situación actual en Gonaives y Saint Marc, ciudades en donde se desplegarán las tropas. Las dos localidades fueron epicentro de la violencia de las fuerzas rebeldes que provocaron la caída del presidente Jean-Bertrand Aristide, hoy exiliado en Sudáfrica.

El brigadier general Jorge Chevalier, jefe del Estado Mayor Conjunto (EMC) escuchó el reporte de Sánchez y como el ministro de Defensa, José Pampuro, estaba de viaje en Francia, ordenó una nueva exposición que se realizará hoy por la tarde en la sala de situación del edificio Libertador.

Los datos del pelotón de reconocimiento fueron escalofriantes, confirma el parte de inteligencia militar chilena que este diario publicó en exclusiva el 24 de mayo: los 400.000 habitantes de Gonaives no cuentan con energía eléctrica ni agua potable, hay riesgo sanitario extremo, las fuerzas rebeldes siguen activas (aunque no se registran hechos violentos), autores de graves violaciones de derechos humanos que habían sido condenados y que fueron liberados de prisión con anterioridad o durante los actos de insurgencia, han reaparecido como jefes de grupos rebeldes y no se ha llevado adelante ningún plan de desarme de esos grupos.

• Informe crítico

Unos 25.000 haitianos, según cálculos, poseen un arma y los grupos armados aún ejercen control por medio del terror en gran parte del territorio de ese país. La organización Amnistía Internacional publicó ayer un informe de 47 páginas titulado, «Haití: Breaking the Cycle of Violence - A last Chance?», que critica a la Fuerza Multinacional Provisional (liderada por EE.UU., dejó su función en Haití el 1 de junio) porque «no hizo mucho por ayudar a la policía nacional de Haití a imponer seguridad en el país y mantener el orden público, y prácticamente no hizo nada para poner en marcha un plan general de desarme». Ahora le corresponde a la nueva Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah) bajo el comando de Brasil, asistir a la policía haitiana en la tarea de desarmar a todos los grupos, proteger a la población civil y ayudar a reconstruir la administración de justicia.

El titular del EMC, responsable operativo de la misión a Haití, procura acelerar los pasos para instalar a los soldados en territorio haitiano. Se decidió el envío de la totalidad de los 614 hombres en un solo escalón, suprimiendo un grupo adelantado de 120 cuya función era consolidar la seguridad en el área de Gonaives.

La urgencia tiene su explicación, los argentinos deben reemplazar a Cascos Azules canadienses que dejan Gonaives el 30 de julio. El apuro castrense tiene su correlato político: Pampuro quiere compartir cartel junto a su par trasandina Michelle Bachelet en el mismo viaje de inspección a las tropas desplegadas en la isla caribeña. Rafael Bielsa, otro competidor, también anunció una visita conjunta con Celso Amorim, canciller de Brasil. El primer mandatario de la región que visitará Haití será Ricardo Lagos, lo hará el próximo 21 de julio en el marco de una visita a EE.UU. Por lo bajo los planificadores militares deslizaron críticas a la morosidad en la gestión del proyecto de autorización para la salida de las tropas y también en la asignación de los recursos. Esos avatares políticos complicaron el rígido cronograma de los planes militares. El peor escenario sería que el comando brasileño, responsable máximo de la Minustah, disponga un nuevo cambio en el área asignada a las tropas criollas por demoras en el despliegue del contingente conjunto argentino. El arribo del San Blas a Puerto Príncipe se produciría recién los primeros días de agosto, ello indica que la fuerza nacional tendrá que autoabastecerse con sus raciones de comida y agua hasta que el buque de la Armada arribe a la zona. A bordo llevará 2 plantas potabilizadoras de agua, esencial para la supervivencia de los efectivos.

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