7 de diciembre 2001 - 00:00

Advertencia

Parece insólito, para cualquier mortal, que Domingo Cavallo viaje al FMI para negociar luego de que hace tres días los enviados de ese instituto se fueron de Buenos Aires. Indignados, además, como lo demostró su comunicado, uno de los más ofensivos contra una cartera económica y su titular en los anales de esa institución (dijeron que no había plan). Pero igual va Cavallo a Washington, a escuchar sumisamente lo que indique como consejo el FMI -si lo hay-por instrucción directa del propio De la Rúa. Quien, como hombre de derecho, ha recordado que existe un artículo 225 en el Código Penal apropiado para este tipo de gestiones. Dice: «Será reprimido con reclusión o prisión de tres a diez años el que, encargado por el gobierno argentino de una negociación con un estado extranjero, la condujera de un modo perjudicial a la Nación, apartándose de sus instrucciones». Como se sabe, lo que menos le gusta a Cavallo es la Justicia.

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