30 de abril 2004 - 00:00

Agradeció EE.UU. la guerra de Argentina

Washington (ANSA, AFP, Reuters) - El Departamento de Estado norteamericano reiteró ayer, en su informe anual referido al terrorismo, su preocupación por la presunta actividad de grupos islamistas en la zona de la Triple Frontera que la Argentina comparte con Brasil y Paraguay. Dentro de un panorama no del todo negativo para Sudamérica con respecto a otros continentes, el gobierno de George W. Bush señaló a manera de elogio que las autoridades argentinas fueron « extremadamente cooperativas» en la lucha antiterrorista.

La Triple Frontera, dijo el informe «Patterns of Global Terrorism 2003», «es caracterizada desde hace tiempo como un nudo regional para las actividades de recolección de fondos de Hizbollah y Hamas», dos de los principales grupos islamistas.

«Pero (la zona) es también usada para el tráfico de armas y drogas» y también para la producción de documentación falsa y lavado de dinero
, agregó el informe, que admite -igual que el año pasado-que ningún reporte de inteligencia logró todavía comprobar la presunta presencia en la región de elementos de Al-Qaeda, la organización islamista que dirige Osama bin Laden.

En cuanto a los países que comparten la Triple Frontera, el informe dice que las autoridades de la Argentina « siguieron expresando su fuerte apoyo a la guerra global contra el terrorismo y trabajaron de manera estrecha-» con las Naciones Unidas, la Organización de los Estados Americanos, otros países de la región y con el gobierno de Washington «para asegurar la implementación de los acuerdos vigentes».

El informe de la cancillería estadounidense añadió que, durante 2003, el gobierno argentino, incluyendo el Banco Central, fue « extremadamente cooperativo» y « respondió rápidamente» cuando se trató de congelar los activos de grupos considerados terroristas.

• Debate

Por otro lado, el documento destacó que los proyectos de legislación antiterrorista vienen provocando «un activo debate sobre el equilibrio entre los derechos civiles y la necesidad de enfrentar el potencial terrorismo». En el caso de la Argentina, según el informe del Departamento de Estado, «como resultado (de este debate) hubo poco progreso hacia la aprobación de una nueva y abarcadora legislación antiterrorista».

El documento advierte de las amenazas terroristas domésticas en Perú y Colombia, pero el único país latinoamericano en la lista negra en cuanto a lucha contra el terrorismo, según el gobierno estadounidense, es Cuba.

Junto con la isla caribeña, el gobierno estadounidense señala a Irán, Irak, Libia, Corea del Norte, Sudán y Siria. En el mundo árabe, la administración estadounidense elogia a su antiguo aliado, Arabia Saudita.

Cuba, dice el gobierno de Bush, «sigue apoyando a organizaciones terroristas extranjeras y da cobijo a varios terroristas y docenas de fugitivos de Estados Unidos y la Justicia federal». Además, añade el texto, permitió la estancia en su territorio de hasta una veintena de miembros del grupo terrorista vasco ETA y dio «apoyo y refugio» a integrantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

El resto del continente se libra de estas acusaciones aunque, en términos generales,
«la región no está, de modo alguno, exenta de la explotación por parte de grupos que la usen en busca de refugio, financiación, documentos ilegales o acceso a Estados Unidos por las rutas del contrabando de drogas y de inmigrantes».

En cuanto a Venezuela, el gobierno norteamericano destaca la «incoherente» cooperación en la lucha contra ese flagelo, por lo que la califica como «la afinidad ideológica» del presidente Hugo Chávez con grupos guerrilleros colombianos.

En comparación con otras regiones del mundo, indica el texto, los gobiernos del Cono Sur «estuvieron activos en el frente legal contra la presunta actividad terrorista».

Un balance global que llama la atención es que la cifra de ataques terroristas en todo el mundo en 2003 retrocedió a su nivel más bajo desde 1969
.

En 2003 hubo 190 ataques terroristas en todo el mundo, que mataron a 307 personas, incluyendo a 35 estadounidenses. Ello representa 8 ataques menos que en 2002 y 156 menos (45%) que en 2001.

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