22 de diciembre 2004 - 00:00

Ahora Kirchner quiere cobrar deuda a Castro

Una vez que baje el tono conflictivo generado por el reclamo de la médica Hilda Molina, el gobierno tiene pensado endurecer su relación con Cuba. Habrá dos acciones. Por un lado, y por quinta vez, se suspenderá por tiempo indefinido el viaje de Néstor Kirchner a La Habana. Pero además, tarea que deberá emprender el nuevo embajador, Darío Alessandro, la Argentina hará otro reclamo, sin mayores probabilidades de éxito, para que Fidel Castro reconozca y pague la deuda externa de más de 1.500 millones de dólares que Cuba mantiene con la Argentina.

Para los dos anuncios, se esperará que pasen las fiestas de fin de año, aguardando hasta último momento que Castro acepte el reclamo argentino y la doctora Molina pueda conocer a sus nietos. Como esta posibilidad ya parece lejana, la nueva hipótesis de trabajo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rafael Bielsa ante Cuba es, tras la crisis, de congelamiento paulatino de las relaciones, aunque sin llegar al voto negativo en las Naciones Unidas. Esta carta será analizada en el transcurso de 2005, pero como no se quiere alterar el frente interno procastrista no se espera en la Cancillería argentina un cambio en el voto argentino en la ONU.

A esta altura es probable que Kirchner no vuele a Cuba en todo su mandato. La promesa del viaje presidencial la había hecho por primera vez Bielsa cuando en octubre de 2003 visitó La Habana, viaje que obviamente nunca se concretó.

Luego hubo otros cuatro anuncios sobre potenciales fechas para la visita, la última preparada para marzo o abril de 2005, cuando se iba a organizar una reunión de la Comisión Mixta Económico Comercial Argentina-Cuba que negocia desde hace dos años la apertura comercial bilateral, evento que ahora está en duda
. Según la hipótesis de la Cancillería argentina, la suspensión por tiempo indefinido del viaje de Kirchner a La Habana debería ser interpretada por Fidel Castro como una contrariedad, ya que, según los datos que el fallido Raúl Taleb enviaba a Buenos Aires, la recepción que se le hubiera dado al patagónico sería la de una especie de héroe de la r evo l u c i ó n , comparabl e con los periódicos despliegues diplomáticos con que se agasaja en La Habana al venezolano Hugo Chávez. Se esperaba además un discurso de Castro agradeciendo la defensa de Kirchner a la isla en la ONU y alguna que otra embestida contra Miami y George W. Bush ante la mirada del argentino, cosas que ahora no sucederán.

El tema de la deuda externa cubana es aun más complejo de trabajar. La noticia de ayer es que desde el Poder Ejecutivo se quiere una actualización puntillosa del monto que el régimen de Castro le debería pagar a la Argentina y que siempre tuvo categoría de default. Este trabajo está siendo elaborado por el Banco de Inversión y Crédito Exterior (BICE), que por cuestiones de organigrama debe administrar la deuda que otros países tienen con la Argentina.

Una vez terminado el cálculo del capital adeudado con sus respectivos intereses (se habla de un monto cercano a los 1.600 millones de dólares), la idea del gobierno argentino es que Darío Alessandro, cuando asuma como embajador en Cuba en marzo, lleve la petición de discutir este tema con el gobierno cubano. Obviamente se rechazará o se ignorará el pedido argentino, pero la idea oficial es que el tema se distribuya en los medios argentinos para que de alguna manera se instale en el cronograma de relaciones bilaterales.

•Descuento

No será la primera vez que el gobierno nacional plantea este problema. En aquel viaje de Bielsa a La Habana también se presentó la cuestión ante el ministro de Relaciones Exteriores cubano, Felipe Pérez Roque,que dio una respuesta conocida para el gobierno argentino: «Queremos una quita de 75% de lo que debemos, ¿le suena?», horrorizado sobre la llamada «propuesta de Dubai» a los bonistas defaulteados. El proyecto se completaba con la intención de la isla de pagar ese 25% que sí se reconocería con medicamentos y servicios de hospital para argentinos que deseen tratarse de hepatitis y traumatismos varios en ese estado caribeño y socialista.

En esos días, según los cálculos del gobierno de
Kirchner, Cuba debía unos 1.506 millones de dólares por la actualización de los créditos comerciales que le otorgaron al régimen de Fidel Castro durante las presidencias de Juan Perón (1974) y Raúl Alfonsín (1984). Los cubanos jamás hicieron pagos por estos préstamos, como tampoco los gobiernos argentinos pusieron mucho empeño en cobrarlos. En realidad, Cuba es hoy un país absolutamente insolvente y sin capacidad real de liquidar algún porcentaje aunque mínimo de esa deuda.

Hubo dos países que sí lograron algún tipo de avance en este tema, México y España, con los que también Cuba mantiene una abultada deuda. Tampoco cobraron un solo centavo, pero consiguieron un lucrativo plan de capitalización de la deuda que permitió a España ser el principal explotador de los recursos turísticos de la isla y a México el mayor proveedor de servicios públicos y constructor de obras públicas en la historia del régimen de
Castro.

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