27 de mayo 2004 - 00:00

Ahora Senado frena envío de tropas a Haití

Néstor Kirchner deberá esperar una semana más para conseguir la autorización del Congreso y enviar tropas a la convulsionada Haití. Ayer, de manera sorpresiva, fracasó el intento de sacar dictamen en el Senado, donde los legisladores le hicieron pagar al gobierno la falta de información y de participación que les dio en la redacción del texto. Para sacar despacho de comisiones, Rafael Bielsa y José Pampuro tendrán que dar explicaciones el martes que viene a senadores propios y extraños.

Sin apuro, el plenario de Relaciones Exteriores y Defensa postergó ayer el despacho de comisión sobre envío de tropas. En la postal, no disimulan fatiga los senadores peronistas Guillermo Jenefes, Haidee Giri, Marita Perceval, Ramón Puerta, Mabel Müller y Eduardo Menem.
Sin apuro, el plenario de Relaciones Exteriores y Defensa postergó ayer el despacho de comisión sobre envío de tropas. En la postal, no disimulan fatiga los senadores peronistas Guillermo Jenefes, Haidee Giri, Marita Perceval, Ramón Puerta, Mabel Müller y Eduardo Menem.
El gobierno de Néstor Kirchner tendrá que mandar a dos ministros al Congreso para destrabar el envío de tropas a Haití. Las comisiones del Senado que ayer debían comenzar a tratar el proyecto presidencial postergaron hasta el martes que viene cualquier definición, a la espera de escuchar respuesta a dudas surtidas: dónde van a establecer los soldados argentinos, qué clase de misiones desplegarán, etcétera.

Para evitarle un papelón internacional a Kirchner, José Pampuro y Rafael Bielsa sacaron turno en la Cámara alta para el martes a las 12. Será la única forma de obtener dictamen y así tratarlo al día siguiente en el recinto. El próximo paso, que parece un poco más arduo -a simple vista-, consistirá en convertirlo en ley en el ala revisora. El freno impuesto por la mayoría de los miembros de las dependencias que administran los justicialistas Ramón Puerta (Misiones) y Marita Perceval (Mendoza) -Relaciones Exteriores y Defensa, respectivamente-surge como efecto no deseado a la desconsideración de la Casa Rosada en el trámite previo a la ley que puso de mal humor a propios y a extraños.

Además de que no hubo intercambio de opiniones en la fase previa de redacción -pasaron 15 días, que hubieran servido para atender sugerencias parlamentarias o, al menos, confortara diputados y senadores con adelantos del borrador-, el Poder Ejecutivo remitió el expediente sobre el comienzo del fin de semana, el viernes a última hora, cuando son pocos los legisladores que permanecen en Buenos Aires. Para colmo, hasta que se organizó -de apuro-la reunión de comisiones, el miércoles siguiente, sólo hubo un día hábil -el lunes-y un feriado por el 25 de Mayo.

• Optimismo

La gota que rebasó el vaso fue el optimismo, semejante al que un funcionario superior siente por sus empleados, que exhibió Pampuro sobre la rápida aprobación de la Cámara alta. En conocimiento de que los Diputados manejan tiempos más lentos y se entretienen en debates multívocos (propio de la naturaleza de un cuerpo que integran 257 miembros y una treintena de bloques), el ministro de Defensa no tuvo mejor idea que mencionar: «El Senado va a votar lo del envío de tropas en 15 minutos».

La comparación, sumada a la falta de diálogo ministerial con los legisladores, sonó a afrenta y precipitó ayer malestar hasta en la ultraduhaldista Mabel Müller, instigadora de tomarlos recaudos necesarios antes de suscribir el dictamen. Curiosamente, no fueron los radicales -muy remisos a dar su beneplácito-quienes boicotearon la discusión.

En el plenario que se realizó al mediodía de la víspera, surgieron voces que marcaron críticas al gobierno, sin dejar de enumerar inquietudes o baches que nadie se ocupó de reparar y que fuerzan la asistencia de ministros.

El neuquino
Pedro Salvatori (MPN) planteó que «ni siquiera están vacunando a los soldados». Cuando el patagónico interrogósobre la «imposición de la paz» al que hace referencia el capítulo incluido en el proyecto oficial, mientras el gobierno habla de «mantenimiento de la paz», Puerta admitió que parecía un «galimatías».

Eduardo Menem
, que estuvo desde el comienzo de la cita a favor de la iniciativa, terminó salvando el proyecto al retomar una idea que había señalado, a modo de reproche, Salvatori. «Podrían venir los ministros Bielsa y Pampuro a informar a las comisiones», propuso. Puerta, que había previsto los conflictos, se tomó el trabajo de adelantarse a la sugerencia.

• Excusa

Por la mañana, ya había telefoneado a Pampuro. «El ministro de Defensa me anticipó que no tiene problemas en asistir la semana que viene», apuntó el ex presidente de la Nación. La promesa de Pampuro servirá de excusa para desafectar al canciller. Si no puede ir Bielsa, podrá reemplazarlo un funcionario de menor jerarquía del Palacio San Martín.

Salvatori aprovechó para insistir con su idea de enviar a Haití Cascos Blancos.
« Presenté un proyecto para atender a los niños desnutridos que mueren en las calles; allá, no hay trabajo ni alimentos; sería muy importante para el país hacer un aporte humanitario», se entusiasmó el representante del MPN en el cuerpo.

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