Brasilia (ANSA, AFP) - La victoria de Néstor Kirchner fue recibida en el ámbito mundial con buenos deseos para el próximo presidente de la Argentina y cierta preocupación sobre la fortaleza institucionalidad y económica del país. Las mayores palabras de aliento y esperanza para el futuro presidente llegaron desde su principal socio comercial: Brasil. En este sentido, el canciller, Celso Amorim, dijo que la victoria de Kirchner «satisface mucho» y destacó que «el presidente electo ya expresó claramente su prioridad por el Mercosur y las relaciones con Brasil. Y eso sólo puede satisfacernos». El presidente Luiz Inácio Lula Da Silva mandó, por su parte, una carta a Kirchner en la que envió «afectuosos saludos» y ratificó la «alianza estratégica» por el Mercosur. También los empresarios brasileños se mostraron ilusionados. «Se espera una mejora de la relación» con Brasil, afirmó el director de la Asociación de Comercio Exterior de Brasil (AEB), José Augusto de Castro. Las reacciones también llegaron desde Europa. «La Unión Europea da la bienvenida a toda posibilidad de instituciones políticas fuertes en la Argentina que sean capaces de hacer salir al país de la crisis de manera duradera y eficaz», declaró una fuente de la presidencia de la UE en Bruselas. Por su parte, la Comisión Europea expresó su satisfacción porque en la Argentina «se continúa manteniendo la estabilidad institucional, es una buena noticia, y esperamos poder trabajar con el nuevo presidente y el gobierno para superar los retos bilaterales y avanzar en las negociaciones con el Mercosur», según dijo el portavoz Chris Patten, comisario europeo de Relaciones Exteriores. Otra fuente de la UE aseguró que el mantenimiento en el cargo del ministro de Economía, Roberto Lavagna, es algo «muy bueno» porque supone «continuidad en la política del gobierno y entendimiento con el FMI».
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El sociólogo francés Alain Touraine dijo que el fin de la era menemista y el nacimiento de la nueva administración de Kirchner eran «una resurrección para la Argentina». «Con Menem, la situación habría evolucionado hacia un régimen autoritario, por no decir más», aseguró el sociólogo, que se declaró convencido de que «la Argentina evitó el peligro muy serio de un golpe de Estado». Otro intelectual, Mario Vargas Llosa, agregó en Santiago de Chile: «Hay algo positivo: las instituciones están funcionando y nadie está golpeando cuarteles».
Mientras tanto, el vicepresidente del Partido Popular Europeo (demócratas europeos) y responsable para América latina de ese grupo, José Ignacio «Nacho» Salafranca, dijo en Bruselas que «la UE apoyará al nuevo presidente argentino Néstor Kirchner». «Hubiera sido deseable que el presidente hubiese tenido una legitimidad mayor; al país le hubiera convenido tener un presidente respaldado con una clara y rotunda victoria», agregó Salafranca.
Por su parte, el ex presidente uruguayo Julio Sanguinetti consideró que la renuncia de Menem a participar de la segunda vuelta electoral es «un desenlace que no es agradable para un proceso democrático que fue abierto y pacífico».
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