5 de julio 2004 - 00:00

Alerta Kirchner romper el PJ

Néstor Kirchner instruyó a sus diputados que estén preparados para romper el bloque peronista en cuanto haya una provocación del duhaldismo. Si eso sucede, formarán un subloque o directamente una bancada propia. Esa primera confrontación de riesgo que alerta el Presidente llegará pronto: los seguidores de Kirchner ya se decidieron a boicotear un desagravio del peronismo bonaerense a Duhalde por las absurdas acusaciones de Luis D'Elía. Es similar a la que se votó la semana pasada por unanimidad en el Senado y que provocó disgusto en el gobierno. Si el bloque justicialista se divide, cobrarán importancia otras bancadas, como la radical, que terminarán definiendo votaciones.

Después de que Alberto Fernández fue del Senado, el cuerpo aprobó por unanimidad un gesto de solidaridad con Eduardo Duhalde. Los kirchneristas rechazan acompañar una iniciativa similar en Diputados.
Después de que Alberto Fernández fue del Senado, el cuerpo aprobó por unanimidad un gesto de solidaridad con Eduardo Duhalde. Los kirchneristas rechazan acompañar una iniciativa similar en Diputados.
Apenas regresó de China, Néstor Kirchner ordenó a sus diputados que sólo rompan con el duhaldismo en caso de que haya una provocación del PJ bonaerense. Pero que estén preparados.

En definitiva, será el propio presidente quien dé las directivas a seguir. Es decir que, por ahora, está pendiente -y aún no tiene fecha-el lanzamiento del bloque o subloque del kirchnerismo, que contará con medio centenar de legisladores.

• Alerta

Los seguidores del santacruceño en la Cámara baja se encuentran en estado de alerta, pues la presentación del grupo puede activarse de una hora a la otra, según se recaliente o no la pelea Kirchner vs. Duhalde.

• En Olivos, sospechan que la crisis ya estalló en el Senado, donde quedaron empantanados la Ley de Responsabilidad Fiscal (ver aparte) y el pliego de Carmen Argibay, candidata a cubrir la vacante que dejó Guillermo López, animador de la denominada «mayoría automática» menemista en la Corte Suprema. Allí existe una inquietud latente por el papel que le reservó hasta el presente el Ejecutivo al Congreso: refrendar, como una escribanía, los proyectos que envían desde la Rosada.

• La declaración de los senadores de apoyo a Eduardo Duhalde, que se aprobó por unanimidad en la sesión de la semana pasada, aparece como una clara señal de alarma, a ojos de los incondicionales del primer magistrado.

• Al tanto de la directiva presidencial, el contingente que le responde en Diputados -liderado, entre otros, por Osvaldo Nemirovsci (Río Negro), Daniel Varizat (Santa Cruz) y Ricardo Falú (Tucumán)- resolvió ponerles límites a los duhaldistas que pretenden imitar a sus colegas de la otra ala del Congreso y votar en el recinto un pronunciamiento de solidaridad con el ex presidente,a raíz de polémicas acusaciones del piquetero oficialista Luis D'Elía, quien vinculó el crimen de Martín «El Oso» Cisneros con la puja del gobierno y el peronismo de Buenos Aires.

• La propuesta duhaldista, redactada por Domingo Vitale, no encontrará aval del kirchnerismo. «No vamos a dar quórum para tratar una cuestión que está relacionada con la interna partidaria, que no tiene nada de institucional», avisó un portavoz del sector. Por supuesto, hubo contactos del subloque con Casa de Gobierno antes de fijar posición el viernes a última hora.

• En forma indirecta, el mensaje que llegó desde Presidencia de la Nación revela el malestar que produjo la sanción en la Cámara alta. Tal cual señaló este diario, Miguel Angel Pichetto no quería tratar la iniciativa, pero debió ceder ante la presión de Mabel Müller y compañía. Al corriente del disgusto gubernamental, el jefe del bloque salió forzado a explicar que «no tienen fundamento las especulaciones que plantean que el proyecto tuvo por objeto dar una señal a Kirchner». «No se puede interpretar como un mensaje opuesto al gobierno», insistió Pichetto en un comunicado de la oficina de prensa de la bancada PJ.

• Semejante manifestación de simpatía hacia
Duhalde se produjo en un momento clave, no sólo por el distanciamiento entre Kirchner y el caudillo de Lomas de Zamora sino también porque el Poder Ejecutivo no logra firmas suficientes para imponer a la jueza Argibay en el máximo tribunal, entre otras cosas, por cuestionables confesiones sobre el aborto y su ateísmo.

Se sumaron a los reparos que pertenece a la misma escuela de Derecho Penal que
Eugenio Zaffaroni (primera incorporación del actual PEN a la Corte) y el flamante jefe de los fiscales, Esteban Righi, a la de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Por si fuera poco, Argibay -de ser ratificada por el Senado- confirmaría, por su origen porteño, la ausencia de federalismo de la cúpula de Tribunales.

• El conflicto con Argibay (la Comisión de Acuerdos sigue sin conseguir las 8 rúbricas para habilitar el debate en el plenario) desnuda los problemas que puede llegar a tener el oficialismo cada vez que necesite la mayoría especial de 2/ 3 en votaciones, tal cual sucede con nominaciones para la Corte o destituciones de ministros. A la querella Kirchner-Duhalde, a la cual se pueden acoplar los gobernadores como en el caso de Responsabilidad Fiscal, se suman senadores que tienen peso propio y que pueden hacer alianzas entre sí o actuar de manera independiente sin sujeción a mandatarios provinciales o a cualquier otro poder.

• El pampeano Rubén Marín, Eduardo Menem (La Rioja), el catamarqueño Ramón Saadi o Antonio Cafiero figuran en esa lista. Curiosamente, esos son algunos de los nombres que se niegan a suscribir el dictamen que preparó Jorge Yoma para confirmar la postulación de Argibay a la Corte. Por supuesto, no son los únicos en el bloque que rechazan a la aspirante.

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