4 de noviembre 2002 - 00:00

Alfonsín quiere que se vote en marzo y que se vaya Duhalde

Raúl Alfonsín aclaró ayer que está a favor de realizar las elecciones nacionales el próximo 30 de marzo sin mayores dilaciones. De esta forma el ex presidente se metió de lleno en la interna del justicialismo, un revés para Eduardo Duhalde que lo había tenido como aliado desde el principio de su mandato cuando se fijó el 10 de diciembre de 2003 como fecha del traspaso del mando.

Para los radicales la definición de Alfonsín también es crucial. Los diputados de la bancada, alfonsinistas o no, están listos para bajar al recinto y apoyar el proyecto de ley que fija el cronograma electoral de marzo y adelanta el fin del mandato de Duhalde al 25 de mayo próximo, siempre que el gobierno acepte incluir en ese proyecto la suspensión por única vez de la obligación de realizar internas abiertas y simultáneas, algo que ayer parecía un hecho. Creen que con esa medida se aleja definitivamente el fantasma de un fallo judicial que suspenda las internas.

• Resultado incierto

El resto de los bloques también está dispuesto a bajar a sesionar el próximo miércoles para ratificar por ley, aunque con modificaciones, el decreto de convocatoria a elecciones, pero todo depende del resultado, anoche incierto, del posible congreso nacional del peronismo convocado para mañana. «Si se acuerda una fecha de internas, el miércoles votamos la ley y las elecciones quedan inamovibles», decían ayer los menemistas.

La definición de Alfonsín, de todas formas, es un paso importante para dilucidar la lucha por las elecciones. El comunicado del ex presidente dice: «Sostuve desde un principio que el presidente Duhalde debía completar el mandato hasta diciembre de 2003, pero en las actuales circunstancias pienso que después de las reiteradas afirmaciones acerca de que la elección debe ser en marzo, creo que hay que acompañar esa decisión sin alternativas».

• Señal

Para los radicales es una señal clara de que deben olvidarse de pensar en un mandato más largo de Duhalde que les permitiera de alguna forma reconstituir las ahora casi destruidas fuerzas partidarias. Por la tarde, Leopoldo Moreau, otro de los que acordaron con Duhalde para apoyar su presidencia, siguió el camino de Alfonsín: «Para volver a ser un país creíble se debe respetar el cronograma de elecciones establecido y el presidente Duhalde debe traspasar el mando el 25 de mayo de 2003», dijo.

Alfonsín no sólo apoyó desde un principio un mandato de Duhalde hasta diciembre de 2003, sin elecciones inmediatas como fue el caso del nombramiento de Adolfo Rodríguez Saá, sino que fue uno de los impulsores dentro del acuerdo entre bonaerenses radicales y peronistas para llevar a Duhalde a la presidencia. Por eso es que el apoyo a las elecciones de marzo, dentro del marco de confusión sobre las verdaderas intenciones del gobierno, fue definitorio para los radicales y recibido con algarabía por el menemismo.

Mientras tanto, los peronistas esperaban ayer una definición sobre el congreso nacional del PJ convocado para mañana para concretar la sesión en Diputados prevista para el miércoles.

• Pendiente

Con la fecha de las internas peronistas en la mano, los diputados ya no tendrían mayores escollos para sancionar el proyecto, incluso con el agregado exigido por los radicales.

El proyecto de ley pedido por
Duhalde, que ya tiene dictamen de la Comisión de Asuntos Constitucionales, ratifica el 30 de marzo como fecha para las elecciones presidenciales y el 25 de mayo para el traspaso del mando.

No acepta la renuncia de Duhalde ya que uno de los cambios introducidos en el Congreso acorta el mandato conferido por la Asamblea Legislativa al 25 de mayo y, por lo tanto, no habría entonces necesidad de renunciar al mando por parte del actual Presidente.

Quedó pendiente de una respuesta del gobierno, por lo menos esto es lo que
Jorge Matzkin les dijo a los diputados hace una semana, el agregado radical para suspender por única vez la convocatoria a internas abiertas y simultáneas, dejando así a cada partido la elección de la modalidad. Pero este punto parecía solucionado, siempre que se cuente con fecha cierta de elecciones en el peronismo.

• Interés

El menemismo es uno de los sectores más interesados en votar ahora el proyecto: «Con esto quedaría eliminada la imposibilidad de una declaración de inconstitucionalidad del llamado a elecciones y, por lo tanto, torna imposible que el gobierno se vuelva atrás», es la explicación que dan los seguidores de Carlos Menem.

Lo cierto es que con la ley de ratificación electoral aprobada será legalmente imposible que el gobierno pueda dar marcha atrás con el cronograma electoral, ni siquiera a través de un fallo judicial ya que la convocatoria quedaría fija por ley, tal como exige la Constitución nacional y no se podría discutir la facultad de
Duhalde para firmar decretos al respecto.

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