21 de febrero 2006 - 00:00

Alfonsín suma deseos sin brindar soluciones

Raúl Alfonsín
Raúl Alfonsín
Raúl Alfonsín dijo ayer que la polémica entre la Argentina y Uruguay por la instalación de las dos plantas papeleras en la localidad uruguaya de Fray Bentos «en ambas márgenes del Río de la Plata está produciendo una inimaginable escalada confrontativa en el problema de las papeleras que hace peligrar la continuidad del Mercosur». El ex presidente dio un comunicado.

Alfonsín alertó luego sobre la posibilidad de que «el denodado esfuerzo realizado durante años para construir políticas que facilitaran la unión del Cono Sur de América puede lesionarse seriamente de continuar el enfrentamiento entre nuestros países».

Sin concretar mucho, sin dar caminos que no sean ambiguos, el ex mandatario consideró que «el error en que se incurre es discutir si se hace o no la planta» y acotó que «lo que habría que discutir es cómo se hace». Lo importante, en realidad, es resolver dónde se hacen (juntas son contaminantes) y luego se suma a quienes quieren quedar bien con ambos países hermanos. Agregó que «la preocupación de los pueblos ribereños de Entre Ríos tiene un fuerte asidero y es legítima. Y sobre todo auténtica», por lo que estimó que «la respuesta que necesitan es la voluntad del gobierno uruguayo para impedir al máximo posible los efectos contaminantes».

«La inversión proyectada en el país hermano, por la diferencia existente en el PBI de ambos países, vendría a resultar como una inversión de veinte mil millones en la Argentina. Se va a realizar, de todas maneras, su construcción», profetizó sin medir que sería, tal como está hoy el proyecto, un conflicto permanente porque nadie renuncia a una vida más sana para vivir en contaminación ambiental.

Alfonsín propuso otra utopía, que «la forma de resolver esta grave y desagradable cuestión pasa por una decisión que permita un organismo de vigilancia del Mercosur, encargado de verificar durante la construcción y su funcionamiento que se cumplan las normas modernas definidas para limitar la contaminación a límites razonables». Las «normas modernas» se aplican en Europa. Por eso se viene a producir en países subdesarrollados.

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