La Cámara de Diputados intentará el miércoles tener su última sesión antes de las elecciones del 14 de octubre, pero la ausencia de legisladores en Buenos Aires podría hacer fracasar el intento. La idea de los aliancistas es continuar con el cuarto intermedio en la sesión que se arrastra desde hace quince días y avanzar con el proyecto de reforma política. Pero hay varios escollos que se pueden presentar, como cierta apatía para debatir el tema habida cuenta de que Fernando de la Rúa ya firmó el decreto para asignar el aporte estatal a los partidos políticos de $ 1 por voto obtenido en la última elección legislativa, el tema mas urgente a resolver en la ley de financiamiento de la política.
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A la falta de diputados para el quórum, el oficialismo deberá sumarle la intención del PJ para sancionar la ley que coparticipa con las provincias la recaudación del impuesto al cheque, tal como fue votada la semana pasada en el Senado. En Diputados existe un compromiso entre los partidos para tratar el tema, pero no hay voluntad política en el radicalismo para cumplirlo. Por lo tanto el peronismo será esquivo a debatir cualquier tema si se excluye la ley del cheque.
Otra piedra que debe enfrentar la Alianza es que para aprobar el nuevo esquema de financiamiento de los partidos políticos se necesita una mayoría especial de 129 votos positivos, sólo alcanzable mediante un acuerdo político.
La semana pasada avanzó en Diputados la redacción de un texto unificado para conseguir el dictamen que posibilite la discusión en el recinto. Aunque existen puntos que mantienen la discusión empantanada en la Comisión de Asuntos Constitucionales que preside la chaqueña Elisa Carrió. Por lo pronto, todos coinciden en que el proyecto de ley que establece límites a los gastos de campaña y a los aportes privados a los partidos políticos sufrirá modificaciones, con lo cual volverá al Senado.
Esto significa que muchas de las disposiciones transitorias establecidas para esta elección, como límite al inicio de la campaña en medios masivos y a los gastos a 0,50 centavos por elector en cada distrito, con un piso de 400 mil pesos, deberán esperar ya que el proyecto no llegaría a convertirse en ley a tiempo.
De todas formas el aporte por voto a los partidos ya fue sancionado por decreto de De la Rúa en un peso por voto, el doble de lo fijado por el PJ en el Senado.
No obstante eso, todos los partidos, por una cuestión de imagen, tenían hasta ayer la intención de sesionar antes de las elecciones. El proyecto apunta a acortar las campañas electorales y a definir las formas de control del financiamiento de los partidos. Pero el oficialismo intentará que exista sólo una sesión en Diputados para aprobar la reforma política y bloquee cualquier intento del PJ para que convierta en ley el proyecto que distribuye entre las provincias parte de la recaudación del impuesto a los débitos y créditos en cuenta corriente.
Para conseguirlo, la conducción del bloque de la Alianza quiere computar la sesión como una continuación de la anterior y dejar la promesa de debatir el impuesto al cheque para la próxima sesión. Ese proyecto ya fue aprobado por los senadores y es una jugada de los gobernadores para asegurarse los 1.364 millones de coparticipación que figura en los pactos federales firmados con el gobierno.
Mientras tanto, los gobernadores siguen presionando para conseguir la sanción del proyecto. Ayer, Carlos Reutemann les pidió a los diputados santafesinos de la Alianza que den quórum el miércoles para aprobar la coparticipación del impuesto a las transacciones financieras: «De una vez por todas se deben poner de acuerdo y trabajar en favor de la provincia de Santa Fe», dijo.
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