Alicia regresa al gabinete para preparar candidaturas
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Alicia Kirchner tuvo,
ayer, su última sesión
en el Senado, banca que
asumió el 10 de
diciembre. Hoy volverá a
jurar como ministra
de Desarrollo Social (arriba). El regreso de Alicia comenzó a gestarse a principios de año.
El 30 de marzo, este diario anticipó que el gobierno evaluaba
esa alternativa (abajo).
La necesidad empujó al patagónico a una maniobra al menos curiosa: el año pasado Alicia fue candidata mientras repartía ayuda social; ayer dejó la banca en el Senado para la que fue electa para volver a asumir como ministra y el año próximo será de nuevo postulante.
Hasta resigna un voto en el Senado: como pidió licencia, Alicia no puede ser reemplazada por su suplente, que, de todos modos, tiene trabajo y renta en Santa Cruz: se trata de Juan Bontempo, ex asesor de Kirchner, ahora ministro de Economía -casi un gobernador bis- de Carlos Sancho.
Inmola, en el revoleo, a Juan Carlos Nadalich, un médico correntino que se mudó al sur donde, hace años, se convirtió en segundo de Alicia. De perfil netamente técnico, Nadalich -proveniente de una familia demócrata cristiana- no logró domar las internas de palacio.
Reinaba un problema práctico: Nadalich no firmaba un papel sin previamente consultar a la ex ministra, que desde el Senado seguía operando como ministra a la distancia. Ese mecanismo tan kirchnerista y las riñas volvieron morosa la gestión social, confiesan ahora.
Ahora, Nadalich baja un rango y de ministro pasa a ocupar la Secretaría de Gestión y Articulación Institucional, oficina que estaba oportunamente vacante luego del reacomodo de la estructura de ese ministerio que, como informó este diario en abril, implicó el ascenso de piqueteros.
Otro dato revela hasta qué punto nada cambia ahora o nada cambió cuando Nadalich reemplazó a Alicia: el resto del equipo de Desarrollo Social queda igual, con Daniel Arroyo en Políticas Sociales, Fernando Gray en Comunicación y Carlos Castagnetto en Administración.
Desde ese sillón, como hizo en 2005, Alicia volverá a convertirse en un pilar de la estrategia electoral del kirchnerismo el año próximo. La otra pata del esquema es Julio De Vido, con el reparto de obras públicas que gestiona vía José López.
Con Kirchner, o eventualmente con Cristina Fernández en la candidatura presidencial, Alicia gerenciará una vez más en directo la política social del gobierno, que fue clave, por caso, en la disputa contra el duhaldismo en la provincia de Buenos Aires.
De aquella batalla ganada, Alicia y los suyos arrastran algunas heridas, como la denuncia por entrega de electrodomésticos. Paradojas del planeta K: la imputación la hizo, en su momento, José María Díaz Bancalari, hoy tanto o más kirchnerista que la otra vez ministra.




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