25 de agosto 2008 - 00:00

Alquimias y fantasías K para garantizar triunfo bonaerense

Néstor Kirchner
Néstor Kirchner
El laboratorio del doctor K burbujea. El terror animal a una derrota en Buenos Aires en la legislativa del año próximo extrema el diseño de alquimias y artificios que permitan imaginar un 2009 menos ruinoso que el que prenuncia el inconfesable pálpito oficial.

Todo esquema -dos listas K, por caso-, por genial que parezca, requiere de una figura central para ubicar al frente de la boleta mayor. Y sobre eso la inventiva del kirchnerismo resulta inagotable. Roza, a veces, el terreno de la ciencia ficción. O la novela negra.

Hace semanas, Néstor Kirchner comenzó a delinear sus movimientos: reforzar el PJ bonaerense, patrocinar acercamientos con sectores del campo -para quebrar el frente ruraly, entre otros malabares, armar una colectora progre que englobe a la «gauche» K.

Pero ninguno de esos rebusques soluciona la falencia esencial: los K no tienen, por ahora, un candidato ganador en la provincia de Buenos Aires, donde la sola mención de un pacto entre la Coalición Cívica y la mixtura Macri-De Narváez produce ataques de pánico.

En las pesadillas del kirchnerismo esa posibilidad remite a las legislativas bonaerenses del 97, cuando un acuerdo entre Chacho Alvarez y Raúl Alfonsín alumbró la Alianza UCR-Frepaso y degolló, para siempre, la quimera presidencial de Eduardo Duhalde.

Es cierto que resta, todavía, más de un año para la elección (tiempo para mejorar la performance,-aunque también para empeorarla un poco más: en una ciudad bonaerense, por caso, Cristina mide 28 y Kirchner 31, los dos con alto nivel de rechazo; pero en Casa Rosada, Olivos y sus búnker satélites brotan alternativas, algunas afiebradas; otras que pueden parecen suicidas.

  • Detalle

    A continuación, un detalle de las alquimias y artificios que elaboran, y revelan, los hombres del presidente (del PJ):   

  • Sin candidato -a la vistapara encabezar las boletas ni tiempo para inventar uno que no haya sido usado ya por la maquinaria electoral kirchnerista, se empezó a escribir en el planeta K una novela sobre la posible postulación del gobernador Daniel Scioli como primer candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires en 2009. La lógica de esa «creación» es básica: a pesar del tormento de la crisis rural, Scioli sigue con niveles de adhesión en la provincia del orden de 50%, aunque creció también el nivel de rechazo. Así y todo, es la figura del kirchnerismo con mejores índices, muy por encima de la Presidente y del ex presidente, que están entre 15 y 20 puntos abajo. Según esta opción, Scioli iría como primer diputado para «plebiscitar» su gestión como gobernador luego del conflicto agrario y no, como se relamieron algunos, para luego dejar la Casa de Gobierno en manos de Alberto Balestrini. A Scioli no le gusta ni que se hable de la posibilidad de ser candidato en 2009 -mira directo a 2011- pero, hasta ahora, ha mostrado una funcionalidad y obediencia inatacables a los designios de Kirchner. Lo abruma un antecedente: el último gobernador que se animó a desatender la provincia hoy pasea a sus caniches oculto debajo de un gorro de lana.

  • Al plan Scioli le empardan los kirchneristas, sobre todo los más ultras, la postulación de Kirchner no como diputado nacionalsino como senador por Buenos Aires, abrazado al argumento catastral de que vivió por cinco años en Olivos. Esa candidatura haría funcional el esquema de dos boletas de diputados paralelas, una del PJ y los gremios, y otra de la progresía K, colgadas de una sola lista para el Senado encabezada por el ex presidente. La traba es numérica: Kirchner rasguña los 30/35 puntos de buena imagen pero cosecha un alto nivel de rechazo que parece irreversible. Además, la aparición de Kirchner sería la mayor tentación de la oposición de unirse para enfrentar al gobierno.   

  • En el podio de los diseños de laboratorio aparece Sergio Massa. El jefe de Gabinete ya fue fugazmente candidato a diputado nacionalen 2005 -no asumió para seguir en la ANSeS- y en el enroque de sacarlo de Tigre para colocarlo como sucesor de Alberto Fernández podría haber existido, además, la segunda intención de exponerlo para hacerlo jugar, en 2009, como candidato en la provincia de Buenos Aires. No mide mal, Massa, aunque comienza a sentir el impacto de ser funcionario en un área que intercala sonrisas y desplantes (no ocurría en la ANSeS, donde sólo daba buenas noticias). Pero la opción Massa diputado 09 -¿como una previa de Massa 2011 a La Plata?- se ubica entre las maquinaciones menos estrafalarias, lo que, en el planeta Kirchner, no quiere decir que sea la más lógica.

  • Un expediente del doctor K está dedicado exclusivamente a Estela de Carlotto. Hace años, a la titular de Abuelas de Plaza de Mayo se la tienta sin éxito para ser candidata. Hasta ahora se resistió con altura y una sonrisa agradecida. Los Kirchner, en un caso de extrema necesidad, podrían convencerla y por eso, Carlotto, que confiesa que fue pero ya no es antiperonista, aparece en el menú oficial como candidata a diputada o, llegado el caso, a senadora nacional en 2009, previa renuncia de Graciela Ocaña y «Eriquito» Calcagno a la banca que alguna vez ganó Cristina de Kirchner.   

  • Es revelador observar cómo, entre 2003 y 2007, el esquema Kirchner recurrió siempre a las mismas figuras. El mismo y Scioli en 2003 -a instancias de Duhalde-; su esposa en 2005; y su esposa y Scioli en 2007. Repitió a Balestrini en 2005 (primer diputado) y 2007 ( vicegobernador); Felipe Solá en 2003 ( gobernador) y 2007 (primer diputado). O abusó de funcionarios candidatos: Massa, Graciela Ocaña, Jorge Taiana, José Pampuro. El elenco, en roles cambiados, fue siempre el mismo. Por eso, en el cúmulo de artificios, aparece otra vez la fantasía de postular a Alicia Kirchner en Buenos Aires, o a Julio De Vido o, incluso, la de repatriar al kirchnerismo a Solá para que sea, de a caballo, otra vez un candidato oficial. Si es que alguna vez dejó de serlo.
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