6 de agosto 2002 - 00:00

Alteraron a Ibarra el plan de su reelección en Capital

El decreto que omite la convocatoria a elecciones de diputados nacionales en la Capital Federal, anunciado ayer por el gobierno nacional, sorprendió a Aníbal Ibarra cuando ayer se encontraba de secretas vacaciones invernales en el sur del país. Hoy se cumplen dos años de gestión del aliancista, quien eludirá discursos y festejos para la ocasión. La movida electoral resultó producto de una interna dentro de la residual fuerza que conduce el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Eduardo Duhalde
al no convocar a elecciones a diputados nacionales por la Capital Federal en el Decreto 1401/2002 ha delegado ese llamado a Ibarr a, quien aún no publicó el propio para unificar -como anunció públicamente- la votación porteña con la presidencial.

A diferencia de las provincias, en la Ciudad de Buenos Aires convoca a elecciones a diputados nacionales el gobierno nacional. En esta ocasión Duhalde respondió al pedido de radicales y frentistas, pero no a los más amigos del jefe porteño, sino al grupo más distante de Ibarra y más cercano al gobierno nacional.

Fueron Darío Alessandro y Nilda Garré los que formularon el pedido a Duhalde para permitir el desdoblamiento de las urnas de la Ciudad con respecto a las nacionales, en contra de la intención de Ibarra, quien quiere juntarlas creyendo que tendrá la franquicia exclusiva de Elisa Carrió para reelegir como jefe de Gobierno porteño.

El argumento formal que llevó Alessandro a Jorge Matzkin fue que la ley electoral que rige es anterior a la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires y que por eso contempla el llamado por parte del Presidente. El diputado explicó que se estaría avasallando esa autonomía y que existía la intención de cambiar la mecánica por ley. Sin embargo, hubo otro fundamento adicional: romper con la lista sábana que Ibarra urdía para la Ciudad, una sábana horizontal, como le dicen a la papeleta que llevaría una tira con los candidatos a presidente y vice de la Nación, adosada a la de diputados nacionales, jefe de Gobierno, diputados porteños y eventualmente diputados zonales de acuerdo con la idea de los legisladores de la Ciudad.

• Intención política

En esas dos excusas a las que Duhalde asintió está además la intención política. El grupo de Alessandro, el Frente Grande oficialista o de la «responsabilidad institucional» como llama el ibarrismo, hace tiempo que no comulga con el jefe porteño. Sostienen que si «Ibarra nos deja afuera» de la lista de candidatos a diputados nacionales o porteños, pedirían la realización de internas en el Frente Grande que preside el mandatario de la Ciudad. Ese pedido surgirá si fracasa la idea del grupo ex chachistade armar una nueva coalición, pero no con los sectores del ARI que pilotea Carrió.

Dentro de esa porción de frentistas,
Rodolfo Rodil y Alessandro presentaron un proyecto de ley para que se desdoblen las boletas en el cuarto oscuro. Es el mal menor para los que sostienen que es mejor separar las elecciones porteñas de las nacionales. Se remiten a 1983 cuando diputados, concejales y consejeros vecinales aparecieron en el cuarto oscuro con listas sueltas de distinto color.

De otra manera,
si Ibarra se arrepintiera de la convocatoria en Capital Federal para el 30 de marzo, lo imaginan diciendo que el resto de las fuerzas políticas y candidatos oponentes no quieren mezclar los cuartos oscuros. Si finalmente respondiera a esos reclamos, las elecciones en la Ciudad de BuenosAires quedarían para octubre de 2003, su fecha regular: nadie querría cuatro elecciones en cuatro meses, que es lo que pasaría si en marzo se vota a Presidente y luego en abril segunda vuelta, el mayo para jefe de Gobierno y demás cargos con segunda vuelta en junio. No tendría sentido adelantar las urnas porteñas por cuatro meses.

Ibarra
cree que le conviene el arrastre de su candidatura por la reelección, pero el resto de los candidatos no tiene por ahora el juego de ese arrastre:

• Mauricio Macri pensaba competir con Carlos Reutemann de candidato a presidente. Su boleta, hoy, iría sola en la elección.

• Daniel Scioli
ya explicó a José Manuel de la Sota que quiere ser el candidato a jefe porteño del peronismo pero mantenerse al margen de la interna nacional.

• Gustavo Béliz
iría solo, sin candidato a presidente.

• Rafael Bielsa
trama también una alianza con el gobernador de Santa Cruz, pero tampoco hay pacto sellado.

• Raquel Kismer de Olmos
es la única que se afirma candidata de Carlos Menem y daría interna en el PJ contra Scioli.

• El radicalismo porteño discutía anoche la convocatoria a internas por cargos partidarios, pero no adoptó posición en cuanto a avalar a
Ibarra (lo haría sólo un sector) o llevar propios candidatos como Jorge Enríquez, Enrique Olivera o el ex ministro Hernán Lombardi (más inclinado a un acuerdo por fuera de la UCR).

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