20 de agosto 2001 - 00:00

Alto el fuego del PJ para no complicar al gobierno en crisis

Durante el fin de semana, el peronismo le dio señales al gobierno de que le dará una semana de alivio, casi una tregua virtual sobre el final de las negociaciones con el FMI. Para pasado mañana estaba prevista la interpelación de Carlos Bastos y la formación de la comisión investigadora del megacanje, pero ambas cuestiones quedarán postergadas. El PJ deberá ocuparse de temas domésticos, ya que se alejará mañana del quórum propio al estrenarse un nuevo desprendimiento que se acopla a los 3 minibloques disidentes.

El gobierno confía en que el Senado no le jugará una mala pasada desde hoy y hasta la semana que viene, en una tregua negociada discretamente mientras se resuelve la ayuda del FMI a la Argentina. Chrystian Colombo se preocupó por hacer un sondeo de weekend para asegurarse de que José Luis Gioja y compañía se abstendrán de provocarle dolores de cabeza al oficialismo en estas horas cruciales.

El peronismo dejó trascender que no declarará la guerra en la Cámara alta, donde esperan turno varias cuestiones espinosas. Con ánimo pacificador, podría postergar hasta el miércoles 29 la interpelación de Carlos Bastos, prevista para pasado mañana, además de suspender transitoriamente la discusión de una ley alternativa al recorte de sueldos de estatales y jubilados, y la puesta en funcionamiento de una comisión investigadora del megacanje, aprobada hace 10 días en el recinto.

Con la excusa de que resulta difícil reunir quórum tras un fin de semana largo y en pleno cierre de listas en el interior --sumado a que algunos senadores están ocupados en sus propias campañas de reelección o de cambio de rubro-, es probable que el PJ reúna mañana una guardia mínima en Buenos Aires para analizar la situación nacional y, en el mejor de los casos, definir problemas domésticos, por caso, los nombres de los animadores de la comisión senatorial que pesquisará el canje de deuda (se menciona al fueguino Gerardo Palacios como uno de los 3 representantes de la oposición) y la incorporación del chaqueño Hugo Sager -y, eventualmente, la del formoseño Ricardo Branda-a la cúpula de la bancada.

Si se llegara pasado mañana a una sesión con poco más de los 37 legisladores necesarios, los presentes quedarían limitados a debatir temas menores o sin contradicciones de entrecasa. Por supuesto, ése no es el mejor escenario para sentar en el banquillo de los acusados al ministro de Infraestructura.

Bastos, quien terminó de ganarse la animadversión del Senado en pleno, evitó el diálogo con los legisladores y los desairó al no presentarse en la Comisión de Seguimiento de las Privatizaciones. El tucumano José Carbonell se hizo cargo de preparar un exhaustivo interrogatorio para Bastos y de advertirle a Armando Caro Figueroa (vicejefe de Gabinete y compañero del ministro en el staff cavallista) que la embestida contra el responsable de la cartera de Infraestructura iba a ser impiadosa.

El justicialismo también está ocupado en deliberaciones intestinas. Debe asumir una nueva fractura que derivó en una cuarta minibancada disidente, integrada por los patagónicos Daniel Baum, Osvaldo Sala y Eduardo Arnold. Esta situación obligará a reforzar los diques de contención para evitar nuevas oleadas migratorias, por ejemplo habilitar sillas en la conducción.

Coincidencia

Esta deserción es un coletazo de la aprobación del déficit cero, que incluyó las podas a la clase pasiva y la administración pública. Pero este cuadro podría revertirse si el peronismo que gerencia Gioja se aviene a desempolvar la prometida ley correctiva que permita restituir los fondos cercenados. Dada la situación económica, recién se volvería a agitar este fantasma en una semana más, cuanto menos. El grueso coincide en que sería imprudente hacerlo ahora, a pesar de que ayuda a la pax interna.

Desde comienzos de mes, el PJ amenaza con votar un proyecto del pampeano Verna destinado a gravar las cuentas corrientes de los bancos en el Central. El impuesto al call --especulan los peronistas-recaudaría los recursos necesarios para devolver 13% a estatales y jubilados.

Aunque el mismo Verna admitió que resultaba casi imposible convertir en ley la iniciativa por la sencilla razón de que el gobierno la boicotearía en Diputados, los justicialistas de la Cámara alta están obligados a intentar, por lo menos, reconciliarse testimonialmente con los sectores afectados por el recorte en plena temporada de caza de votos.

Por esa razón, ya comenzaron a elucubrar que el Senado podría ser el cuerpo iniciador de la movida, a pesar de que las materias impositivas deben comenzar su camino en el Congreso por la otra ala parlamentaria, de acuerdo con las prescripciones constitucionales.
Gioja y compañía llegaron a la conclusión de que, al tratarse de la eliminación de una exención del impuesto al cheque, podrían atribuirse el papel de cámara de origen. Teniendo en cuenta las dificultades del oficialismo en la Cámara baja, nadie puede dar por muerto el intento del justicialismo.

Los díscolos que ya se marcharon del bloque tienen posiciones más severas, a la hora de evaluar posibles «represalias» por el tijeretazo a los jubilados.
Arnold insistirá en que se debe penalizar con multas elevadas la adulteración y contrabando de combustibles. «Podríamos recaudar cerca de $ 1.000 millones», se entusiasmó el santacruceño.

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