Alto el fuego del PJ para no complicar al gobierno en crisis
Durante el fin de semana, el peronismo le dio señales al gobierno de que le dará una semana de alivio, casi una tregua virtual sobre el final de las negociaciones con el FMI. Para pasado mañana estaba prevista la interpelación de Carlos Bastos y la formación de la comisión investigadora del megacanje, pero ambas cuestiones quedarán postergadas. El PJ deberá ocuparse de temas domésticos, ya que se alejará mañana del quórum propio al estrenarse un nuevo desprendimiento que se acopla a los 3 minibloques disidentes.
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Coincidencia
Esta deserción es un coletazo de la aprobación del déficit cero, que incluyó las podas a la clase pasiva y la administración pública. Pero este cuadro podría revertirse si el peronismo que gerencia Gioja se aviene a desempolvar la prometida ley correctiva que permita restituir los fondos cercenados. Dada la situación económica, recién se volvería a agitar este fantasma en una semana más, cuanto menos. El grueso coincide en que sería imprudente hacerlo ahora, a pesar de que ayuda a la pax interna.
Desde comienzos de mes, el PJ amenaza con votar un proyecto del pampeano Verna destinado a gravar las cuentas corrientes de los bancos en el Central. El impuesto al call --especulan los peronistas-recaudaría los recursos necesarios para devolver 13% a estatales y jubilados.
Aunque el mismo Verna admitió que resultaba casi imposible convertir en ley la iniciativa por la sencilla razón de que el gobierno la boicotearía en Diputados, los justicialistas de la Cámara alta están obligados a intentar, por lo menos, reconciliarse testimonialmente con los sectores afectados por el recorte en plena temporada de caza de votos.
Por esa razón, ya comenzaron a elucubrar que el Senado podría ser el cuerpo iniciador de la movida, a pesar de que las materias impositivas deben comenzar su camino en el Congreso por la otra ala parlamentaria, de acuerdo con las prescripciones constitucionales. Gioja y compañía llegaron a la conclusión de que, al tratarse de la eliminación de una exención del impuesto al cheque, podrían atribuirse el papel de cámara de origen. Teniendo en cuenta las dificultades del oficialismo en la Cámara baja, nadie puede dar por muerto el intento del justicialismo.
Los díscolos que ya se marcharon del bloque tienen posiciones más severas, a la hora de evaluar posibles «represalias» por el tijeretazo a los jubilados. Arnold insistirá en que se debe penalizar con multas elevadas la adulteración y contrabando de combustibles. «Podríamos recaudar cerca de $ 1.000 millones», se entusiasmó el santacruceño.




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