Alvarez rechazó ante De la Rúa ayer la reforma del sistema de jubilaciones

Política

Fernando de la Rúa recibió ayer, finalmente, a Carlos Chacho Alvarez después de una "amansadora" de varias semanas en las que el jefe del Frepaso reclamó la entrevista. El Presidente no se acercó con su ex vice a dialogar con periodistas después del encuentro y Alvarez realizó una síntesis, bastante extensa, del contenido de la conversación según su exclusivo punto de vista. De ese resumen importó una definición tajante: "Nuestra fuerza no está de acuerdo con la reforma previsional". Para un reencuentro amistoso, como el que se pretendía ayer, esa declaración se podría haber evitado con algún artificio retó-rico del tipo "todavía estamos deliberando". El rechazo a esa modificación dañó a los dos, a De la Rúa y también a Alvarez. Al Presidente lo perjudicó porque el ejercicio del oficialismo hoy en el país pasa por apoyar ese proyecto del gobierno, el más audaz y el menos compatible con la demagogia. El blindaje, las políticas para reactivar o una rebaja de impuestos los apoyan también los opositores. Si De la Rúa aspiraba, como dijo más tarde al hablar de la reunión, a exhibir la unidad de la Alianza, esa declaración de Alvarez le prestó un servicio negativo. Pero también el jefe del Frepaso se autoagredió con esa confesión por la incoherencia que reveló. Durante buena parte de su proclama mediática en el Salón de los Bustos, Chacho elogió el blindaje financiero y lo presentó como "una nueva oportunidad" que facilitará el crecimiento. El sabe, como lo sabe cualquier persona que haya leído los diarios, que una de las condiciones de ese blindaje es la reforma previsional que él repudia. Daría la impresión de que Alvarez hace con ese auxilio financiero lo que hace, más en general, con los temas de gobierno: pretende el dinero sin los compromisos. El resultado de esta conducta es que De la Rúa, en los próximos días, deberá desairarlo de nuevo firmando un decreto que disponga la retirada del Estado del sistema previsional y el aumento a 65 años la edad jubilatoria de la mujer. Claro, De la Rúa es presidente: para él las obligaciones y compromisos no se pueden elegir como en un menú a la carta.

Carlos Chacho Alvarez se puso anoche de nuevo el traje de opositor, después de la entrevista con Fernando de la Rúa, al reiterar en público que «el Frepaso se opone a la reforma previsional». La actitud crítica no pareció el corolario más oportuno para la postergada cumbre entre Chacho y De la Rúa que, finalmente, se materializó en la víspera.

Un Alvarez demacrado -producto de un malestar intestinal que lo mantuvo fuera de circulación 2 días- eligió un tema sensible para marcar fisuras dentro de la Alianza, justo en su «regreso» a la Casa Rosada.

La nueva ley jubilatoria se transformó en imprescindible para el gobierno, desde que el FMI incluyó la eliminación del sistema de reparto entre las exigencias para el blindaje. Si bien el propio jefe del radicalismo en Diputados, Horacio Pernasetti, advirtió que su bloque iba a «rebelarse» para mantener la jubilación estatal, la definición del ex vicepresidente sonó fuera del protocolo que impone cualquier cumbre entre aliados.

«Es evidente que el contexto social es negativo para avanzar en una reforma que puede recortar los haberes de los futuros jubilados»,
respondió en conferencia de prensa, aludiendo a una cuestión espinosa que no fue tocada en la cita a puertas cerradas con el primer mandatario. Tampoco una vez que se sumaron a la tenida el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo; el diputado Darío Alessandro y el vocero presidencial, Ricardo Ostuni. Este fue llamado por el Presidente durante la reunión a solas e intervino en un momento de la misma.

En ese intercambio de saludos, no se abordaron detalles de la famosa
«carpetita» ni cuestiones electorales (léase candidaturas). Por supuesto, quedaron en verse más seguido; muy posiblemente lo hagan después de Navidad.

De la Rúa
no acompañó a su ex compañero de fórmula en el encuentro con los cronistas de Casa de Gobierno. La excusa fue que lo esperaba una aparición televisiva en el ciclo de Marcelo Tinelli. A pesar de que allí pasó un mal momento (ver nota aparte), nada podría haber sido peor que posar al lado de Chacho, mientras éste volvía a jugar el papel que más le gusta: el de opositor.

Durante la conferencia de prensa, el frepasista repasó varias obviedades, entre ellas que
«siempre tuve claro quién era el presidente en este país» y afirmó que seguirá «aportando con una propuesta constructiva al fortalecimiento del gobierno y de la Alianza».

Sin la «carpetita» en la mano, comentó algunas de sus propuestas, por caso la necesidad de
«realizar ajustes a la política» y de «cambiar la política social del país». «El gobierno tiene que liderar algunos cambios esenciales como realizar un ajuste en la política, ya que el sistema político está sobredimensionado con respecto a la situación del país», señaló.

Alvarez
sostuvo, asimismo, que la conversación con el Presidente «fue la continuidad de un diálogo que nunca se interrumpió definitivamente».

Sustancia

El ex vicepresidente advirtió que luego de la llegada del denominado blindaje financiero el gobierno debe «darle sustancia a esta nueva oportunidad, a esta nueva etapa». «Coincidimos en lo importante que es convocar a distintos sectores a protagonizar una reforma impositiva que sea pro-PyMEs y proproduc-ción», subrayó.

Indicó que en el encuentro mantenido en la Casa de Gobierno se coincidió en que el blindaje
«es necesario y no suficiente, pero genera un piso de condiciones importantes» para lograr crecimiento.

Alvarez
reclamó «poner toda la energía al servicio del sector productivo del país». El líder frepasista subrayó, además, en la Casa Rosada la necesidad de «pensar cómo se mejoran los puestos de trabajo y cómo se modifica la sensación de inequidad que existe en la sociedad».

Volcado a los temas económicos, negó haber planteado la incorporación del ex ministro
Domingo Cavallo a la administración aliancista. «Nunca impulsé su ingreso al gobierno, ya que esa posibilidad implicaba que lo que aportaba por un lado se perdía por otro», analizó.

El cacique máximo del Frepaso dijo que, de todos modos, el ex ministro de
Carlos Menem debería ser convocado «como un técnico» para analizar la reforma impositiva que estudia el gobierno. En ese sentido, insistió en que, para que esta reforma «tenga consenso», resulta «imprescindible» la colaboración de tributaristas, economistas y especialistas en el tema, como «Domingo Cavallo o Remes Lenicov». «Es importante un acuerdo o una convocatoria a otros dirigentes del espectro político de la Argentina cuando hablamos de una reforma tributaria. Tenemos que hablar de los tributaristas, economistas y técnicos de otros partidos como Cavallo o Lenicov, porque la reforma que tiene que haber en la Argentina debe hacerse con una amplia base de consenso», se entusiasmó.

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