29 de abril 2008 - 00:00

AMIA: religión en debate por nueva cúpula

El Bloque Religioso Unido, la lista que inspira el rabino Samuel Levin, designó al empresario Angel Barman -uno de los mayores importadores de juguetes del país- como su candidato a presidir la AMIA. La lista, identificada con el sector más religioso de la comunidad judeoargentina, ganó la primera minoría en las elecciones celebradas hace dos semanas, en las que votaron 7.350 socios sobre un padrón de 26.000. Superaron al laborismo, que llevaba a Abraham Kaul como candidato, y por más diferencia al Movimiento Conservador (progresista), inspirado por el rabino Sergio Bergman.

El presidente y el resto de las autoridades de la mutual judía serán electos por una asamblea a celebrarse el 20 de mayo, en la que los ganadores tendrán 33 delegados, el laborismo 26 y los «conservadores» 22.

La novedad de la designación de Barman como postulante a la presidencia es que en procesos anteriores esa fracción del judaísmo local se había contentado con asegurarse cargos como la tesorería, el control de los cementerios y -sobre todo- la designación del Gran Rabino. Ahora, habida cuenta del resultado de los comicios que ganaron, irían por todo.

  • Cambio

  • La llegada de Barman a la presidencia constituirá sin dudas un cambio importante dentro de la AMIA. El primer efecto será que, por primera vez en décadas, no habrá mujeres en su consejo directivo: el Bloque Religioso (fiel a sus creencias: por caso, las señoras tienen un lugar en las sinagogas separado del que ocupan los varones) no incluyó a ninguna dama en su lista.

    El segundo será la llegada masiva de judíos sefaradíes (de origen meso-oriental) a la directiva de una entidad fundada y mantenida por los judíos ashkenazíes (de origen europeo). Esta diferencia, que para los ajenos pude ser casi una sutileza, no lo es en términos de observancia de los preceptos religiosos, los rituales y hasta la ideología. Se trata de dos ramas del judaísmo que -tras la diáspora provocada por el Imperio Romano en el Siglo I- vivieron separadas durante los dos siguientes milenios, con los cambios imaginables en todos los aspectos de la vida diaria y la religiosa.

    La tercera gran diferencia, si efectivamente es consagrado un candidato del sector religioso, será un alejamiento del sionismo por parte de la AMIA. Los ortodoxos -al menos la rama que inspira el rabino Levin- no tienen con el Estado de Israel la misma, cercana relación que sus correligionarios laicos y también los religiosos «conservadores».

    Ese sector apoyará que la comunidad sea más observante, por caso intentando el cierre de los clubes los sábados y dejando de subsidiar a las escuelas que no den alimentos «casher» a sus alumnos.

    Pese a estas enormes diferencias, las tres listas están negociando entre sí. La gran pregunta es si Avodá y la lista de Bergman finalmente terminarán sumando sus votos para conformar una lista única que derrote a los ortodoxos, que sacaron más votos en las elecciones. Esa negociación está en marcha, como otra entre Bergman y su mano derecha, el rabino Alejandro Avruj, con colegas ortodoxos.

    La mayor dificultad para una alianza «progresista» es encontrar un candidato a presidente que satisfaga a ambos.

    Por caso, la figura de Kaul no es aceptada (al menos en esta etapa de las negociaciones) por los conservadores; en algún momento se especuló con que este empresario turístico podría ser la prenda de unidad entre las tres listas, lo que quedó descartado ante la designación de Barman.

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