Los senadores electos del PJ protagonizarán este jueves, a las 11, el segundo round del bloque que se divide antes de asumir. Eduardo Duhalde y Cristina Kirchner mantendrán papeles preponderantes y contribuirán a recalentar la interna del Congreso.
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El senador, ex gobernador y ex candidato a presidente por el PJ, será blanco de los tiros de sus colegas correntinos, Angel Pardo e Isabel Viudes, quienes le reprocharán que mañana viaje a la provincia para hacer campaña por el radical Ricardo Colombi, competidor de Raúl «Tato» Romero Feris y sus aliados menemistas en el ballottage para la gobernación del domingo que viene.
La santacruceña, experta en polémicas, recibirá reproches por su promesa de presentar un proyecto para derogar la reforma laboral, en cuanto se siente en la banca. La modificación de la ley de trabajo ya generó muchas peleas entre los senadores que terminarán mandato el 10 de diciembre. A partir de las sospechas que promovió Antonio Cafiero y la cruzada montada por Carlos Chacho Alvarez por el pago de supuestas coimas entre julio y agosto de 2000, se produjeron escisiones en el bloque mayoritario, entonces conducido por Augusto Alasino, y el grueso de sus integrantes quedaron excluidos de la posibilidad de disputar la reelección, tras el desfile por los Tribunales de Comodoro Py.
Reelectos
De esa bancada, sólo pudieron renovar Eduardo Menem, Jorge Yoma, José Luis Gioja, Carlos Verna y Pardo, quien fue mencionado por Cafiero en su testimonio como uno de los legisladores que sabían del soborno no obstante lo cual ganó por 14 mil votos en Corrientes. Salvo Gioja que se abstuvo, los demás levantaron la mano por esa ley que ataca Kirchner y seguramente se opondrán a cualquier reproche extemporáneo de la colega.
La embestida kirchneriana apunta también al ascenso a camarista del juez Gabriel Cavallo, que asumió la última etapa de la pesquisa por el affaire, y la designación del senador formoseño Ricardo Branda en el directorio del Banco Central. Sobreseído en la causa por presunto cohecho, Branda está en la mira del matrimonio de Santa Cruz que amaga con revisar su promoción, así como la de Cavallo. En este punto, también se enfrenta con el quinteto que renovó diplomas y que aprobó los recientes nombramientos, a instancias del Poder Ejecutivo.
A este sino fatal de la reforma que quiere voltear la señora de Kirchner, hay que mencionar los antecedentes secesionistas de la esposa del mandatario patagónico. A mediados de los '90 y siendo senadora, fracturó el bloque y armó una minibancada propia, lejos de Alasino y compañía.
Pero habrá otro frente de tormenta doméstico. La semana pasada, Duhalde rechazó una invitación de la «tatista» Viudes para participar de la campaña de la alianza integrada por Romero Feris y menemistas, con aval de Ramón Puerta, del Frente Federal de gobernadores, y del interventor del distrito, el ex subsecretario general de la Presidencia, Ricardo Romano. « Prefiero no meterme», se disculpó el antecesor de Carlos Ruckauf en La Plata, tras advertir que a Colombi lo secundaban sus amigos del PJ del Litoral, entre ellos, el diputado Rodolfo Martínez Llano.
Distraído
« Pero nosotros hicimos campaña por vos en el '99 y esperábamos que ahora nos retribuyeras», insistió Viudes. Duhalde se hizo el distraído, pareció haber sellado una tregua: no alentaría al hombre fuerte del PaNu, pero tampoco a sus rivales que armaron una entente con el radicalismo, en abierto desafío a la intervención dispuesta por el Consejo Nacional partidario. Encuestas en mano -una de sus debilidades-, rompió la armonía y confirmó durante el fin de semana que volará mañana a Corrientes para cumplir una misión insólita, alentar un hombre de la UCR, a contrapelo de la mayoría de la bancada justicialista, alineada con Pardo.
Con sondeos propios que le adjudican más chances a Colombi que a «Tato», Duhalde intentará adueñarse de una eventual victoria, aun cuando se gane la animadversión de sus compañeros de bloque y nadie le garantice la infalibilidad de los sondeos de opinión.
Para camuflar su inédito apoyo al aspirante radical a la gobernación, prometió fotografiarse sólo con peronistas, entre ellos, el compañero de fórmula de Colombi, Eduardo Galantini (actual intendente de Monte Caseros), y el ganador del municipio de Santo Tomé, Carlos Farizano, quien se impuso con un sello prestado, Nueva Dirigencia, debido a la intervención del PJ. Farizano, aunque sea en los papeles, se transformó en el primer jefe comunal que gana el porteño Gustavo Béliz.
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