28 de marzo 2007 - 00:00

Apuntes de Neustadt

Margaret Thatcher
Margaret Thatcher
«Vivimos un tiempo en que la gente que tiene éxito, es primaria, personas primarias.-Inclusive si no lo son, procuran volverse primarias para colocarse al alcance de todo el mundo». (Jorge Luis Borges.)

UN TALENTO NACIONAL: Santiago Kovadloff aparece en televisión para hablar del impacto social de Gran Hermano.

Bernie: ¿Quién va a ganar las elecciones?

B.N.: LA CAJA ROSADA. Me contó Marcos Aguinis que Chávez ya tiene una línea de aviación directa Teherán -Damasco - Caracas.

El señor Néstor «Adán» le reprochó al Obispo de Río Gallegos porque tuvo una opinión crítica. Los curas aprenden. No quieren que en el futuro algún próximo presidente les reproche haberse quedado callado durante la Dictadura Civil.

En un almuerzo, Manuel Solanet dijo que en el país había MIEDO.

PENSE: el miedo tiene dos derivados: la cobardía o los intereses. El TEMOR aquí es de los que tienen intereses y la cola sucia.

De mi último viaje a España rescato algo que me asombró: ¿saben quién es el Número Vivo de las fiestas que organizan para la Corona española el príncipe Felipe y su esposa Leticia?: Joaquín Sabina. Que aquí trabaja de «zurdo» y es adorado por los progresistas.

NO LO PODRE OLVIDAR NUNCA El 31 de marzo de 1982, el canciller Nicanor Costa Méndez me invita a almorzar en su casa de Barrio Parque. Me asombro porque en la mesa, además de platos y cubiertos, hay un mapamundi y varios mapas.

N.C.M.: ¿Creés que Inglaterra va a reaccionar si nosotros tomamos las Malvinas?

B.N.: Creo que sí y Margaret Thatcher nos va a mandar la flota.

N.C.M.: ¿Y dónde hace base?

B.N.: (ojeo el mapamundi) Me imagino que en la isla de Ascensión. Ahí los norteamericanos los van a abastecer. ¿Creés que la Dama de Hierro, casi en el ocaso de su carrera política, entregará las Malvinas sin pelear? ¿O sos tan ingenuo de olvidarte el amor filial de los Estados Unidos por Inglaterra?

N.C.M.: (algo desanimado) Los lazos históricos y de sangre no me los tenés que recordar, pero ¡fijate la distancia!

En ese momento sirvieron el primer plato. No quise seguir la discusión porque conocía el viejo pensamiento nacionalista de mi anfitrión.

Rogué que no intentara desembarcar, que no azuzara al presidente Galtieri ni a los militares a salvarse y salvar así al Proceso.

N.C.M.: Quedate tranquilo. Es una consulta que hago. Sabés que siempre soñé con recuperar las Malvinas. No va a pasar nada. No te preocupes.

48 horas después, el 2 de abril, llego a radio Mitre a las 4.30 de la mañana. Y un gran amigo y locutor, Juan Carlos Imparatto me avisa: «Bernardo, acaban de tomar las Malvinas».

Palidecí y a las 5 empecé mi programa diciendo: «Hoy el gobierno dio un nuevo paso en falso: qué mal va a terminar esto». La Marina era quien controlaba la radio y su comandante en jefe, el almirante Jorge Anaya, le comunica a Julio Moyano, que era el administrador, que mis palabras habían causado enorme desagrado. Moyano me informó la «mala nueva».

B.N.: No hay problema. Le presento mi renuncia.

J.M.: Si usted quiere quedarse, yo lo banco. SEGUI.

Curiosamente, queridos amigos de muchos años, se enfurecieron conmigo. Estaban bajo un ataque nacionalismo. Han pasado 25 años.

Otro inolvidable

Noche del 20 de febrero de 1976, martes de TIEMPO NUEVO en Canal 11. Reflexiono, miro la cámara y hablo: «Qué bien le haría al país que la señora de Perón recuperara su libertad dejando la Presidencia y nos devolviera la posibilidad de salir del caos. Tenemos montoneros, ERP, Triple A. Tiene que pedir al Ejército un jefe de Policía para controlar el desorden».

En ese momento llega Ricardo Balbín, que era el invitado principal. Venía de Olivos, de hablar con «Isabelita» y sentenció: «Esto no va más. No vuelvo». Se levantó y se fue. El reportaje más corto de mi vida.

A medianoche llego a casa y me encuentro con el Decreto 715 firmado por Isabel Martínez de Perón, Roberto Ares -ministro del Interior - y del doctor Palacios Deheza, yerno del general Lonardi -ministro de Justicia-. SE PROHIBE: la grabación, salida al aire y emisión por cualquier otro medio de TIEMPO NUEVO por ser subversivo, al tenor de las últimas emisiones televisadas. No se puede admitir que medios de comunicación masiva, administrados por el Estado acepten las críticas y las acusaciones constantes cuando hay una conmoción interior provocada por el terrorismo. Como estamos en estado de sitio, se suspendieron las garantías constitucionales».

Al día siguiente colocaron una bomba en mi quinta en La Lucila, amenazas por teléfono. Me presenté en el canal con un escribano y con el doctor Juan Etchebarne como abogado. La Policía impidió la entrada y labramos un acta diciendo que no hacía abandono del trabajo. Había periodistas y hago una sola declaración: «La Señora cree que me mata y yo creo que se suicida, como bien decía Antonio Porchia».

Buscando alguna salida visité al jefe de la Policía Federal, general Harguindeguy. Brevemente me contestó: «Conozco todo lo que le pasa y si yo fuera usted, me iría esta misma noche del país».

Volví desolado. Tenía una vieja invitación para dar una conferencia en Bruselas. Hablé telefónicamente al doctor José María Ruda, presidente de la Corte de Justicia Mundial de La Haya. Me alojó en su casa. Di la charla.

El 24 de marzo a las 5 de la mañana de Bélgica, el doctor Ruda en piyamas golpeó la puerta de mi cuarto, y me dijo: «Acaba de ser destituida la señora de Perón».

Un mes después volví a la Argentina. Me devolvieron TIEMPO NUEVO, pero en Canal 13 que era de la Marina. Semanas después viajé a Washington le hice un reportaje en directo al embajador Terence Todman, que era subsecretario de Relaciones para América latina (su jefe, Henry Kissinger) y ante una pregunta contestó: «La REPRESION POR IZQUIERDA es responsabilidad de Massera, no de Videla. Cuando el Presidente asuma el poder como debe ser se acaba este terrorismo de Estado».

23.45 de la Argentina, 22.45 de Washington. Media hora después sonaba el teléfono en mi cuarto de hotel: mi secretaria: «Allanaron nuestras oficinas (Defensa 570). Se llevaron su archivo de 25 años. Todos los televisores, máquinas de escribir y teléfonos». Dejaron mi sillón giratorio como un símbolo de la mafia.

Llegué a Ezeiza, un edecán de la presidencia me esperaba y me llevó a hablar con el general Viola. Secamente, me informó: «Lo siento. Fue Massera y su grupo de capitanes. Liberaron esa zona».

A los pocos minutos apareció el presidente Videla:

J.V.: Tengo enorme tristeza por lo que le ocurrió. Le habrá comunicado el general Viola quién fue.

B.N.: (algo exaltado) ¿Y qué va a hacer con Massera?

J.V.: Señor Neustadt, no creerá usted que voy a romper la unidad de las Fuerzas Armadas por su archivo.

Salí del despacho espantosamente deprimido. Atrás quedaban Videla y Viola, y en el escritorio presidencial observé una foto donde Videla estaba junto a Ernesto Sábato y Jorge Luis Borges. Días atrás habían almorzando ahí.

TERCER RECUERDO: Se cumplen 45 años de la destitución fáctica de Arturo Frondizi. Los jefes de las Fuerzas Armadas, por la mañana le anunciaron que ya no era Presidente de la Nación. A las 6 de la tarde, vestidos de civil, le pidieron disculpas y lo llevaron a Martín García. Fue el único intelectual argentino que presidió el país desde mi lejana juventud. ¡Qué lástima! No lo voté. Notable él, sus decisiones y su equipo. Superó 26 asonadas militares y 6 intentos de golpes de Estado. Gobernó con la oposición de los radicales de Balbín y Alfonsín, de los peronistas -primero sin Perón y después con Perón-, de liberales y conservadores que lo etiquetaban de comunista por haber recibido al Che Guevara y de gran parte de intelectuales argentinos que lo acusaban de la instalación de las hoy universidades privadas. Fue admirado por John Kennedy. Cualquier duda, preguntarle al embajador Carlos Ortiz de Rosas quien ofició de intérprete en las conversaciones privadas.

Al recuperar la libertad, lo invité a TIEMPO NUEVO. Un segunda línea del Canal 9 me comunicó que no iban a dejar entrar a Frondizi. El vino con su esposa --gran mujer-, heredera de su prestigio, no de su poder. Y con Isidro Odena.

Negociando. Llegamos al estudio, estaba vacío y con dos cámaras.

Gobernaba el doctor Arturo Illia y la emisora había sido devuelta al señor Romay. Había mucha inquietud por lo que pudiera decir Frondizi. Mandaron al secretario de Informaciones al canal. Salíamos en vivo. Frondizi no habló de su derrocamiento, no echó culpas. A la juventud le explicó lo que quedaba pendiente. Al terminar, Alejandro Romay bajó al piso y le ofreció un cocktail, recordándole que era un admirador de él. No asistí y cuando llegué a casa había un telegrama colacionado que marcaba el fin de mi contrato.

Imagínese, el gobierno tenía todos los otros canales. No hice televisión por tres años. Frondizi horas antes de TIEMPO NUEVO me aconsejó: «¡Desinvíteme! No va a pasar nada si el programa sale o no sale, en cambio usted puede perder su trabajo». Ahí me acordé de la letra de Homero Espósito

«Comprendo que en la vida

Se cuidan los zapatos andando de rodillas»

Y resolví seguir usando los TAMANGOS. ¡AH! ME OLVIDABA: Frente a tantos aniversarios tristes -que algunos celebranhacen hoy 104 años que nacía... el Racing Club, que también es... otra lágrima.

EXTRAÑO... ¡MUY EXTRAÑO! El gobierno dice que las multinacionales en 2006 ganaron más plata que nunca. ¿No era que Néstor «Adán» combate el capital? ¿No es que está trabajando para los pobres? Respuesta: hay 10 millones de pobres, 3 millones de indigentes, 2 millones de desocupados, pero con planes trabajar sin trabajar. 4 millones y medio de jubilados, con sueldos de entre 450 pesos y 700. Casi la mitad del país. Quisiera ser longevo, para ver cómo termina esta película.

RESPIRO:

Beatriz Nofal, que está en el gobierno y según «La Nación» es Radical K, profetizó: «En 5 años el mundo va a hablar del milagro argentino».

OTRA FRASE: «En el país se respetan las reglas» Beatriz aquí entre nosotros que nos queremos tanto: ¿EN QUE PAIS?

MAS: «Los inversores nunca me preguntaron si hay corrupción en este gobierno» ¿Para qué? Ya lo saben.

POSDATA: ¿Me copió Borges o lo copié a él? Escribió en 1942: los argentinos son individuos, no ciudadanos, el Estado es para ellos una abstracción. Por eso al robarle al Estado creen que no le roban a nadie. Y es a ellos... Pobres.

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