No todo será «sí» para Mauricio Macri en el gobierno de Jorge Telerman. Ayer, desde el área de Hacienda que conduce Sergio Beros, se envió a la Legislatura el proyecto de ley para readecuación presupuestaria con la idea de cubrir un déficit cercano a los $ 600 millones, en su mayor parte producto de aumentos salariales y en menor porción subsidios a escuelas privadas ($ 63 millones) y mayores costos en contratos ($ 40 millones), tal como anticipó este diario.
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Hasta allí encontraron coincidencia los funcionarios de Telerman con los futuros funcionarios de Macri. Es decir, no habrá emisión de deuda y se saldará con recortes y mayor recaudación.
Pero hay un tema en el que tienen puesta la mira los macristas que por ahora no encontrará eco en la administración porteña.
Se trata de la situación de unos 11.000 empleados contratados de la Ciudad de Buenos Aires, que será motivo hoy de una reunión entre funcionarios de Beros y los gremialistas del municipio, Patricio Datarmini, Amadeo Genta y Alejandro Amor (ex candidato a legislador en las listas de Telerman).
El tema se menciona con el número de un decreto que en su momento suscribió el destituido Aníbal Ibarra: 948. En función de esa norma y de acuerdo con la llamada «carrera administrativa», miles de contratados que facturaban como monotributistas fueron blanqueados con otro tipo de contrato, por medio del cual también aportan para la caja de jubilación, la sindical y la obra social.
Costo diferente
Dicha carrera sigue en marcha, y a pesar de Macri, Telerman podría no dar marcha atrás en ese proceso, que significa acordar, en un listado que llevará hoy el gremio, cuántas personas están en condiciones de pasar a la modalidad del Decreto 948, que en otros términos significa «más estabilidad». Es decir, Macri podría rescindir esos contratos, pero el costo será diferente al que soportaría al no renovar -como se hará- las locaciones de la llamada planta transitoria, que es la que se retira cuando terminan sus cargos los funcionarios.
Telerman, sin embargo, ya ha rescindido centenares de las llamadas locaciones de servicio en diferentes dependencias del Gobierno porteño. Pero ha renovado más, que necesita en función de los programas de la administración.
El tema preocupa al macrismo, que piensa, claro, en que también deberá nombrar centenares de colaboradores una vez que arribe al Gobierno. Le inquieta a tal punto de comunicarse con legisladores y funcionarios varias veces en la semana para saber si se ha producido o no ese traspaso al Decreto 948.
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